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«Si el sistema legislativo no está frenando las fake news, se está violando el derecho a una información veraz»

Los compañeros de Nueva Revolución entrevistaron a Pascual Serrano para charlar y reflexionar acerca de muchos de los aspectos que el autor y periodista trata en su libro publicado en la colección Foca de Akal «Paren las rotativas. Una pausa para ver dónde está y adónde va el periodismo».
Pascual Serrano, periodista y autor de «Paren las rotativas»
Pascual Serrano, periodista y autor de «Paren las rotativas»
«Si el sistema legislativo no está frenando las fake news, se está violando el derecho a una información veraz»

«El Director» de David Jimenez causó un fuerte revuelo en la profesión y entre los lectores, usted reflexionaba recientemente acerca de como a menudo nos enteramos en mayor medida de la realidad cuando los directores son despedidos que cuando tienen como misión contarnos lo que sucede desde la dirección de su periódico, ¿son realmente libres los directores de los medios de comunicación españoles?

Como cualquier contratado en una sociedad de mercado, dependen del criterio de quién les contrata y les puede tirar al día siguiente. Lo que sucede es que el director tiene una mayor responsabilidad en la transmisión de la línea ideológica y editorial de los dueños de la empresa y de los distintos poderes que la condicionan, anunciantes, financiadores, etc… Por eso, cuando termina su relación con su contratador, y sobre todo si termina mal, puede suceder que comiencen a contarnos muchas de las cosas que callaban cuando les pagaban por ser directores.

¿Cómo se explica que un personaje como Eduardo Inda siga monopolizando minutos televisivos en cadenas como La Sexta o Telecinco?

Hay varias razones, unas evidentes, otras supuestas y otras desconocidas. Entre las supuestas encontramos relaciones estrechas y personales con algunos directivos de las cadenas y con algunos empresarios poderosos. Entre las evidentes, el contacto que tiene con algunas cloacas policiales y ministeriales que le permite acceder a informaciones, unas valiosas, otras miserables y otras falsas, pero que generan audiencia por lo que todas sirven por igual para la televisión.

Por último, un elemento que se ignora, la ira produce audiencias, el ser humano no puede evitar sentirse atraído por el que considera odioso en su discurso. Eso provoca que muchas personas en las antípodas ideológicas de Eduardo Inda no puedan evitar escucharle en televisión e incluso difundir acompañado de indignación lo que dice OKDiario por las redes. No olvidemos que Intereconomía tenía en sus tertulias a Pablo Iglesias porque la rabia que despertaba en sectores de la ultraderecha también daba audiencia.

En el capitalismo, el único código que existe para el trabajador es que lo que hagas le guste a tu jefe para volver a trabajar al día siguiente

¿Pueden corporaciones como Atresmedia o Mediaset llegar a establecer las líneas del debate político e nuestro país?

Sin duda, y eso supone varios problemas. El primero es que establecerá la agenda informativa, es decidirá qué asuntos de actualidad ocuparán nuestro interés, independiente de si son los importantes o no. Por eso, si nos paramos a pensar, podemos descubrir en muchas ocasiones a toda la sociedad discutiendo sobre una gilipollez. Por otro lado, como las televisiones necesitan espectáculo, el debate solo puede servir si se realiza de modo espectacular y audiovisual, la reflexión serena, el argumento razonado no vale para la televisión ni lo encontraremos allí.

¿Goza nuestra sociedad de una televisión pública independiente?

La independencia es imposible. Se trata de que sea honesta, que sea plural, democrática y participativa. Eso es muy difícil y requiere un marco legal que la blinde ante las presiones, una honestidad y un sentido democrático impecable por parte del gobierno de turno; y una política laboral que garantice la independencia de los profesionales. Se puede avanzar hacia eso con una televisión pública, en cambio nunca se podrá en un televisión privada. Esto hemos de recordarlo siempre, por mucho que nos indigne la televisión pública.

¿Resulta preciso reforzar el papel de los medios comunitarios?

Habría que definir lo que son medios comunitarios. Yo preferiría hablar de medios sin ánimo de lucro. Creo que, en un panorama de tres sectores: medios estatales, medios privados y medios sin ánimo de lucro, es importante dotar de legitimidad a estos últimos, y también de recursos. Eso supone concederles licencias audiovisuales, cambiar la legislación para que se puedan desarrollar y contemplarlos en el reparto de publicidad, ayudas fiscales, formación, financiación pública, etc… Pero también esos medios deben profesionalizarse y responder a criterios periodísticos.

¿Suponen las llamadas «fake news» una nueva y peligrosa forma de censura frente a la información veraz y contrastada?

El artículo 20 de nuestra Constitución establece el derecho a recibir una información veraz. Si nuestro sistema legislativo no está frenando e impidiendo las fake news se está violando ese derecho a una información veraz de todos los ciudadanos. Es la mismo derecho que se viola con un sistema de censura.

Lo paradójico es que durante la guerra fría, occidente alardeaba de ser un baluarte de libertad de expresión que intentaba llevar su mensaje a los países comunistas, ahora, son los países occidentales los que se ofenden porque desde otros entornos geopolíticos se permiten también difundir contenidos

En un país de excesos, ¿cómo podemos llegar a combatirlos sin arriesgarnos a cercenar la libertad de expresión?

La diferencia entre información y opinión está muy desarrollada en las ciencias de la información y en el derecho sobre la información. Se trata sencillamente de sancionar las mentiras, no las opiniones por repulsivas que nos parezcan. Muchos aducen que es muy difícil definir lo que es mentira. No estoy de acuerdo, los jueces se pasan la vida definiendo lo que es verdad y mentira en sus juicios, en las declaraciones que escuchan, en los hechos que consideran probados o no probados, en las pruebas que valoran. Hemos creado servicios periodísticos, que llamamos verificadores de contenidos, para detectar los bulos, se trata simplemente de que la ley impida que sean legales para que no se repitan. No podemos tener a una legión de periodistas, administraciones, policías y científicos ocupados y destinados a desmentir fake news simplemente porque nuestro sistema no se atreve a penalizarlas.

Se trata, sencillamente, de hacer lo que hacemos con los médicos que tienen una mala práxis, los arquitectos que construyen puentes que se caen o los restaurantes que sirven comida en mal estado. Sancionar para que no se repita y que los ciudadanos tengan garantías de que su médico sabrá asistirle, el puente no se derrumbará y no saldrá del restaurante con diarrea. Pues que también esté tranquilo de que la noticia que le cuentan sea verdad.

¿Supone Rusia la principal amenaza para nuestro derecho a la información? ¿Comprende la actitud hostil de muchas cabeceras e incluso de algunos compañeros de profesión contra los periodistas de RT y la información proporcionada por esa cadena de televisión internacional?

Durante muchos años unos pocos medios y agencias han mantenido el oligopolio informativo. Un oligopolio que, en el caso de la información internacional, era de pensamiento único: el del bloque occidental de EEUU y Europa. Eso ha cambiado en los últimos años, algunas potencias emergentes han puesto en marcha proyectos informativos globales que han sacudido el tablero informativo: Rusia Today, HispanTV, Telesur… Lo paradójico es que durante la guerra fría, occidente alardeaba de ser un baluarte de libertad de expresión que intentaba llevar su mensaje a los países comunistas, cuyos gobiernos les impedían conocer la verdad y, ahora, son los países occidentales los que se ofenden porque desde otros entornos geopolíticos se permiten también difundir contenidos. Yo no voy a decir en que lugar se encuentra la verdad, lo que puedo asegurar es que ninguno de estos medios internacionales es independiente y que ya es hora de que haya contrapoderes informativos frente a los dominantes que hemos tenido aquí durante toda la vida. ¿Por qué nunca nadie se planteaba la servidumbre de CNN a Estados Unidos o la Fox al Partido Republicano y ahora acusan a Rusia Today de ser la voz de Putin? ¿Acaso no tiene el estado español también una cadena de televisión internacional o los países de la Unión Europea (Euronews)?

¿Amenaza el actual modelo de aceleración informativa el rigor de los medios?

Por supuesto, pero es un circulo vicioso, porque también las audiencias quieren noticias con urgencia. Prefieren saber un resultado electoral a los pocos minutos del cierre de las urnas con el recuento del 5% de los votos, que esperar al 90% tres días después. La gente se comporta con las noticias como los niños con los regalos, solo quieren desenvolver novedades, no reflexionarlas ni contrastarlas. Por eso algún medio ya adelanta que se ha muerto algún famoso cuando sabe que está moribundo, porque es premiado por las audiencias.

Como las televisiones necesitan espectáculo, el debate solo puede servir si se realiza de modo espectacular y audiovisual, la reflexión serena, el argumento razonado no vale para la televisión

¿Es la precariedad en el periodismo una vía directa a la autocensura?

A la autocensura y directamente a la censura. A mí me parece absurdo cuando se proponen código éticos y códigos deontólogicos para los periodistas y los medios. En el capitalismo, el único código que existe para el trabajador es que lo que hagas le guste a tu jefe para volver a trabajar al día siguiente. Si la empresa tiene el poder para tirarte, ese es el único criterio al que un trabajador se puede ceñir, Ya lo decía un eslogan del Sindicato de Periodistas, “mi precariedad es tu desinformación”.

¿Resulta cada vez más común entre los medios de comunicación estatales el enmascarar publirreportajes como información independiente?

No sabría decirte, depende muchos casos. En algunos medios públicos la publicidad es legal, pienso en radios municipales o televisiones locales públicas, de modo que no necesitan ningún enmascaramiento. Otra cosa es que los anunciantes saben que la publicidad no explícita es más eficaz. Es decir, que las audiencias son más fáciles de convencer si creen que el mensaje no es publicitario. Por eso se envuelve en recomendaciones de expertos, experiencias de usuarios, encuestas de satisfacción. No es un problema de los medios públicos, sino de los mecanismos de la publicidad, que debe estar más regulada.

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