Tras las presidenciales Ucrania afronta una ola revanchismo y una difícil situación exterior

Con la elección de Zelenskiy como nuevo jefe de estado se acentúa la división en el país. De momento un parlamento hostil le va a dificultar llevar a cabo su programa, basado mucho más en perseguir a los dirigentes anteriores que en solucionar problemas.

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Tras las presidenciales Ucrania afronta una ola revanchismo y una difícil situación exterior

Vladimir Zelenskiy ha sido elegido nuevo presidente de Ucrania con 13,5 millones de votos (73%), ganando de manera clara al todavía presidente Petro Poroshenko, quien obtuvo 4,5 millones de votos (24%). La comisión electoral central todavía no ha hecho públicos los resultados finales, pero Ucrania ya vive el nuevo ciclo político. El sistema judicial se ha puesto en pie de guerra hacia Poroshenko y los suyos, mientras que Zelenskiy afronta la realidad de empezar a ejercer como político electo y no como candidato. 

El problema que debe solucionarse en primer lugar, con permiso de la corrupción, y por el que los ucranianos parece que han apostado por Zelenskiy, es la guerra del Donbass. Zelenskiy es visto por el electorado como el candidato de la paz. Sin embargo, nada más ser elegido no parece que vaya a cambiar demasiado su retórica en esta cuestión. Sigue abogando por recuperar sin condiciones tanto el Donbass, como Crimea. Eso sí, apuesta por dejar la confrontación activa y pasar a la guerra informativa. Habrá que ver cómo piensa hacer eso contra Rusia, un estado que en los últimos años está particularmente fuerte en ese campo y que le lleva mucha ventaja a Kiev.

Tampoco se puede dejar de lado al mayor vecino de Ucrania, la Federación Rusa. Moscú no parece estar abierta al diálogo en las condiciones que Zelenskiy marque. Vlamidir Putin ni siquiera ha felicitado a Zelenskiy por su victoria en las presidenciales, pero sí ha anunciado una serie de medidas encaminadas a aumentar la presión económica y social sobre Kiev. tiene listas nuevas medidas en caso de que Kiev siga en la misma senda. Bielorrusia ha anunciado que deja de exportar productos derivados del petróleo a Ucrania. Esto se suma al anuncio de que Moscú Rusia dejará de vender petroleo y derivados estas materias a Ucrania a partir del 1 de junio. Como mínimo la mitad del mercado ucraniano depende de las importaciones de carburantes desde Rusia. Otra medida muy significativa es la nueva ley firmada por Putin, según la cual los ciudadanos ucranianos del Donbass podrán conseguir el pasaporte ruso con mucha más facilidad que hasta ahora. 

Estas declaraciones La postura de Zelenskiy también pueden ser una estrategia para intentar ganar tiempo para consolidar su poder antes de actuar. En Ucrania si bien el presidente es una figura con gran influencia, sigue dependiendo del parlamento y del ejecutivo nombrado por este órgano. De momento el parlamento sigue siendo es hostil a Zelenskiy y no le va a facilitar llevar a cabo su programa. 

Esta semana el parlamento ucraniano ha aprobado de manera urgente una nueva ley sobre el uso obligatorio del ucraniano en los medios de comunicación, una ley fuertemente criticada, entre otros por Zelenskiy, ya que obliga por ejemplo a doblar cualquier web informativa al ucraniano aunque no tenga visitas o a imprimir un periódico en ucraniano por cada uno impreso en ruso, aunque nadie vaya a comprarlo. Se espera así mismo que el parlamento intente limitar las capacidades del presidente, quitándole por ejemplo la potestad de elegir los candidatos a fiscal general, ministro de defensa o exteriores. De esta manera se busca dejar a Zelenskiy sin margen de maniobre real, meramente como una figura protocolaria. 

Por ello ya se especula con que el equipo de Zelenskiy convoque elecciones anticipadas al parlamento antes de que caiga su popularidad o pierda poderes. De momento su partido tiene una intención de voto del 25%, pero según pasen las semanas el apoyo irá disminuyendo. En cambio los partidos que formaban la coalición hasta ahora lo tienen muy difícil entrar en el parlamento.

División interna total 

Tampoco se quedan de brazos cruzados los simpatizantes del presidente saliente Poroshenko. El lunes tras Al día siguiente de las elecciones varios centenares de personas se reunieron delante de la administración presidencial para dar las gracias a Poroshenko y defender que los ideales del Maidán, las protestas de 2014, sigan activos. Los seguidores de esas ideas son minoría a día de hoy en Ucrania, pero son una minoría muy activa. Para ellos Zelenskiy representa las ganas de revancha de la otra mitad del país, la mitad rusófona.

Así mismo el El sistema judicial ucraniano parece dar pie a estos temores con sus últimas decisiones en cadena. En pocos días ha puesto en libertad a Nadezhda Savchenko, quien está acusada de preparar un atentado contra los actuales dirigentes; ha parado la tramitación de cambio de nombre de la iglesia ortodoxa en el país, algo que buscaban las autoridades actuales para diferenciar a la que depende de Moscú de manera explícita, y sobre todo, ha declarado ilegal la nacionalización del banco Privat. Este último le pertenecía antes de la nacionalización al oligarca Kolomosikiy, principal financiador de la campaña de Zelenskiy.

Por estas medidas judiciales se empieza a hablar de revancha. Los jueces poco han cambiado desde los tiempos de Yanukovich por la simple ausencia de cuadros formados para ocupar sus puestos. Hasta ahora tenían unas órdenes muy claras del fiscal general, Igor Lutsenko, sin formación en derecho y asignado a dedo por Poroshenko, de seguir unas directivas muy concretas aunque fueran en contra de la legislación. En caso de que no cumplieran estas directivas, grupos de jóvenes nacionalistas se presentaban en sus puestos de trabajo o casas para presión directa.

Así por ejemplo, a pesar de que la policía y los jueces sabían perfectamente quiénes eran los asesinos del periodista Oles Buzina, muy crítico con Poroshenko y su gobierno, nadie ha hecho nada para meter en la cárcel a los dos asesinos. Buzina fue asesinado en 2015 dos días después de que su nombre fuera publicado por Mirotvorets, una web lanzada por activistas y políticos cercanos a la administración presidencial. Parece que ahora este y otro caso se van a investigar y a juzgar.

Igualmente Kolomoiskiy y otros oligarcas caídos en desgracia desde 2014 como Kernes, Medvedchuk o Firtash también van a intentar devolver las atenciones que les proporcionó la administración Poroshenko. Realmente ninguno de ellos es prorruso o pro-occidental en el sentido estricto, solo les importa su capital financiero, pero si suelen ser bastante rencorosos. Lo fueron con Yanukovich cuando les presionó, y no parece que vayan a perdonar a Poroshenko.

Todo esto deja a Zelenskiy con varios frentes abiertos, dentro y fuera del país, incluso antes de ser nombrado presidente oficialmente. Un parlamento hostil que va a buscar desgastar al presidente electo, un vecino poco dispuesto al diálogo y una sociedad dividida dificultarán que lleve a cabo su programa. 

En diesel, carburante de la mayoría de los tanques ucranianos, esta dependencia es aún mayor. Habrá que ver cómo Zelenskiy afronta todos estos problemas, pero el tiempo ya corre en su contra.

Texto publicado originalmente en el diario Gara.

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