Rusia y el calentamiento global: una mirada de reojo

Estados Unidos, Canadá y Rusia serán los tres países más afectados por el calentamiento global, según afirman los autores del informe oficial de la ONU. Mientras que muchos jóvenes y activistas en estos países, como otros tantos alrededor del mundo, se han unido a movimientos como Fridays for Future o Rebelión por el clima, los líderes políticos parece que no tienen la misma determinación para tomar medidas que minimicen los efectos adversos del cambio climático ¿Qué está pasando en Rusia al respecto?
Rusia y el calentamiento global: una mirada de reojo

El presidente norteamericano, Donald Trump, "no cree" en la naturaleza antropogénica del calentamiento global observado. Mientras, otros dirigentes como Justin Trudeau o Vladímir Putin toman en consideración los datos oficiales, pero hasta ahora han antepuesto las inversiones y las ganancias que esto supone para Canadá y Rusia respectivamente por encima del problema del calentamiento global y, por tanto, en los últimos años, sus acciones para reducir las emisiones de CO2 han sido moderadas. Sin embargo, parece que algo está cambiando en Rusia cuando a principios de 2019 entró en vigor el nuevo proyecto nacional “Ecología”, destinado a salvaguardar el suelo, las aguas y el aire del inmenso país ¿Se trata de un proyecto serio o es solo un movimiento de cara a la galería?

“Anomalía con tendencia a la constancia”

Distintos informes, entre ellos el realizado por el Servicio Federal de Hidrometeorología y Monitoreo Ambiental de Rusia (Roshydromet), afirman que en Rusia, el calentamiento climático es aproximadamente 2,5 veces más intenso que el promedio mundial. En el período de 1976 a 2016, las temperaturas medias en el territorio ruso subieron 0,45⁰С por  cada 10 años (frente a el aumento medio global de 0,17 ⁰С por década). La mayor tasa de crecimiento de la temperatura media anual se observa en la costa del Océano Ártico, especialmente en la parte asiática de Rusia (en algunas regiones, más de 0,9⁰С en 10 años).

Al mismo tiempo, las estadísticas actuales revelan un daño creciente producido  por el cambio del clima a nivel mundial. Los datos sugieren que el 90% de las mayores pérdidas económicas fueron producidas por fenómenos hidrometeorológicos peligrosos, tales como inundaciones, crecidas, vientos fuertes, lluvias torrenciales, granizo, sequías, mientras que los desastres naturales como erupciones volcánicas, tsunamis y terremotos causaron daños equivalentes solo al 10%.

Según Roshydromet, en el período de 1990 a 2000 el territorio de Rusia fue escenario para 150-200 fenómenos hidrometeorológicos peligrosos. En los años siguientes, su número aumentó a 250–300 por año, y desde 2007, en promedio una vez cada dos años, su número ha superado los 400. Además, los fenómenos observados en las últimas dos décadas han sido más intensos y destructivos que nunca.

Según los datos recogidos desde el inicio de este año hasta el 14 de agosto de 2019, los incendios forestales destruyeron más de 14,9 millones de hectáreas de bosques (una superficie equivalente a aproximadamente la ⅓ parte de España). Como resultado, 225 millones de toneladas de dióxido de carbono fueron emitidas a la atmósfera de la Tierra.

incendios rusiaEl humo de los incendios forestales en Siberia llegan hasta el permafrost del Círculo polar árctico
 

Según comentó  a finales de agosto el director científico de Roshydromet, Román Vilfand, en 2019 los incendios forestales de gran escala en Siberia aceleraron la fusión de hielo sin precedentes en el Ártico, donde este año el 90% de la capa de hielo de Groenlandia comenzó a derretirse: "El peligro aparece cuando la ceniza cae sobre el hielo y este se derrite intensamente".

Si este proceso continúa, el nivel del mar subirá de forma muy pronunciada. En el caso de la liberación de todas las masas de agua congeladas en la isla, el nivel del océano subiría entre cinco y siete centímetros, y las consecuencias serían catastróficas.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Irkutsk (ISU) llegaron a la conclusión bien fundamentada de que la tragedia en Siberia está vinculada con el calentamiento global.

La causa de las inundaciones catastróficas es el desarrollo anómalo de los procesos atmosféricos que se manifestaron en el contexto de los cambios climáticos globales y regionales observados - Inna Latysheva, profesora del Departamento de Meteorología y Física del Espacio Cercano a la Tierra del Departamento Geográfico de ISU

Según los científicos siberianos, la probabilidad de que se repitan los excesos naturales, tanto las inundaciones como las sequías, es "bastante alta" en el futuro. El título de la publicación en la página  web de la universidad es muy característico: "Anomalía con tendencia a la constancia".

El Gobierno, por fin consciente del problema

Los números aterradores parecen haber llegado a los despachos del Gobierno. Si en 2017,hablando en el foro “Ártico: Territorio de Diálogo”, el presidente ruso Vladimir Putin dijo que el cambio climático "crea optimismo", y en otra ocasión bromeó diciendo que gracias al calentamiento global, los rusos "ahorrarán en abrigos de pieles", en la rueda de prensa tras la cumbre de G20, celebrada en agosto de 2019 en Osaka, reconoció el problema:

Rusia, en promedio,se está calentando dos veces más rápido que el mundo que la rodea, y ya ha experimentado todo el abanico de desastres derivados del cambio climático. El Ministerio de Desarrollo Económico está elaborando rápidamente una nueva política climática. Se está creando una estrategia nacional de adaptación, pero ya se van introduciendo proyectos de ley que ofrecen impuestos sobre las emisiones de carbono y otros mecanismos para regular el efecto invernadero producido por gases - Vladimir Putin

Este año, el principal lobby industrial de Rusia, que veía el derretimiento del Ártico incluso como una ventaja para una mayor extracción de petróleo y minerales, "dejó de resistirse" al Acuerdo de París, ya que las compañías rusas se dieron cuenta de que "perderían mucho más si no lo firman y se mantienen al margen", dijo a The Economist el director del Centro de Inversiones Ambientales, Mikhail Yulkin. Rusia ratificó el Acuerdo el pasado 23 de septiembre, el día en el que la ONU celebró la cumbre sobre el cambio climático en Nueva York, aunque había firmado este documento  aún en 2016.

Parece que el marco legal del Acuerdo de París debería frenar las emisiones de CO2, pero en el caso de Rusia puede conllevar una mera especulación de números. El hecho es que, según los términos del Acuerdo de París, las obligaciones de Rusia de reducir las emisiones se basan en el nivel de producción de 1990, es decir, el período en vísperas del colapso de la industria pesada de la URSS y el colapso posterior de la economía rusa, según los datos aducidos por The Economist. Gracias a este "truco", una reducción del 25-30% en los niveles de contaminación, como prescribe el Acuerdo de París, en realidad "no requerirá ningún esfuerzo de Rusia e incluso le permitirá mantener el nivel actual de producción industrial", enfatiza el autor.

El proyecto nacional “Ecología”: ¿empeño o una tapadera?

El calentamiento del aire y los incendios forestales no son los únicos problemas ecológicos que preocupan a los científicos y los altos funcionarios. “Los puntos de dolor" en Rusia son  los cuerpos hídricos que sufren constante y agresiva contaminación. Dos ecosistemas, el lago Baikal y el río Volga, reciben el enfoque especial. Baikal, uno de los lagos más grandes del mundo que contiene aproximadamente el 19% de las reservas mundiales de agua dulce, y el río Volga, en las orillas del cual  viven unos 60 millones de personas. El control de la contaminación de estos embalses ha sido declarado durante mucho tiempo un área prioritaria de la política ambiental, sin embargo, según los observadores, la situación en ellos no mejora.

volgaLos sistemas de depuración del río Volga se han quedado obsoletos e ineficaces ante el vertido de aguas residuales contaminadas
 

Según los datos oficiales, de 2015 a 2018   un total de 8.400 millones de rublos (117 millones de euros) se invirtió en el programa de descontaminación de las aguas del Baikal y este dinero se desperdició, porque la situación ambiental en el área del lago no solo no mejoró, sino que continuó deteriorándose. El contenido de productos derivados del petróleo en el agua del río Selenga, que desemboca en el Baikal, en mayo de 2018 fue 7,7 veces mayor que los indicadores iniciales de 2011, y los productos químicos contenidos en el aire del pueblo  Zakamensk, a orillas del lago, "representan una amenaza para la salud de sus residentes, aumentando la cantidad de enfermedades del sistema respiratorio, sistema nervioso central, sistema sanguíneo, riñones y el sistema endocrino ", según afirma el informe oficial tras analizar los resultados de la prueba.

Ivan Blokov, el director de programas de Greenpeace Russia,  cree que es el resultado de la falta de comprensión de los problemas ambientales reales del lago Baikal, por ejemplo, la necesidad de depuradoras en las localidades ribereñas. Hay 95 municipios a las orillas del  lago, pero solo 12 de ellos tienen plantas de tratamiento de aguas residuales.

El río más importante de la parte europea de Rusia, el Volga,a cuyas orillas habitan unos 61 millones de personas, se encuentra en el estado ecológico de emergencia. 

Es en la cuenca del río Volga donde se desarrolla la situación ambiental más desfavorable, que en muchos aspectos es significativamente peor que la situación general [con otros cuerpos de agua en el país]. Más de un tercio, es decir, el 38% de todos los efluentes contaminados rusos, se vierten a las aguas del Volga - Dmitri Medvedev, , primer ministro de Rusia

Aparte de la obsolescencia tecnológica de las depuradoras, otro factor contaminante son los vehículos acuáticos hundidos. “Más de 2,5 millones de toneladas de sustancias  contaminantes llegan al río cada año con aguas residuales. Además, según diversas estimaciones, en el fondo del Volga hay 2,5 mil barcos hundidos, incluidos los petroleros ", dijo el jefe de gobierno ruso.

Un vertedero de basura no sancionado a orillas del lago Baikal (las afueras del pueblo Juzhir, la óblast de Irkutsk)Un vertedero de basura no sancionado a orillas del lago Baikal (las afueras del pueblo Juzhir, la óblast de Irkutsk)
 

“Hay muchos lugares en la cuenca del Volga donde el agua califica como extremadamente contaminada y en casi todas partes, como altamente contaminada <...>. Casi no queda agua limpia ", dice Viktor Danilov-Danilián, científico ambiental y presidente del Consejo Público de la Agencia Federal de Recursos Hídricos.

La descontaminación del Volga es uno de los objetivos prioritarios del proyecto nacional “Ecología”, aprobado por el Gobierno de Rusia en 2018 y que se implementará en el período de 2019 a 2025. El presupuesto del programa federal para purificar la cuenca del Volga llega a 257 mil millones de rublos (3,6 mil millones de euros) y supone la reducción del 80% de las aguas residuales vertidas al río.

Otra de las prioridades del proyecto nacional es la gestión de la basura. "La inacción delictiva, la irresponsabilidad ambiental de los funcionarios llevó al hecho de que en el período comprendido entre 1990 y el año actual 2018, y esto es más de 20 años perdidos, el país experimentó un colapso de basura, y los desechos acumulados comenzaron a envenenar a la población", dijo Anatoly Greshévnikov, diputado de la Duma del Estado. 

Sin embargo, la implementación del programa nacional “Ecología” en la forma en la que se lleva a cabo ahora conllevará un ineficiente gasto de fondos por un monto de aproximadamente 300 mil millones de rublos (4,2 mil millones de euros) , dicen los expertos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

La organización cree que es importante incluir en el proyecto medidas para evitar la generación de basura y la recogida selectiva de residuos, y no solo construir  instalaciones de procesamiento. "Dado que hoy el nivel de procesamiento no supera la media de un 6% en el país, es obvio que la implementación del proyecto nacional en su forma actual exacerbará la crisis de la basura", afirma Eurasianet citando una fuente del WWF.

Es organizativa y tecnológicamente imposible aumentar el porcentaje de procesamiento de residuos municipales sólidos en seis años del 7% al 60%, asegura el presidente de la asociación del Comité Ecológico, Doctor en Filosofía y profesor Serguey Kostarev. “En Rusia no existe un sistema para la recogida selectiva de residuos, su transporte, procesamiento en cantidades suficientes. Si nos centramos en clasificar la basura indivisa, entonces la tecnología moderna no nos permite proporcionar un porcentaje tan alto a precios asequibles ", dice el catedrático.

El proyecto nacional "Ecología", adoptado en 2018, debería convertirse en el documento principal en el campo del desarrollo ambiental del país durante los próximos seis años. Sin embargo,  la mayoría de los expertos presentan quejas por su contenido; incluso el Ministro de Recursos Naturales y Ecología de la Federación de Rusia, Dmitry Kobylkin, admitió que el documento se elaboró a toda prisa.

"El proyecto se realizó deprisa y resultó ser una chapuza", dice Alexei Yaroshenko, jefe del departamento forestal de Greenpeace. Según su suposición, los objetivos del documento relacionados con la conservación de la silvicultura pueden lograrse manipulando los informes, y en realidad las autoridades no tendrán que cambiar nada.

Desafortunadamente no tenemos una metodología unificada para calcular el daño de los incendios forestales, y se calcula de manera muy diferente en los casos cuando se establece que el incendio surgió por culpa de una persona y cuando la razón no se estableció. La diferencia entre estos dos métodos de cálculo es de 50 veces o más (si no hay culpables, entonces el daño económico es menor). Resulta que si los cuerpos de investigación funcionan peor, identifican con menos frecuencia a los culpables de los incendios forestales, el daño oficial disminuirá y se alcanzará el primer objetivo del proyecto nacional  - Alexei Yaroshenko, jefe del departamento forestal de Greenpeace

"Cosas se escriben sobre el aire en el proyecto nacional son igual de extrañas", dice Serguei Kostarev. Se supone que el proyecto busca reducir el nivel de contaminación del aire en las grandes ciudades en un 20% de las emisiones totales. “El hecho es que las emisiones agregadas no son relevantes  al peligro real de las sustancias que pueden tener un volumen muy pequeño con un grado muy alto de peligro ”, dice el ecologista. Esto significa que al reducir las emisiones totales en un 20%, la situación ambiental puede empeorar significativamente debido a que crezca el volumen de contaminantes peligrosos.

La vista gorda de los ciudadanos

Mientras que los científicos rusos y el líder de Rusia vinculan casi unánimemente los desastres naturales de los últimos años en el país con el cambio climático global, un gran número de rusos, incluso  los intelectuales, todavía se niegan rotundamente a creer en la existencia misma de un cambio climático, y mucho menos en los cambios antropogénicos causados por las actividades humanas.

“El cambio climático en la realidad rusa no es un tema de discusión en absoluto”, afirma The Economist. Cuando se les pidió a los rusos que nombraran los principales problemas del país, la degradación ambiental ocupó solo  el noveno puesto y, en primer lugarlos encuestados mencionaron las dificultades económicas y la corrupción.

En encuestas más enfocadas a los problemas ecológicos, el mayor motivo de preocupación resultó ser la contaminación de aire, mencionada por un 22% de los respondentes. Más del 16% se indignan por los vertederos no sancionados en los municipios y zonas rurales; menos del 13% considera problemática la contaminación de los ríos. Al mismo tiempo, el 21% de los participantes de la encuesta cree que actualmente no hay problemas ambientales prioritarios en Rusia. Un total del 31% de los rusos informan de un deterioro de la situación ambiental, mientras que el 21% de los encuestados creen que la ecología de su país ha mejorado. 

Arshak Makichián, violinista de origen armenio de 25 años afincado en Moscú, muchas veces aparece en la prensa como el “ecoactivista más solitario” del mundo. Fue el primero y en muchas ocasiones el único manifestante que salió a las calles moscovitas para unirse a la huelga climática #Fridays for Future, ideada por la activista Greta Thunberg.

Arshak Makichián

Arshak comenta que el día que más concurrencia hubo la manifestación apenas contaba con 70 participantes. “En “Hyde Park”, un espacio para el ejercicio de las libertades civiles situado en el Parque Sokolniki, éramos unos 70 participantes, pero como el lugar está rodeado por una valla, y pasa poca gente por allí, nadie nos vio”.

Las solicitudes de huelgas sancionadas en el centro de Moscú fueron desestimadas más de una vez. “En la  huelga global del 24 de mayo, cuando millones de personas salieron a las calles de todo el mundo, otros jóvenes y yo intentamos  nuevamente coordinar nuestra huelga en el centro, pero las autoridades nos lo negaron, y otra vez tuvimos que salir a piquetes solitarios en Pushkinskaya (una plaza céntrica de Moscú). En verano, tratamos de llevar a cabo una serie de piquetes masivos, y después de la negativa, solo realizamos dos acciones”.

Aparte de la poca, o nula, concienciación de la población sobre la crisis climática, la razón principal de la inacción ciudadana es el miedo. “ El eco-activismo en Rusia tiene sus rasgos específicos: nuestros ciudadanos simplemente tienen miedo de salir a la calle aunque no hay nada de malo en contarles a otros sobre la situación en la que estamos todos. La mayoría de los malentendidos por parte de las personas de edad son todas las reliquias de los viejos tiempos que deben quedarse atrás”, comenta Makichián.

El Ministerio de Protección Ambiental de Rusia advierte en su reciente informe que los desastres naturales más frecuentes amenazan con consecuencias alarmantes en todo el país. En particular, el cambio climático puede desencadenar brotes de enfermedades infecciosas existentes, a las que se pueden unir virus peligrosos "antiguos", ya que la descongelación del permafrost revelará capas y cementerios previamente ocultos. Además, a medida que el suelo cambie, la infraestructura existente en el norte colapsará cada vez más, algo que ya nota el 70% de los pueblos autóctonos del norte de Rusia y Alaska. Según los ambientalistas, las inundaciones repentinas en el Lejano Oriente de Rusia  y los incendios catastróficos que ya han cubierto vastos territorios en Siberia este verano serán más frecuentes. A pesar de que las autoridades rusas, al parecer, luchan contra el cambio climático más en papel que en realidad, sería mejor para todos si Moscú y el resto del mundo escucharan lo antes posible estas "señales"que les manda la naturaleza en las últimas décadas. 


 

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