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La OTAN usa las universidades públicas españolas para blanquear su imagen

Las universidades públicas españolas son elegidas por la OTAN como foros donde blanquear su imagen. Desde su propia fundación, la OTAN, al igual que EEUU, ha diseñado costosísimas campañas para transmitir que detrás de violencia se esconde un fin loable y justo: el mantenimiento de la paz haciendo la guerra. Se trata de un trabajo continuado y multidisciplinar que busca permear en la opinión de la ciudadanía para garantizar el respaldo, o la no oposición, a sus actuaciones. La imagen es un elemento más en las guerras modernas y actúan en consecuencia.

Imagen de Daniel Diaz en Pixabay.
Imagen de Daniel Diaz en Pixabay.
La OTAN usa las universidades públicas españolas para blanquear su imagen

Artículo original de Contrainformacion.es

La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) es sobradamente conocida en todo el mundo por sus sistemáticas vulneraciones de los Derechos Humanos y por ser el brazo armado del imperialismo norteamericano. Desde su fundación en 1949 esta organización militar ha invadido y desestabilizado decenas de países y regiones a lo largo del planeta para imponer la voluntad económica y política de EEUU y el gran capital.

Desde Yugoslavia hasta Libia pasando por Afganistán o Irak, la OTAN tiene un largo reguero de asesinatos, violaciones y torturas a población civil. Confirmado que son ellos quienes representan una auténtica amenaza para la paz mundial.

Esta losa no es invisible. La propia OTAN es consciente de que arrastra tras de sí el peso de miles de muertos e invasiones injustas, una imagen que necesitan contrarrestar de cara a la sociedad. Es aquí donde los propios planes estratégicos de la coalición militar reconocen como objetivo prioritario influir en la opinión pública de cara a salvaguardar su integridad y proyección social.

Desde su propia fundación, la OTAN, al igual que EEUU, ha diseñado costosísimas campañas para transmitir que detrás de violencia se esconde un fin loable y justo: el mantenimiento de la paz haciendo la guerra. Se trata de un trabajo continuado y multidisciplinar que busca permear en la opinión de la ciudadanía para garantizar el respaldo, o la no oposición, a sus actuaciones. La imagen es un elemento más en las guerras modernas y actúan en consecuencia.

El blanqueamiento académico. La OTAN en nuestras universidades

Esta estrategia, que podríamos calificar de blanqueamiento, ha ido un paso más allá en las últimas décadas. La OTAN ha logrado penetrar en esferas de la sociedad civil, hasta ahora insospechadas, donde poder dulcificar su imagen. Su presencia o colaboración en ambientes académicos y culturales se ha multiplicado, siendo uno de los casos más sangrantes los diferentes convenios, colaboraciones o reuniones que ha mantenido con Universidades de todo el mundo bajo el pretexto de fomentar “la cultura de la defensa”.

Desde los 80 la organización militar ha mantenido una campaña ininterrumpida de acercamiento al campo educativo, destacando la puesta en marcha de un programa de becas aceptado y promocionado por la administración española. El diario El País llevaba en su edición impresa del 31 de diciembre de 1984 la promoción de una de las primeras ediciones de la beca. “El Ministerio de Asuntos Exteriores ha convocado un concurso de méritos para optar a una serie de becas ofrecidas a España por la OTAN. Las becas servirán para el desarrollo de estudios sobre cuestiones de interés de la Alianza Atlántica y podrán desarrollarse en los Estados de la OTAN.

Cuarenta años después la “oferta” de ayudas a estudiantes se ha expandido y la OTAN se presenta como una organización financiadora de un gran número de becas en toda Europa y Norteamérica. Anualmente la organización militar, gracias al visto bueno del gobierno y las Universidades, ofrece directa o indirectamente centenares de programas de becas al estudio.

Este curso 2020 no ha sido una excepción, y las propias administraciones públicas y Universidades se han aventurado a publicitarlas. El objetivo de la OTAN es claro, no hay interés en ocultarlo, y en la propia página de información oficial se sitúa como eje prioritario de las becas: “Proporcionar a los participantes la oportunidad de aprender de la comunidad de la OTAN y obtener una mejor comprensión y una visión más equilibrada de la Organización.”

Estas situación es doblemente alarmante. Por un lado, la OTAN accede a las aulas con plenas facilidades pese a ser una organización militar cuyas actuaciones quedan completamente alejadas del ambiente universitario. Y por otro, financian becas y programas de estudio que debería garantizar el Estado, que se apoya en el sector privado para tapar su ineficacia en el modelo educativo, permitiendo a la empresa privada -caso más flagrante es el del Banco Santander- o a cooperaciones suplir su labor.

La USAL lugar predilecto de la OTAN

Una de las plazas favoritas de la OTAN está en nuestro país. La Universidad de Salamanca (USAL) ha acogido en la última década varias reuniones y congresos de la organización militar. Una decisión mantenida por todos los equipos rectorales que han pasado por la institución pese a la oposición manifiesta de estudiantes y profesores.

En 2011, la OTAN celebró un Congreso durante varios días en las instalaciones públicas de la USAL. Dos años después, en 2013, tuvo lugar un nuevo Congreso, esta vez la temática a abordar era sobre el desarrollo de radares. En 2015 repitieron lugar y cambiaron contenido, hablaron “gestión de información y ciberseguridad”; y más recientemente, en 2019 fue el turno del “desarrollo de tecnología de sensores aplicada drones y el procesamiento de datos”. Temas desarrollados en la USAL pero que la OTAN utiliza “para perfeccionar y desarrollar su actividad”.

“Esto quiere decir que lo que desarrollan y debaten en nuestra Universidad está sirviendo para perfeccionar la labor de una organización militar que ha violado de manera probada los Derechos Humanos, algo gravísimo”, señalan desde el Colectivo Estudiantil Alternativo (CEA), asociación estudiantil mayoritaria en la USAL.

Finalmente, en diciembre de 2020, la Facultad de Derecho de la USAL celebró un “concurso” organizado por la Embajada de EEUU y la OTAN, donde animaba a los estudiantes a escribir sobre “mi papel como ciudadano ante las nuevas amenazas”. Buscando divulgar la “cultura de la defensa y la seguridad”.

De nuevo esta iniciativa contó con el amplio rechazo de la comunidad educativa, algo que no pareció importar al Decano que continuó con el programa «pese a la baja participación de los estudiantes» señalan desde CEA.

La asociación salmantina mostró su rechazo con una acción a la puerta de la Facultad donde pedían el fin de las colaboraciones OTAN-USAL. Calificaron como «intolerable» estas iniciativas y denunciaron la doble moral de la Universidad, «que permite esto pero censura charlas sobre represión o debates sobre el modelo de Estado».

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