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El 3 de julio de 1988 EEUU derribó un avión iraní con 290 pasajeros a bordo

Murieron todos los ocupantes del aparato, 66 de los cuales eran niños

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El 3 de julio de 1988 EEUU derribó un avión iraní con 290 pasajeros a bordo

El vuelo 655 de la compañía Irán Air que cubría la línea Teherán-Dubai, realizaba una ruta estándar dentro del corredor aéreo internacional, cuando el crucero USS Vincennes de la Marina de Estados Unidos lo derribó con dos misiles sobre el golfo Pérsico el 3 de julio de 1988. El navío estadounidense alcanzó el Airbus A300B2 con artefactos antiaéreos a una altitud de 4.000 metros, lo que provocó que el avión se rompiera en dos. De los 290 pasajeros, entre los que había 66 niños y 16 miembros de la tripulación, ninguno sobrevivió.

Tras el incidente, el Gobierno de Estados Unidos se apresuró a asegurar que los oficiales de a bordo habían confundido por error al avión comercial iraní con uno de combate, pero pocos días después los periódicos de la época se hacían eco de diferentes informaciones que apuntaban a que ese derribo no había sido una equivocación. Tras conocerse que el buque de la armada estadounidense tenía los mejores sistemas de rastreo y comunicación que hacían casi imposible que se hubiera podido realizar tal confusión, el ataque fue llevado ante los tribunales.

Seis años después, la Corte Internacional de Justicia de La Haya emitió una sentencia que condenaba a los Estas Unidos como causante del accidente y le obligaba a pagar una indemnización a Irán y a las familias de las víctimas. Aunque los americanos pagaron la indemnización como parte de un acuerdo con Irán para retirar la demanda contra EEUU, nunca pidieron perdón y la tripulación fue condecorada con honores por su trabajo de protección de los aviones comerciales iraníes en el golfo Pérsico.

Según el experto militar Yuri Liamin el derribo de aquel avión civil fue un acto deliberado para demostrar a Irán que Estados Unidos era capaz de cualquier cosa en aquel momento.

"Fue un acto de presión más. Después de la catástrofe, en Irán se temían enfrentamientos a gran escala con Estados Unidos. Esto determinó en gran medida la decisión de detener la guerra con Irak, ya que una guerra en dos frentes para Teherán hubiera sido un suicidio", Yuri Liamin, experto militar.

 

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