Noviembre de 2019: Blade Runner deja de ser futurista

El futuro ha llegado, estamos en noviembre de 2019. Hace 37 años que se estrenó la mítica película de Ridley Scott, ambientada en nuestro presente... Estéticamente, el mundo no se parece mucho. Tampoco son de uso común los coches voladores ni hay robots androides que se mezclan tan bien entre nosotros que no podemos identificarlos, pero la verdad es que se parecen bastante.
Noviembre de 2019: Blade Runner deja de ser futurista
El futuro ha llegado, estamos en noviembre de 2019.  El mes en el que Blade Runner está ambientada. En nuestro presente los coches no vuelan, tampoco hay replicantes por ningún lado y los robots más sofisticados son los creados por Hanson Robotics, bastante lejos aún de los Nexus 6 de la película que eran "virtualmente idénticos a un humano". Desde el 21 de noviembre de 2019, Blade Runner es pasado. La realidad no es exactamente como la pintó Ridley Scott, aunque muchos dirán que nos hemos acercado bastante: inteligencia artificial, manipulación genética, avances en cibernética, reconocimiento facial, coches autónomos, una disparidad más pronunciada entre los ricos y los pobres, y los efectos de la contaminación y el cambio climático.

Coches voladores

Por ahora, los coches aún no vuelan, pero está más cerca de lo que creemos. Lo más parecido son los eVOLT (Electric Vertical Take Off Landing), como los que Uber Elevate quiere probar en Francia, Australia, India, Japón y Brasil.

Carteles digitales con publicidad

Ahí dieron en el clavo, porque la ciudad de Los Ángeles está llena de enormes carteles interactivos de publicidad. Como pasa en la película, los carteles de Times Square o Picadilly Circus pueden llegar a ser agobiantes.

Inteligencia artificial

Blade Runner acertó en los avances de la tecnología, ya que ahora existe el reconocimiento facial y de voz, la realidad virtual. También las casas domóticas, las sugerencias de Netflix o Siri y Alexa. Ridley Scott se adelantó también aquí a su tiempo quedándose quizá un pelín corto, porque aunque hoy en día, solo una minoría disponga de las típicas rutinas automatizadas en el hogar, los sistemas domésticos inteligentes son mucho más complejos y efectivos de lo que se muestra en la película. Cuando Deckard llega a casa tras una jornada de duro trabajo de investigador futurista de media sonrisa, ésta le pide que se identifique con la impresión de voz mientras sube en el ascensor: “Deckard 97”, responde el protagonista mientras marca los mismos números. Después se escucha una voz femenina que dice: “Gracias”. Una voz que hoy es la de Alexa o la del asistente de Google.

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Videollamadas y el reconocimiento de voz

Blade Runner ya predijo lo que ahora conocemos como Skype y las videollamadas. Solo hay que recordar la escena de Harrison Ford hablando con Rachel cara a cara. Además, para activar el ascensor de su bloque Ford usa el reconocimiento de voz.

Este año, el de la temible distopía de Blade Runner, es también el de la muerte de Rutger Hauer, el gran actor que interpretaba a Roy Batty, el replicante obsesionado por su mortalidad que nos dejó una de las escenas más reconocidas del cine y el monólogo más citado de la ciencia-ficción contemporánea: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

Pero, mientras sigamos vivos, es obvio que todo futuro acaba por atraparnos y cualquier ficción acaba por dejar de serlo. En ese sentido, el cineasta español Álex de la Iglesia hace una lectura más pesimista del acontecimiento y se confiesa "arrollado por el tiempo".

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