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Cómo cargar al pueblo el saqueo de las pensiones

Tras la propuesta del ministro Escrivá, es inevitable recordar la impunidad de Rajoy tras el saqueo de la hucha y el injusto reparto de las partidas presupuestarias

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En 2011 el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocido como la hucha de las pensiones, gozó de 66.815 millones de euros. Cerró el año 2020 con 2.138 millones de euros, una diferencia de más del 90%. Foto: Question Digital
Cómo cargar al pueblo el saqueo de las pensiones

A principios de mes se conocía la nueva medida propuesta por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, para hacer frente a la situación crítica en la que se encontrarán las pensiones cuando comience la década de 2030. Para ello, ha propuesto elevar la cotización mensual, aunque aún no está claro quién pagará esa diferencia, si la empresa, el trabajador o ambos.

Precisamente en la próxima década comenzarán a jubilarse las personas que nacieron en los últimos años del conocido como baby boom, encontrándose ya toda la generación en esa situación. Se trata de la generación más numerosa y actualmente no hay dinero para cubrir su jubilación. El gobierno de Mariano Rajoy se encargó de ello.

En 2011, su mejor momento, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocido como la hucha de las pensiones, gozó de 66.815 millones de euros. Cerró el año 2020 con 2.138 millones de euros, una diferencia de más del 90%. ¿Cómo ocurrió?

Esquilmación de la hucha

El Fondo se creó en 1997 como colchón precisamente para cuando se jubilaran las generaciones del baby boom. Tras la crisis económica de 2008, el aumento del paro y, sobre todo, las políticas aprobadas por el PP produjeron la reducción drástica de los salarios y el aumento de la precariedad. La consecuencia directa fue una reducción significativa de las cotizaciones a la Seguridad Social. El gobierno de Mariano Rajoy recurrió entonces al Fondo para garantizar el pago de pensiones, eso sí, paralizando la revalorización automática vinculada al IPC, como se venía haciendo y que garantiza, al menos en parte, pensiones dignas. En plena crisis, esto golpeó duramente a pensionistas cuyas familias dependían únicamente de sus ingresos.

Por supuesto, el Gobierno era consciente de la imagen pública que tendría si la hucha se vaciaba completamente, así que en 2017 decidió empezar a conceder créditos a la Seguridad Social para pagar las pensiones —el Ejecutivo de Pedro Sánchez continúa con este mecanismo—. Ese año fueron 10.192 millones de euros. Aun así, tuvo que seguir echando mano del Fondo, que, a finales de 2017, el último año completo de mandato de Rajoy, ya temblaba con apenas 8.000 millones de euros. Además, hay que decir que aquel crédito se sumaba a otro de los años 90, por un importe de más de 17.000 millones de euros, que todavía no se había terminado de pagar.

Así que Rajoy no solo dejó la hucha casi a cero, sino que la endeudó en más de 25.000 millones.

El rescate bancario

Aunque no tiene que ver con las pensiones, es importante recordar la deuda pública que aumentó exponencialmente en nuestro país durante años, también para observar las preferencias de gasto que tenían los gobiernos. Tras el comienzo de la crisis en 2008, otro de los grandes agujeros en las arcas públicas fue el rescate de los bancos, impulsado por la Unión Europea. Es importante destacar que el rescate bancario —sobre todo de cajas de ahorros— empezó con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009, es decir, no fue solo cosa del PP. Pero es cierto que el gobierno de Rajoy, entre 2012 y 2013, inyectó solo a Bankia 24.069 millones para evitar que cayera. En 2020 solo había devuelto poco más de 3.000 millones. Ni siquiera se planteó la posibilidad de nacionalizar el banco para poder recuperar a largo plazo el coste del rescate.

El importe de ayudas a la banca que no se ha recuperado es de 65.000 millones de euros. Hay que matizar que la ciudadanía pagó el 65%, el resto procedía de los propios bancos, es decir, era capital privado. Aun así, 42.000 millones de euros salieron de los bolsillos del pueblo. Como siempre, se cumple eso de pérdidas públicas, ganancias privadas. El capitalismo detesta el intervencionismo y habla de que «el mercado se regula solo» hasta que todo va mal. Entonces sí exige la ayuda del Estado.

«No hay dinero»

Es una de las frases más pronunciadas por los gobiernos, especialmente en los últimos trece años. «No hay dinero» para las pensiones. «No hay dinero» para intentar mejorar las condiciones laborales y crear una economía fuerte. Y, por supuesto, nunca hay mucho dinero para sanidad ni educación. Aunque los diferentes ámbitos reciben distintas partidas por parte del gobierno y hay quien dice que es demagogia hablar de modificarlas, lo cierto es que es el Estado el que decide cuánto se destina a qué cada año en los Presupuestos Generales. Y los resultados son siempre los mismos.

Los gobiernos decidieron rescatar a los bancos con esos 42.000 millones de la ciudadanía que no se devolverán a las arcas públicas. Además, cada año la Iglesia Católica se lleva 11.000 millones de euros del Estado en un país declarado aconfesional. Igualmente, mientras durante los años posteriores a la crisis se aplicaron duros recortes a la sanidad y la educación públicas, la Casa Real continuaba llevándose prácticamente la misma cantidad. El importe reconocido en los Presupuestos Generales suele rondar los 8 millones anuales, pero hay que tener en cuenta que se destinan cantidades desconocidas a través de las partidas de otros ministerios. Y es que la Casa Real ni siquiera está sometida al Tribunal de Cuentas. Desde el comienzo de la crisis de 2008, la cantidad más baja que se ha destinado oficialmente en los Presupuestos fueron 7,7 millones en 2014, 2015 y 2016. Los recortes, para el pueblo.

Solo un parche

La solución propuesta por Escrivá no parece viable o, como mínimo, no resulta suficiente. Con esa subida de 0,5 puntos en las cotizaciones, apenas se recaudarán 1.000 millones de euros más al año, que no será suficiente en la próxima década, cuando el número de personas jubiladas que requieran su merecida pensión superará al de cualquier otra generación.

En definitiva, de los bolsillos del pueblo salieron miles de millones de euros para rescatar a los bancos —42.000 millones no se recuperarán— y de los bolsillos del pueblo saldrá la supuesta salvación de las pensiones para la generación del baby boom. Si no es suficiente, ya buscará el gobierno alguna manera de seguir cargando a la clase trabajadora un peso que no le corresponde. Mientras tanto, el Ejecutivo de Mariano Rajoy salió impune del saqueo de una hucha que no le pertenecía; nadie le ha hecho pagar ni le ha pedido cuentas. Nadie le ha hecho responsable. Igual que a nadie se le ocurrirá replantearse las partidas que se destinan a la Iglesia o la monarquía. Estaría bien que, por una vez, se sacrificaran por lo que consideran su rebaño y sus súbditos, respectivamente.

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