El espíritu del Cojo Manteca sobrevuela Madrid

La manifestación en contra del Gobierno de Núñez de Balboa devolvió a Madrid a los ochenta, haciendo suyo el espíritu del 'Cojo Manteca', pero al revés. Ese espíritu rebelde propio de una época de cambio se ha reencarnado en un señor 'de bien' del Barrio de Salamanca. Armado con una escoba se lió a golpes con una señal de tráfico, al igual que hizo en su momento Jon Manteca, un joven que en los años ochenta alcanzó gran notoriedad. Incluso la prensa seguía sus andanzas, que básicamente eran sus detenciones por robos, disturbios o por blasfemar en una iglesia de Valencia. En 1988 su rostro volvió a aparecer en televisión: Jesús Quintero le entrevistó en El perro verde. 
El espíritu del Cojo Manteca sobrevuela Madrid

Jon Manteca fue un personaje que se hizo famoso por casualidad en los años ochenta en España. Era un joven que vivía mendigando cuando, en enero de 1987, se cruzó con las revueltas de estudiantes contra la LOGSE. Su fama se debe a la famosa foto en la que está destrozando con sus muletas el cartel de la parada del metro de Banco de España. Esa imagen dio la vuelta al mundo.

'El Cojo Manteca', según explicó después en diversas entrevistas, estaba pidiendo limosna en Cibeles cuando vio cómo pegaban un tiro a una joven (María Luisa resultó herida por los disparos de la policía). La rabia le inundó y se montó sobre sus muletas para arrasar con lo que pudo: marquesinas, semáforos… Inalcanzable para la policía, gracias a su destreza con las muletas. La imagen de aquellas huelgas estudiantiles la encarnaba un muchacho cojo. Así se convirtió en uno de los iconos de aquellas revueltas contra la LOGSE, aunque no era estudiante ni tenía ningún interés en las manifestaciones.

Nacido en Mondragón, perdió su pierna a los 16 años, cuando una descarga eléctrica le tiró del poste al que se había subido. El accidente también le dejó una cicatriz que cruzaba su cabeza. Sin residencia fija, se movía por la geografía española de forma aleatoria o guiado por las fiestas patronales de los pueblos. No volvió a aparecer en la televisión hasta 1988, cuando Jesús Quintero le entrevistó en en El perro verde de TVE. El resultado, surrealista e impensable hoy en día en una televisión pública: Manteca respondía a las preguntas sin parar de beber y fumar. Con los ojos entrecerrados y la lengua de trapo arremetía contra todo: políticos, Gobierno, Iglesia...

Murió de sida, sin haber cumplido los 30, en Orihuela. Para la eternidad aquel joven cojo de estética punk con sus muletas, su chupa negra, de cuero, y aquella mítica leyenda en su espalda: «Mata curas y verás el cielo».

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