ANA MARÍA SAGI: la pionera deportiva que el franquismo silenció

Poeta, periodista, corresponsal de guerra, activista política, defensora del feminismo, deportista de élite y directiva del Barça. Una figura polifacética considerada como una de las primeras exponentes del feminismo español, pero cuyos ideales de progreso fueron obstaculizados por quienes defendían las creencias de la época franquista
Ana María Martínez Sagi consiguió en 1931 el título de campeona nacional de jabalina. Foto del archivo de Juan Manuel de Prada
Ana María Martínez Sagi consiguió en 1931 el título de campeona nacional de jabalina. Foto del archivo de Juan Manuel de Prada
ANA MARÍA SAGI: la pionera deportiva que el franquismo silenció

Ana María Martínez Sagi nació en el seno de una familia burguesa catalana. Su madre era muy conservadora y su padre un empresario textil progresista que participó en la fundación del Fútbol Club Barcelona. De pequeña jugaba al fútbol con su hermano y su primo, pero ella siempre tuvo claro que le gustaba escribir. Fue periodista y corresponsal de guerra, escribió varias obras de poemas y fue una gran luchadora feminista, pero cuando volvió del exilio decidió retirarse voluntariamente del ámbito público, tras darse cuenta de que su figura había caído en el olvido y pensar erróneamente que los ideales de progreso de una octogenaria no interesaban a nadie. Casi 20 años después de su muerte su historia ha sido rescatada y no porque no hubiera intención de hacerlo antes, sino porque ese fue el deseo de Ana María. Juan Manuel de Prada ha compilado en una obra los logros escritos de esta pionera del deporte, aunque este trabajo llevaba mucho tiempo a la espera de ver la luz, porque ella misma pidió expresamente que su historia no se diera a conocer hasta varios años después de su muerte, para no “ofender” a nadie.

ana-maria-martinez-sagi-finales-40Ana María Martínez Sagi en los años 40. Foto del archivo de Juan Manuel de Prada

Una vida ligada al deporte

Nació en Barcelona en el año 1907 y desde siempre su vida estuvo ligada al mundo del deporte. Practicó tenis, esquí y atletismo, e incluso en 1931 consiguió el título de campeona nacional de jabalina. Al año siguiente fundó el Club Femení i d’Esports, la primera asociación deportiva y cultural para mujeres que promocionaba la práctica del deporte y el ejercicio físico en el ámbito femenino. Pero su mayor logro lo obtuvo en 1934, cuando pasó a formar parte de la directiva del F.C. Barcelona, un mundo rodeado de hombres, pasando a convertirse en la primera mujer en ocupar un puesto relevante en un club de fútbol. No era de extrañar que Ana María sintiera tanto interés por el deporte, porque desde bien pequeña vio a los hombres de su familia formar parte de este ámbito. Su padre fue uno de los fundadores y tesoreros del Barça, su hermano  Armando Martínez Sagi, fue el jugador que debutó más joven en la historia del club y su primo Emilio Sagi, también fue un futbolista estrella de la época. Aunque Ana María se convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo directivo dentro de un club de fútbol, el mundo futbolístico rodeado de hombres no se lo puso nada fácil. La chica no pudo cambiar muchas de las cosas que tenía en mente, no consiguió tampoco crear una sección femenina dentro del club y ante tantos obstáculos, decidió dimitir tan solo un año después de obtener su cargo.

1932Destacó en varios deportes y en 1929 llegó a la final de la copa femenina de tenis. Foto del archivo de Juan Manuel de Prada

La Ana María poeta

Pero Ana María no destacó solo en el ámbito deportivo, sino que también fue una gran intelectual de la época. Llegó a ser comparada con Rosalía de Castro por el poeta Rafael Cansinos Assens, ya que en sus obras era capaz de plasmar el dolor, escribiendo de una manera muy íntima, carnal y llena de secretos. Fue gran amiga de algunos escritores conocidos como Federico García Lorca y de la actriz Margarita Xirgu y ella misma escribió tres libros de poesías. Dos de ellos antes de que comenzara la guerra, ("Caminos" en 1929 e "Inquietud" en 1932) y otro en el que recopiló gran parte de la poesía que escribió durante su exilio ("Laberinto de presencias" en 1969). Este último libro no tuvo mucha difusión, sobre todo porque ella tampoco quiso hacer muchas presentaciones públicas y en él recogió algunos poemas en los que mostraba la añoranza que sentía por España durante el tiempo que estuvo viviendo fuera.

"Es en mi sangre en mi cuerpo,

donde me dueles España. 

En mi pensar libre y limpio. 

En mi alma. 

Como una cruz clavada."

Aunque la compararon con grandes escritores de poesía, los académicos y expertos en literatura española y catalana no sabían mucho de ella hasta hace poco. En sus obras daba algunas pistas de su orientación sexual, como se puede comprobar en su texto “Luz y barro” donde decía cosas como: “No te acerques, pues, hombre. Tú estás hecho / de carne y de deseo... El aliento que sale de tu boca / abrasa  / Me asquean tus caricias. Cuando besas, / me dejas en los labios una mancha".

En su obra “Inquietud” publicada en 1932, también escribió poemas haciendo referencia los sentimientos que sentía hacia la también escritora Elisabeth Mulder.

Mujer-esfinge,

misteriosa, enigmática, compleja.

Abismo de inquietud,

sima profunda,

captadora de estrellas.

ana-maria-martinez-sagi-inquietud-poemas

La Ana María periodista

En su faceta de periodista Sagi escribió reportajes y realizó numerosas entrevistas, sobre todo a mujeres, mostrando una fiel radiográfica de la sociedad de su época, pero sobre todo dejando clara su postura de defensa a los derechos de la mujer. En la revista "La Rambla" también escribió sobre sus ideas feministas y consiguió una plaza en el Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Barcelona. En los años de la República aumentó su actividad periodística en las revistas "Crónica" y "Estampa" donde escribía sobre varios temas de interés para las mujeres.

En su afán por ir más allá, quiso seguir los pasos de otras pioneras como Colombine, que fue la primera corresponsal de guerra del país y durante la Guerra Civil fue al frente de Aragón para cubrir lo que allí pasaba y escribir una columna llamada Macià-Companys. Más tarde se unió a la columna del conocido Buenaventura Durruti en el "Daily Mail" y "El Tiempo de Colombia". Fue cuando la guerra estaba llegando a su fin cuando tuvo que marcharse exiliada a Francia, donde fue testigo de la ocupación nazi y decidió posicionarse al lado de la resistencia. La mayor parte de sus años como exiliada los pasó en el estado norteamericano de Illinois, hasta que en 1977 regreso a España. A su vuelta decidió aislarse y dejar que su trabajo quedara en el olvido después de sentirse incomprendida por la sociedad cultural catalana de la época.

ana-maria-martinez-sagi-periodistaAna María Martínez Sagi en sus años de periodista. Foto del archivo de Juan Manuel de Prada

Rescatada del olvido

El escritor Juan Manuel Prada, junto con la Fundación Banco Santander ha recopilado y prologado su trabajo periodístico y poético en “La voz sola”, un nuevo volumen de su colección Obra Fundamental. Prada descubrió la figura de Martínez Sagi en un libro de César González Ruano y quiso saber más sobre esa mujer a la que definía como “poeta, sindicalista y virgen del stádium”. Cuando descubrió que aún estaba viva y que residía en el pueblo de Moiá, en Barcelona, quiso contactar con ella y estuvo muchos años conversando con la anciana para poder realizar una obra, a la que ha dedicado más tiempo que a cualquiera de sus novelas. Cuando contactó con Ana María, la sorpresa de la poeta fue mayúscula, ya que estaba muy desengañada porque después de regresar del exilio, su figura había pasado desapercibida y nadie había mostrado interés por su obra. Por lo que ella había decidido retirarse y quedar sumida en el silencio. Tanto le sorprendió el interés de Prada, que incluso le preguntó al escritor: “¿Por qué quiere resucitar usted a una muerta?”. Tras largas horas de conversaciones, Prada terminó su trabajo justo antes de que la mujer falleciera el 2 de enero del 2000, pero este no ha visto la luz hasta hace poco por deseo expreso de la escritora. Ella entregó sus obras inéditas al escritor con la condición de que no publicara nada hasta que no pasaran al menos quince años de su muerte. La razón era que la autora había mantenido una relación con Elisabeth Mulder, otra intelectual de la época, y Ana María no quería ofender al hijo de ella al contar su historia homosexual. A Mulder la definió como “su gran amor prohibido, perdido y nunca olvidado”, incluso aseguró que había sido su musa para muchas de sus obras. Pero fue su madre quien la obligó a poner fin a esa relación tan mal vista en la época. La autora catalana tuvo que quemar también toda la correspondencia que se había escrito con ella, pero dejó constancia de sus sentimientos en sus escritos poéticos. Sobre todo en "Noche sobre el grito" y "La voz sola", título elegido por Prada para la compilación de sus obras, y que como cuenta el autor, es “una crónica de su amor por Mulder y, más concretamente, de unas vacaciones que pasó con ella en Palma de Mallorca”.

Prada asegura también que el hecho de que su familia la diera de lado por su condición de homosexual, fue uno de los hechos que empujó a la poeta a convertirse en una fiel defensora de las políticas feministas, que poco a poco la fueron acercando también a las posturas anarquistas.

Un homenaje a su figura deportiva

Si Juan Manuel de Prada ha sido el encargado de rescatar del olvido la memoria poética de Ana María, el F.C. Barcelona ha querido hacer lo mismo con su figura deportiva. Este mismo año veía la luz el documental “La Sagi, una pionera del Barça”. El guión fue escrito también por Prada y muestra como una joven valiente de 27 años supo enfrentarse a los hombres que la miraban con desprecio por haber entrado en un mundo que hasta entonces había sido “exclusivo de ellos”. Aunque también se muestra como esos hombres fueron los que la obligaron a cesar en su empeño de cambiar un poco las cosas en el ámbito del fútbol, porque como ella misma aseguró: “eran unos señores con unos puros que no me dejaban hacer nada”. La docuficción muestra la historia olvidada de una de las feministas más influyentes de su época en España y lo hace a través de la piel de la actriz Anna Sahun, que interpreta el papel de Ana María. El gran amor de la poeta, Elisabeth Mulder, también aparece en la ficción representada por la actriz Clara Segura

Con una vida tan completa como la de Ana María y unos logros tan importantes en el ámbito deportivo, cuesta entender que su figura haya pasado desapercibida durante tanto tiempo. Pero si nos ponemos a pensar que fue una mujer homosexual, rebelde, luchadora y pionera en la época franquista, no es de extrañar que incluso a ella le resultara chocante que alguien quisiera rescatarla del olvido. Por suerte ella misma pudo contar su vida antes de morir en el año 2000, no como muchas de las “Mujeres Olvidadas” de nuestra historia que murieron sin reconocimiento alguno. Aún así, Ana María decidió ocultar su historia hasta varios años después de su muerte para no “ofender” a la familia de su amada por su condición de lesbiana, mostrando así a todos que el miedo heredado de la época franquista le acompañó hasta el final de sus días.

 

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