¿Problemas y soluciones? El reto del Donbass de Zelenskiy

El presidente de la paz ya ha ido al frente del Donbass, pero de momento sin diferencias notables con su antecesor. Sigue hablando de cambios, pero sin citar ninguno en concreto, todo ello mientras los problemas reales se le acumulan a Ucrania.

Zelenskiy en la línea del frente en la región de Lugansk
Zelenskiy en la línea del frente en la región de Lugansk
¿Problemas y soluciones? El reto del Donbass de Zelenskiy

Hace unos días analizamos los primeros retos con los que se había topado el presidente electo Vladimir (o Volodimir según la situación) Zelenskiy. Básicamente un parlamento hostil y la necesidad de convocar elecciones cuanto antes. Esta vez analizaremos el principal problema y las posibles soluciones que propone el nuevo presidente y sus opositores.

Zelenskiy llega como el presidente de la paz. Por eso se le ha votado, entre otras cosas, es su principal promesa. Acabar con la guerra del Donbass. Algo que por cierto también fue parte del discurso de Poroshenko para llegar al poder, ser presidente de la paz, el presidente de todos.

Sin embargo, van pasando los días, y Zelenskiy solo repite los pasos, declaraciones y gestos de Poroshenko. Con matices, pero de momento muy sutiles y poco claros. Habla de devolverle a Ucrania tanto el Donbass como Crimea, pero no dice cómo piensa hacer algo similar. Ya no solo por la posición de Rusia, clara con Crimea a la que considera territorio suyo, y más ambigua con el Donbass. El principal escollo de Zelenskiy es su propio país.

La sociedad ucraniana está profundamente dividida en su manera de entender el país. Una occidental y agrícola, otra industrial con la mirada puesta en el este. La guerra ha cambiado en parte esa perspectiva, pero no la división. Para muchos ucranianos Rusia ya no es un país hermano, pero siguen sin ver la realidad agrícola y los valores del nacionalismo ucraniano como suyos. Pero los que sí ven ese nacionalismo como suyo, a pesar de ser minoría, son muy activos. Son los que hicieron el Maidán, los que le han impuesto a una mayoría una serie de reformas contrarias a sus intereses.

Por eso cualquier acuerdo que proponga Zelenskiy será casi seguro percibido como traición por esa parte de la sociedad más reaccionaria. Además que en teoría deberá ser compatible con los acuerdos de Minsk, algo que no pudo aprobar ni Poroshenko dominando el parlamento.

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Otro punto que casi por completo pasa por alto la sociedad ucraniana, sea del bando que sea, es que el propio Donbass no está muy por la labor de reintegrarse en Ucrania. De hecho, Rusia ha empezado a repartir pasaportes suyos entre los habitantes del Donbass. Así que si Kiev llega a recuperar esos territorios de alguna manera, los obtendrá con un buen número de ciudadanos rusos. Ante cualquier problema Rusia usará la fuerza de manera directa para defender a sus ciudadanos, como lo marca su constitución.

Zelenskiy ha devuelto al ex presidente Kuchma al grupo de contacto de Minsk. Zelenskiy prometía un formato de conversaciones nuevo, pero en la práctica sigue diciendo que no hay alternativa a esos acuerdos. En Ucrania hay no pocas voces que hablan de lo contrario, como Sadovoi (alcalde Lvov y líder del partido Samopomich). Para él Minsk está muerto, entre otras cosas por que es humillante según él para Ucrania, y hay que buscar alternativa. Una alternativa que sea cual sea parece lejos de traer la paz.

Zelenskiy tiene un discurso, pero en la práctica la situación en el frente es la misma. Las fuerzas ucranianas arañando algo de la zona gris para mantener una ilusión de avance, a coste de vidas. Una práctica que le permitía a Poroshenko salvar la cara ante la opinión pública y activar el conflicto en vísperas de alguna cumbre internacional.

Hay que tener presente además que Minsk Rusia lo firmó en calidad de observadora. Moscú no tiene ninguna obligación legal de cumplir esos acuerdos. Un texto que aprobó el cuarteto de Minsk, Merkel, Hollande, Poroshenko y Putin. Desde entonces la postura rusa es que el Donbass es territorio ucraniano, por ello Kiev debe hablar directamente con Donetsk y Lugansk. Kiev por su parte se niega a ello y traslada la responsabilidad a Moscú, pero a pesar de toda la retórica, no tiene, al menos de momento, base jurídica para ello.

Poroshenko, ahora sin cargo oficial sigue defendiendo su línea, más agresión y más problemas hacia su vecino. Todo ello a pesar de no haber conseguido gran cosa durante su mandato en este sentido. Ni Crimea, ni Donbass están más cerca de reintegrarse en Ucrania. Las demás fuerzas, Klichko, Boiko y otros representantes del Sur-Este, Saakashvili, etc, de momento están más ocupados en las disputas regionales para formar coaliciones para las parlamentarias del 14 de julio. El tema del Donbass es tóxico en cuanto no da puntos de intención de votos, pero si los quita fácilmente.

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En resumen Zelenskiy tiene un difícil problema entre manos. La paz parece poco realizable si no cumple Minsk en la medida que contente a Moscú, cumplir Minsk de esa manera significa como mínimo serias protestas entre los nacionalistas ucranianos. Parece que habrá que esperar a las elecciones parlamentarias para ver si Zelenskiy finalmente tendrá margen de maniobra para al menos aplicar un alto el fuego permanente. De momento el presidente da tumbos y no parece tener claro qué es lo que está haciendo.

En el próximo artículo analizaremos los grandes tapados, los otros problemas que tiene Zelenskiy entre manos, y que a pesar de no ser tan comentados, son igual o incluso más importantes a corto y medio plazo que el Donbass.

Todas las fotos del facebook de Zelenskiy y web presidencial ucraniana.

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