El coronavirus se ceba con las residencias de ancianos

Las personas de avanzada edad son el principal grupo de riesgo frente a esta nueva enfermedad. El Covid-19, como si se tratará de un asesino silencioso, se ha infiltrado en las residencias de ancianos y se ha extendido ampliamente por este sector social, causando un daño irreparable ¿Estamos haciendo lo suficiente para proteger a nuestro mayores? 

El coronavirus se ceba con las residencias de ancianos

A día de hoy, el coronavirus está en crecimiento exponencial en el Estado español. Las alarmantes cifras han dejado claro que, hasta ahora por lo menos, España es uno de los países donde la enfermedad se extiende con mayor rapidez. Según los datos oficiales, el Estados registra ya casi 2.700 muertos por Covid-19 y roza los 40.000 contagiados (con 6.584 nuevos contagiados en las últimas 24 horas). La mayoría de las muertes corresponden a personas de avanzada edad. Casi 3.800 personas han recibido ya el alta y 2.636 permanecen en la UCI. La comunidad que registra los peores datos es Madrid, donde se han registrado 1.535 muertes. 

Tal y como muestran los datos, las personas de avanzada edad son el principal grupo de riesgo frente a esta nueva enfermedad. El Covid-19, como si se tratará de un asesino silencioso, se ha infiltrado en las residencias de ancianos y se ha extendido ampliamente por este sector social, causando un daño irreparable. La fragilidad de las personas mayores, muchas de las cuales sufren otro tipo de patologías previas, las convierte en muy vulnerables al Covid-19 debido a las características del virus. 

Debido a las complicaciones, en algunos casos fatales, que genera esta nueva enfermedad, la residencias son un emplazamiento crítico. «Es lo primero que tenían que haber protegido, pero se han olvidado», declaró el 19 de marzo Juan José García Ferrer, secretario general de Lares, una asociación que agrupa a casi 1.000 residencias de España. Pero las medidas llegaron tarde, como las medidas de protección orientadas al público en general, y ahora estamos sufriendo como sociedad las consecuencias.

La tragedia se ceba con la Comunidad de Madrid

En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, la situación es especialmente alarmante. El primer brote en una residencia madrileña (en Madrid hay 425 que atienden a 48.768 ancianos) se produjo el viernes 6 de marzo en el geriátrico La Paz, donde murió una anciana y fueron detectados al menos una decena de contagios. Ese mismo día, se adoptó un protocolo de aislamiento para los enfermos. Dos días más tarde, las autoridades regionales ordenaron a las residencias que limitaran las visitas de familiares a las estrictamente necesarias, hecho que se prohibirá días después.

El 14 de marzo, se declaró el Estado de Alarma y el Ministerio de Sanidad tomó el control. En aquellos instantes, nadie envió a los centros mascarillas, guantes o gel. Las residencias criticaron que las autoridades debían haberles enviado esos recursos de protección tan necesarios en el inicio de la crisis. También se quejaron de que nadie las consideró igual de críticas que un hospital.

Para el 19 de marzo, ya habían fallecido 5 personas y decenas estaban aisladas en sus habitaciones en la residencia de ancianos Nuestra Señora de la Antigua, en el pueblo de Morata de Tajuña. El centro se quedó sin oxígeno y el personal carecía de trajes especiales con los que tratar a las personas que se encontraban en aislamiento. Los enterradores que les dieron sepultura a algunos de los fallecidos también se contagiaron.

Par esta fecha, se registraron también 6 muertes en la residencia Nuestra Señora del Rosario de Torrejón de Ardoz. En aquellos instantes, la dirección del centro no tenía la certeza del motivo de los fallecimientos, pero reconocía que había un brote de coronavirus en el edificio. A ningún fallecido en Torrejón se le hizo la prueba antes de morir, ya que no disponían de kits de diagnóstico. Solo a un cadáver se le hizo una prueba post mortem y dio negativo.

Según una estimación realizada por El País, han muerto por lo menos 100 personas con síntomas o con diagnostico en los centros donde se han producido brotes en la Comunidad de Madrid. El virus ha entrado en al menos 72 geriátricos madrileños. La falta de pruebas médicas dificulta enormemente cuantificar el daño real del coronavirus en las residencias de mayores, no obstante.

Por otro lado, según Jaime Cedrún, secretario general de Comisiones Obreras de Madrid, «las residencias privadas están ocultando contagios a las familias y a los trabajadores porque les importa "un bledo" los mayores». «Solo quieren mantener el chiringuito», afirma. 

Los sindicatos llevan días recibiendo alertas de sus trabajadores delegados en los centros. Según estos trabajadores, hay residencias con más de 10 muertes por coronavirus que se están escondiendo. Por ejemplo, la residencia Monte Hermoso ocultó a las autoridades el alcance del brote y por ello va ser investigado por la Fiscalía. Este sábado, el balance de muertos ascendió al menos a 25 en este emplazamiento. Las residencias madrileñas donde se han registrado más muertes son además de Monte Hermoso, Santísima Virgen y San Caledonio, con 13 muertos y Albertia Moratalaz, con 9 muertos. Según UGT, hay otras residencias como Orpea Loreto con al menos 15 muertes por coronavirus. Un portavoz de Orpea, no obstante, rechazó esta acusación.

El sector de la dependencia, duramente golpeado por los recortes efectuados en 2012, lleva días lanzando un grito de auxilio y pidiendo equipos de protección para los trabajadores, con el objetivo de evitar más contagios y la propagación de la enfermedad.«Los trabajadores del sector se están dejando la piel, sin recursos, sin apoyo sanitario, sin equipos de protección», afirmó José Manuel Ramírez, presidente de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales.

«Estamos hartos. Han abandonado a las residencias, muchas en Madrid, que pidieron auxilio y que no tienen recursos. Deberíamos concentrarnos en aunar esfuerzos», denunció Cinta Pascual, presidenta de la patronal Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPS). A día de hoy, las autoridades sanitarias no han enviado guantes o mascarillas suficientes a las residencias madrileñas. Se apañan como pueden, con material protector improvisado, y a veces utilizando guantes de cocina.

Saltan las alarmas a nivel estatal 

El 23 de marzo se encendieron todas las alarmas. Según distintos rotativos, citando a fuentes cercanas al Ministerio de Defensa, el Ejército encontró en varias residencias de diferentes puntos del Estado cadáveres conviviendo con ancianos bajo el mismo techo. Estos macabros hallazgos se efectuaron mientras la unidades militares realizaban las tareas de desinfección. Según la ministra de Defensa Margarita Robles, «el Ejército ha podido ver ancianos, mayores, absolutamente abandonados cuando no muertos en sus camas». Según fuentes militares, se han encontrado por los menos dos personas fallecidas. 

En algunas residencias miembros del Ejército y de la Unidad Militar de Emergencias habrían detectado la existencia de personas ancianas, algunas de ellas enfermas residiendo en situaciones extremas y malas condiciones de salubridad, así como residentes fallecidos – Fiscalía General del Estado.

Según fuentes militares, no obstante, existe la posibilidad de que los cuerpos encontrados no obedezcan a ninguna negligencia, sino que su presencia sea debido a que se haya activado el protocolo especial para el Covid-19, según el cual deben pasar una horas entre el deceso y el traslado de cadáver. Ante la sospecha de que se trate de un fallecimiento provocado por el coronavirus, el protocolo dicta que no se toque a la víctima hasta que llegue el facultativo y el personal de la funeraria que están equipados con bolsas y equipos de protección, permaneciendo mientras tanto el cadáver en la cama.

El cuerpo se sella con silicona y cinta americana y no se toca. Actos seguido, el fallecido por el virus se desplaza a un habitáculo refrigerado donde se espera a que lo recojan los servicios funerarios y en ciudades como Madrid, desbordadas por la actual crisis, ese plazo puede superar las 24h.

Defensa hizo público el domingo que la Unidad Militar de Emergencias intervendrá en todas las residencias que sea necesario. Este lunes inspeccionaron por lo menos 73 centros de mayores, la mitad en la Comunidad de Madrid. Las Fuerzas Armadas tenían previsto actuar este martes en 92 residencias. 

Nuevas medidas como respuesta

A partir del 24 de marzo, las comunidades autónomas, en función de la situación epidemiológica, podrán convertir las residencias en espacios de uso sanitario. Los internos enfermos de Covid-19 podrán ser atendidos en los centros sin ser trasladados a centros hospitalarios. La orden afecta a todas las residencias, ya sean públicas o privadas, tanto de personas mayores como de discapacitados y se encontrarán bajo supervisión de la inspección sanitaria.

Según ha informado el Ministerio de Sanidad, todos los centros deberán facilitar periódicamente información veraz y ajustada sobre su situación real (personal, cumplimiento del protocolo de aislamiento…) a la autoridad competente en la comunidad autónoma. Las comunidades podrán intervenir dichos centros, ordenando el alta, baja, reubicación o traslado de internos, creando nuevos centros o modificado su capacidad y organización e incluso nombrando a un funcionario público para dirigir la actividad asistencial de los centros privados en los que se hayan constatado casos de Covid-19. Además, podrán cambiar al responsable de una residencia pública que se vea desbordada.

El Ejército levantará acta de la situación de las residencias de mayores que visite, según fuentes de Defensa. Los equipos de la Unidad Militar de Emergencias que acudan a estos centros para desinfectarlos llevarán unos cuestionarios en los que dejarán constancia del estado de las instalaciones, la falta de personal, la atención prestada a los internos, el número de contagiados, enfermos o fallecidos, etc. Esta documentación se remitirá a la Fiscalía del Supremo.

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