La "campaña secreta" de España para recuperar Gibraltar

Según el diario británico The Telegraph, España se habría embarcado en una "campaña secreta" en la que presionó a varios congresistas estadounidenses para que apoyasen un plan para desposeer al Reino Unido de la soberanía exclusiva sobre Gibraltar y lograr una compartida con Madrid. ¿En que se basa esta campaña? Te lo contamos en el siguiente post.

"Una foto aérea de Gibraltar después del despegue del Peñón, mirando hacia el noroeste hacia San Roque".
Steve - Flickr
"Una foto aérea de Gibraltar después del despegue del Peñón, mirando hacia el noroeste hacia San Roque". Steve - Flickr
La "campaña secreta" de España para recuperar Gibraltar

El "plan español"

Al menos siete congresistas estadounidenses, todos del Partido Republicano excepto uno, recibieron presiones por parte de las autoridades españolas para que apoyaran un plan para eliminar la soberanía única del Reino Unido sobre Gibraltar.

Así lo revela el diario británico The Telegraph, que asegura que "las presiones recayeron sobre miembros actuales y antiguos de la Cámara de Representantes y tuvieron su origen en la embajada española de Washington D. C.".

Seis congresistas actuales dijeron que han recibido presiones sobre Gibraltar: George Holding y David Rouzer de Carolina del Norte, Ken Calvert y Paul Cook de California, Gerry Connolly de Virginia y Jim Sensenbrenner de Wisconsin. El séptimo político que aseguró que fueron presionados, Rodney Frelinghuysen, se retiró como congresista de Nueva Jersey el año pasado. Todos los políticos, excepto Gerry Connolly, son republicanos - ABC

Según el medio británico, los congresistas describen la actitud por parte de los funcionarios españoles de "beligerante", "contundente", "agresiva" y "exagerada". La presión sobre los congresistas, que duró desde 2014 hasta 2019, incluyó "llamadas a sus oficinas, notas firmadas por el entonces embajador de España en Washington, Ramón Gil-Casares, y solicitudes de reuniones". Al respecto, según The Telegraph,  estos procedimientos serían "un intento de evitar que [los congresistas implicados] hablaran a favor de que Gibraltar siguiera siendo un territorio británico de ultramar".

Uno de los supuestos congresistas presionados, el representante republicano de Carolina del Norte George Holding, presentó en 2014 ante el Congreso la resolución para que se reconociese a Gibraltar "como un territorio de ultramar del Reino Unido".

"Holding asegura que, entre 2014 y 2015, Gil-Casares le envió cartas contrarrestando las declaraciones en la resolución", afirma RT. En uno de los envíos, el embajador llegó a expresar "su profundo pesar" y defendió que Gibraltar era una "colonia" que no "tenía derecho a la autodeterminación".

Además, según RT, "en una de las cartas a la que tuvo acceso el rotativo británico se demuestra cómo Gil-Casares impulsó el plan pocos meses después de la votación del Brexit, con el objetivo de poner fin a la soberanía exclusiva del Reino Unido sobre Gibraltar".

No quieren que Gibraltar obtenga ninguna ayuda o reconocimiento de Estados Unidos que pueda frustrar el intento de España de recuperar el Peñón, especialmente durante estas negociaciones de Brexit - George Holding en declaraciones recogidas por ABC

Según menciona RT, "el supuesto plan defendía que los residentes de Gibraltar obtuvieran la ciudadanía española y británica, y Madrid tuviese la misma voz en materia de política exterior, defensa o inmigración sobre el territorio. Y también la frontera entre España y Gibraltar desaparecería".

Proponemos iniciar negociaciones con miras a acordar un régimen de soberanía conjunta que permita la continuación de Gibraltar en la UE. Creemos que esto sería muy beneficioso para todas las partes - Texto firmado por Gil-Casares y obtenido por The Telegraph

En una línea similar marcada por George Holding se expresó también el congresista Gerry Connolly, quién firmó la resolución de la Cámara de Representantes sobre Gibraltar. Según sus declaraciones a The Telegraph, el congresista recibió tres cartas de Gil-Casares. En una de ellas, mandada tras la votación del Brexit, el embajador hablaba sobre los efectos negativos que tendría esto en el Peñón, por la que "la doble soberanía era la solución".

Otros congresistas como Rouzer, que dieron su apoyo a la resolución de la Cámara de representantes, destacaron también el tono beligerante de la embajada:

Durante una llamada con el embajador, a pesar de su cordialidad, noté su irritación por mi apoyo a que Gibraltar siguiera siendo británico. El tema de Gibraltar ha dado pie a una de las interacciones más conflictivas con una embajada extranjera, por no decir la que más, en mis cinco años como congresista - David Rouzer

Por otro lado, según subraya Sputnik, los congresistas Calvert, Cook, Sensenbrenner y Frelinghuysen fueron presionados por sus visitas organizadas a Gibraltar. "Los cuatro aseguraron que recibieron notas de la embajada de España en las que se reflejaba su desacuerdo en relación a estos viajes. Calvert declara que la representación española en Estados Unidos habló con él tras un viaje al Peñón en julio de 2017", afirma el medio.

Gil Casares fue sustituido en marzo del 2017 por el ex ministro de Defensa en los Gobiernos de Rajoy Pedro Morenés, el cual mantuvo su puesto hasta septiembre de 2018, cuando fue sustituido por Santiago Cabanas.

¿Qué ocurre con Gibraltar?

El imperio británico llegó a dominar los mares y, según algunos, el mundo gracias al control de ciertos puntos estratégicos que se distribuyen alrededor del globo terráqueo. Uno de esos puntos estratégicos que aún hoy en día está bajo soberanía británica es Gibraltar. 

La posesión británica del Peñón se reconoce en el Tratado de Utrecht de 1713. A lo largo del siglo XVIII, España realizó varios intentos de recuperar el territorio, pero todos resultaron infructuosos.

En el tratado de adhesión del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973, Gibraltar adquirió el estatus, aún vigente, de "territorio europeo de cuyas relaciones exteriores el Gobierno de Reino Unido es responsable".

A día de hoy, el control sobre este territorio sigue enfrentando a ambos países, que siguen inmersos en varios procesos de negociación bajo el arbitraje de la Organización de las Naciones Unidas.

Si algo está claro, no obstante, es que los habitantes de Gibraltar rechazan la idea de compartir la soberanía del territorio entre España y el Reino Unido, hecho que fue demostrado en el referéndum que se celebró el 7 de noviembre de 2002, donde el NO ganó con un 98.48% de los votos.

Al respecto, surge la siguiente pregunta: ¿cuál sería la fórmula idónea para solucionar o aplacar este conflicto?

Si atendemos a la historia y a los factores que llevaron a que este territorio perteneciente a la península y a España pasase a manos británicas, es posible que pensemos que Gibraltar debería pertenecer al Estado español.

No obstante, han trascurrido 307 años desde que España perdiera la soberanía sobre este territorio. Este hecho y su localización han llevado a que Gibraltar sea un territorio habitado por personas de distinta procedencia (desde el punto de vista histórico) que se consideran actualmente gibraltareños, es decir, los nacidos allí y sus descendientes.

A día de hoy, el 79% de la población se considera gibraltareña; el 13.2% británica y solamente un 2.1% española. Se hablan, por lo menos, cuatro idiomas: inglés (utilizado en escuelas y con fines oficiales), español, italiano y portugués.

La política del territorio tiene lugar en el contexto de la democracia representativa parlamentaria de un territorio británico de ultramar, en el cual el monarca británico es el jefe de Estado, representado por el Gobernador de Gibraltar. El Ministro principal de Gibraltar es del jefe de Gobierno, mientras que el Gobierno, mediante las respectivas elecciones democráticas, es elegido para un mandato de cuatro años.

Una nueva constitución no colonial entró en vigencia en 2007, y el Tribunal de Primera Instancia Europeo reconoció el derecho de Gibraltar de regular su propio régimen fiscal en diciembre de 2008. El Reino Unido conserva la responsabilidad de la defensa, las relaciones exteriores, la seguridad interna y la estabilidad financiera.

Es decir, a simple vista, Gibraltar funciona como si fuera un pequeño país que está atado a una corona, pero que, a su vez, defiende a ultranza esa alianza.  

Todos estos elementos anteriormente citados ponen de relieve que una posible solución del conflicto que enfrenta al Reino Unido y a España tiene que darse en el marco de la cosoberanía.

Por un lado, existen razones históricas de peso que le dan la razón al Estado español en esta cuestión. Pero, por otro lado, hay razones que podríamos definir como actuales (la configuración política y social de Gibraltar) que demandan una atención especial. Es decir, la realidad es la que es, y la realidad nos muestra que, en Gibraltar, con el paso del tiempo, se ha creado un corpus social propio que no quiere tener nada que ver con el Estado español y que va, por decirlo de alguna manera, a su bola. 

Debido a este hecho, es necesario que la comunidad internacional presione al Reino Unido para que acepte la cosoberanía y que, por su parte, España juegue bien la partida diplomática mientras que aplaca las voces más nacionalistas que a día de hoy, bajo el grito de "Gibraltar es España", siguen, al parecer, sin entender una realidad que le es extraña. 

 

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