Héroes de la información: el periodismo que puede salvar vidas

Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha elaborado una lista de 30 "Héroes de la información" del coronavirus. Se trata de 30 periodistas, denunciantes y medios de comunicación cuyo coraje, perseverancia o capacidad para innovar han ayudado a difundir información fidedigna y vital durante la pandemia de Covid-19.
Héroes de la información: el periodismo que puede salvar vidas

Toda crisis genera sus propios héroes. En todo el mundo hay periodistas, denunciantes y medios de comunicación que han logrado superar las barreras a la información creadas desde el comienzo de la pandemia. A través de sus informes o mediante iniciativas que han necesitado coraje, audacia y determinación, han brindado acceso a información fiable y de calidad, han ayudado a resistir la censura y han combatido la desinformación descontrolada que amenaza la salud pública.

Al informar sobre la realidad de la pandemia, algunas personas han corrido riesgos tan grandes que han resultado muertos, mientras que otros han desaparecido o han sido encarcelados. Procesados, atacados, insultados… muchos han pagado un alto precio por defender el derecho a la información, y por combatir los rumores y la desinformación que agravan las consecuencias de esta crisis de salud pública. Estos nuevos héroes nos recuerdan que el periodismo puede salvar vidas. Merecen nuestra atención y admiración - ", Christophe Deloire, secretario general de RSF

Al reconocer a estos héroes, RSF rinde homenaje a los periodistas, denunciantes y medios de comunicación que se han distinguido en la lucha por la libertad de prensa durante una crisis excepcional. RSF también tiene como objetivo demostrar que el caos de información, que se ha incrementado durante la pandemia, no es inevitable, y que quienes figuran en la lista de RSF pueden verse como modelos en un momento en el que es urgente la defensa de la información fidedigna y la lucha contra la desinformación.

La lista que RSF recopila, que no pretende ser exhaustiva, incluye tanto a personalidades mediáticas como a personas de las que el público no ha oído hablar. Aunque proceden de los cinco continentes, casi un tercio de estos 30 héroes son de Asia, donde se originó la pandemia. Otros seis son de Europa y Asia Central, mientras que los demás son de África, América y Oriente Medio.

Lo que la mayoría de estos héroes tienen en común es el hecho de que revelaron información que destaca la gravedad de la pandemia o la mala gestión de la crisis por parte de su gobierno. Algunos son periodistas veteranos como Ana Lalic (Serbia) o investigadores combativos, como Blaž Zgaga (Eslovenia), Andjouza Abouheir (Comoras) o Sergei Satsuk (Bielorrusia). Pero otros son ciudadanos de a pie que, en respuesta a la urgencia y gravedad de la crisis de salud pública, decidieron dar la voz de alarma con el fin de salvar tantas vidas como fuera posible. Fue un oftalmólogo, Li Wenliang, el primero en alertar al mundo de la existencia de una enfermedad de rápida propagación en diciembre de 2019. Y fue un abogado, Chen Qiushi, quien publicó vídeos en su blog revelando el caos en los hospitales de Wuhan, el lugar donde se produjo el brote inicial de la Covid-19. Wenliang murió a causa del virus, mientras Qiushi fue puesto en cuarentena a la fuerza y nunca volvió a aparecer.

La verdad se paga cara muchas veces. En Venezuela, el periodista independiente Darvinson Rojas pasó 12 días en prisión por un tuit que cuestionaba las cifras oficiales de la pandemia. En India, al periodista Vijay Vineet le pueden caer seis meses de cárcel por contar que las restricciones del confinamiento obligaron a los niños hambrientos a comer forraje para ganado. En Bangladesh, el famoso dibujante Ahmed Kabir Kishore se enfrenta a una posible cadena perpetua por publicar en Facebook viñetas políticas durante la crisis de Covid-19 que aludían, entre otras cosas, a la corrupción.

Otros han evitado la prisión, pero ya no pueden trabajar. En Eswatini (antes Suazilandia), el director del digital Swati Newsweek, Eugene Dube, tuvo que huir a la vecina Sudáfrica después de un largo y violento interrogatorio policial sobre un artículo que cuestionaba la gestión estatal de la crisis de la Covid-19. Tras pasar 76 días en Wuhan durante lo más crudo de la pandemia, Chris Buckley, que trabajaba como reportero de The New York Times desde Pekín, se vio obligado a abandonar China. Por primera vez en 24 años le denegaron la renovación del visado.

Muchos de estos héroes han demostrado coraje para resistir las presiones y la censura. Es el caso de Caixin, un medio independiente en inglés y chino cuyas informaciones han puesto en tela de juicio la narrativa del gobierno chino. La periodista afgana Anisseh Shahid también dio muestras de audacia simplemente por seguir informando sobre el terreno cuando la amenaza de contagiarse se añadía a otra ya existente: la de un ataque talibán. En Estados Unidos, varios corresponsales de la Casa Blanca se han distinguido por su perseverancia ante la adversidad. A pesar de los constantes ataques y burlas del presidente Trump y su entorno, continúan cuestionando su gestión de la pandemia semana tras semana.

De esta crisis excepcional también han surgido iniciativas innovadoras que han ayudado a difundir los hechos y a combatir la desinformación. En África, nacieron la web radio marfileña WA FM y el diario digital de Togo, TogoCheck, con el fin de combatir rumores y noticias falsas, además de difundir información fiable que el público pudiera usar para protegerse y salvaguardar su salud. En Brasil, los medios de comunicación alternativos aunaron recursos para formar un "Gabinete de crisis" que informara a los abandonados habitantes de las favelas de Río de Janeiro, mientras que los periodistas de la Red Wayuri han asumido el desafío de informar a más de 750 comunidades indígenas en la Amazonía. En Rusia, 25 medios de comunicación formaron Syndicate-100, cuyo objetivo es que el personal sanitario, que se ha visto muy afectado por la epidemia, tenga más fácil informar de problemas y alertar al público.

Finalmente, RSF rinde un homenaje especial a los periodistas en Guayaquil, la capital comercial de Ecuador y donde se produjo el mayor brote de Covid-19 en América Latina. Las imágenes de cadáveres en las calles de Guayaquil han dado la vuelta al mundo. A pesar de no estar preparados y de carecer de equipos de protección personal, los periodistas de la ciudad han seguido trabajando e informando en lugares con una alta tasa de infección. Lo han pagado muy caro: a finales de abril, 13 de ellos habían muerto por a causa del virus.

 

LOS 30 “HÉROES DE LA INFORMACIÓN” EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

  • ANDJOUZA ABOUHEIR (Comoras), por explicar el misterio de los “cero casos” de coronavirus
  • MAHMOOD AL-JAZEERI (Bahréin), confinado en solitario por contradecir al gobierno.
  • SALIM AKASH (Jordania / Bangladesh)encarcelado por su cobertura de los trabajadores inmigrantes
  • CHRIS BUCKLEY (China), la dura tarea de ser corresponsal extranjero en China.
  • BUENOS DÍAS, GUINEA (Guinea Ecuatorial), programa de televisión cancelado por comentar el confinamiento.
  • CAIXINA (China), medios de comunicación que plantan cara a la censura.
  • CHEN QIUSHI (China), el abogado que se convirtió en periodista ciudadano, en paradero desconocido.
  • EUGENE DUBE (Eswatini), obligado a exiliarse por criticar la gestión de la epidemia.
  • FANG FANG (China), cronista del día a día en Wuhan, acosada por trolls del gobierno chino.
  • GABINETE DE CRISE (Brasil), consorcio de medios para informar en las favelas de Río de Janeiro
  • AHMED KABIR KISHORE (Bangladesh), su serie de viñetas sobre el coronavirus puede acarrearle cadena perpetua.
  • ANA LALIĆ (Serbia), detenida por publicar las quejas del personal sanitario.
  • LI WENLIANG (China), oftalmólogo de Wuhan que dio la voz alarma. Represaliado. Contagiado. Fallecido.
  • PAJHWOK AFGHAN NEWS (Afganistán), un mes recluidos en la redacción para seguir informando.
  • MEDIOS LOCALES DE GUAYAQUIL (Ecuador), informando desde primera línea: 25 se contagiaron y 13 murieron del virus.
  • RADIO CORONA INTERNATIONALE (Argelia/EEUU), una emisora clandestina como antídoto a la persecución y la censura.
  • DARVINSON ROJAS (Venezuela), detenido por un tuit que cuestionaba las cifras del gobierno.
  • ROYA TV (Jordania), detenciones por emitir testimonios desde los barrios desfavorecidos.
  • SERGUEÏ SATSOUK (Bielorrusia), periodista de investigación especializado en salud que se atrevió a criticar al gobierno.
  • ANISSEH SHAHID (Afganistán), reportera de Kabul que siguió informando sobre el terreno.
  • MAHMUD SHARIARI (Irán), encarcelado por difundir un vídeo sobre la expansión del virus.
  • TASHNY SUKUMARAN (Malasia), reportera procesada por informar desde la “zona roja”, con altos índices de contagio.
  • SYNDICATE -100 (Rusia), coalición de 25 medios independientes para difundir las denuncias del personal médico
  • TOGOCHECK (Togo), vídeos contra la desinformación en idiomas autóctonos.
  • SIDDHARTH VARADARAJAN (India), cofundador y director del digital The Wire, víctima de la “pandemia de represión”
  • VIJAY VINEET (India), cubrió la hambruna de los intocables durante el confinamiento.
  • WA FM (Costa de Marfil), un medio nacido para combatir la desinformación.
  • REDE WAYURI (Brasil), una voz para las comunidades indígenas de la Amazonía.
  • ASOCIACIÓN DE CORRESPONSALES DE LA CASA BLANCA (Estados Unidos), chivos expiatorios para la Administración Trump.
  • BLAŽ ZGAGA (Eslovenia), víctima de una campaña de insultos y amenazas por hacer preguntas.
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