Otro golpe de Estado se está gestando en El Salvador

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha irrumpido este domingo en el parlamento escoltado por militares con rifles de asalto y agentes de la Policía, lo que ha provocado que la oposición le acuse de intentar un golpe de Estado. Bukele dio un discurso para presionar en la aprobación de un polémico préstamo que equipará al ejército y la policía, y ha llamado a la insurrección popular en caso de que no se apruebe su proyecto. El nuevo presidente de El Salvador es muy cercano a Donald Trump, y en el corto espacio de tiempo que lleva en el cargo ya ha firmado diversos acuerdos migratorios y comerciales. 

Otro golpe de Estado se está gestando en El Salvador

Rodeado de militares fuertemente armados y llamando a la insurrección en contra del parlamento. Así se ha presentado el presidente de El Salvador este domingo para presionar en la aprobación de un préstamo para financiar su plan de seguridad contra las pandillas.

Démosle una semana a estos sinvergüenzas. Los convocamos de nuevo si no aprueban el plan. Y si no, yo no me voy a poner entre el pueblo y el artículo 87 de la Constitución. Quedará en sus manos - Nayib Bukele en discurso público este domingo

Bukele quiere que los diputados aprueben un préstamo para financiar un plan contra las maras. La sesión extraordinaria convocada para la aprobación de este préstamo no pudo celebrarse, puesto que solo se presentaron 20 diputados de los 84 que componen el Parlamento. 

Tras ofrecer una oración, Bukele salió a la calle, donde aseguró que "los diputados hoy han roto el control constitucional al no venir a la Asamblea Legislativa, ellos son los que desobedecen un mandato del Consejo de Ministros, ellos no son la Sala de lo Constitucional [de la Corte Suprema] para interpretar la Carta Magna". El presidente aseguró que si este lunes los diputados "no aprueban el préstamo el Consejo de Ministros, los va a volver a citar y si aún así no lo aprueban, el pueblo deberá poner en práctica el artículo 87 de la Constitución". Este artículo reconoce el derecho del pueblo a la "insurrección" para "restablecer el orden constitucional alterado por la transgresión de las normas relativas a la forma de gobierno o al sistema político establecidos, o por graves violaciones a los derechos consagrados en la Constitución".

El secretario general del partido opositor y antigua guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Óscar Ortiz, ha acusado a Bukele de alentar un golpe de Estado y ha advertido de "graves daños colaterales".

Si tu crees que la confrontación y los golpes de Estado no traen graves daños colaterales estás equivocado (...) venimos de un conflicto largo y amargo para retroceder - Óscar Ortiz, opositor

Estados Unidos y El Salvador

El nuevo presidente de El Salvador es muy cercano a Donald Trump. Forma parte de esos nuevos líderes liberales que van más allá de las ideologías tradicionales izquierda-derecha, lo que unido al hartazgo de la población con los políticos de las últimas décadas le ha servido para hacerse con un gran apoyo popular. 

Bukele ha asegurado estar «alineado» con Estados Unidos y en su primer discurso público tras ganar la elección afirmó desde el podio de la conservadora Heritage Foundation que le gustan «la libertad de empresa, el gobierno limitado, la libertad de expresión y la democracia». 

A esta afinidad natural Bukele-Trump, hay que sumar que gran parte de la política migratoria de EE.UU en la región tiene como finalidad utilizar a El Salvador, Guatemala y México como "policías fronterizos", frenando la llegada de inmigrantes a la frontera sur estadounidense a cambio, claro está, de ventajosos acuerdos comerciales y facilidades migratorias. 

Hace tan solo 3 días, Bukele, y el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, firmaron un memorándum de entendimiento que facilitará el otorgamiento de visas de trabajo para que los salvadoreños trabajen en suelo estadounidense.

A finales de enero de este año, el Director Ejecutivo de la Corporación Financiera de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC por sus siglas en inglés), Adam Boehler se reunió con Bukele para firmar una carta de entendimiento que establece un marco para la cooperación bilateral en apoyo de la iniciativa América Crece.

 

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