1 de cada 5 niños pasa hambre durante el confinamiento en el Reino Unido

Desde que comenzó la crisis sanitaria provocada por el covid-19 en el Reino Unido, la cantidad de familias que tienen niños hambrientos se ha duplicado, llegado al 20% del total, según una investigación realizada por la organización Food Foundation.

Foto: Juan Teixeira
Foto: Juan Teixeira
1 de cada 5 niños pasa hambre durante el confinamiento en el Reino Unido

Es bien sabido que las crisis, sean del tipo que sean, se ceban principalmente con las clases sociales más vulnerables, aquellas que, de una manera u otra, son marginadas por el sistema.

La gravísima crisis sanitaria mundial provocada por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2), nos ha mostrado una vez más que las clases más bajas, que ya de por si sufren canutas cuando la "normalidad" es la norma, están siendo golpeadas ferozmente por esta crisis, o mejor dicho, por la falta de medidas de protección social destinadas a amortiguar el impacto de la marginación estructural.

En esta ocasión, las alarmas han saltado en el Reino Unido, país caracterizado por efectuar una gestión muy criticada de la crisis. Según la organización Food Foundation, casi una quinta parte de los hogares con niños no han podido acceder a suficientes alimentos en las últimas cinco semanas. «Se han omitido las comidas y los niños no han comido lo suficiente», afirma The Guardian, subrayando el hecho de que las familias ya de por si vulnerables luchan contra el aislamiento y la pérdida de ingresos.

La presión sobre las familias con una gran cantidad de miembros, hogares monoparentales y aquellas con niños discapacitados ha sido «inmensa», según subraya el rotativo británico. Traduciéndolo en cifras, se ha informado que el 30% de las familias monoparentales y el 46% de las familias con un hijo discapacitado se enfrentan a la  inseguridad alimentaria y que les resulta difícil manejar las necesidades nutricionales básicas en el hogar.

Según la organización independiente británica Food Foundation, de las 610.000 personas de corta edad que accedían a los programas de desayuno gratuitos antes de que estallara la crisis, solo 136.000 reciben una alternativa a día de hoy. Por otro lado, el 31% de los niños con derecho a comidas escolares gratuitas todavía no recibe ningún sustituto, lo que deja en 500.000 las personas de corta edad sin la debida alimentación.

Dado que los colegios ya no ofrecen ayuda a las personas de corta edad que dependen de los programas de desayuno y almuerzo escolar de carácter gratuito, las familias más pobres se encuentran en una situación crítica.

El Gobierno, por su parte, estableció un programa para dar a los alumnos cupones de alimentos por valor de 15 libras por semana (17,14 euros) para que los utilizaran antes de que abrieran los colegios. No obstante, el proceso ha estado plagado de problemas, ya que muchos padres no pueden descargar los cupones o canjearlos en los supermercados.   

Es difícil de aceptar, y para algunos incluso difícil de creer que todavía haya niños que pasan hambre en esta nación rica y en gran parte competente. Pero hay millones. Lo que es innegable es que nuestro Gobierno tiene que extender las ayudas  a aquellos que no pueden pagar los alimentos. Necesitamos el apoyo de los ingresos de emergencia para poner dinero en los bolsillos de las familias que sufren - Emma Thompson, The Observer.

Debido al profundo impacto de esta crisis, lejos de resolverse a día de hoy, los bancos de alimentos se han visto saturados en el Reino Unido. El pasado viernes, la ONG británica Trussel Trust informó de un aumento del 81% en las personas que necesitaban el apoyo de la red de bancos de alimentos gestionada por esta organización a finales de marzo en comparación con el mismo período del año pasado. La demanda orientada a las personas de corta edad también registró un aumento del 121%.

El gobierno debe  actuar rápidamente  para proteger a los niños vulnerables y hacerlos una prioridad. Tener acceso a una dieta nutritiva es un derecho humano básico. Las familias en dificultades ahora necesitan dinero en sus bolsillos y necesitamos que el Gobierno analice con urgencia el apoyo a los ingresos y los beneficios para niños para proporcionar soluciones  - Anna Taylor, directora ejecutiva de Food Foundation.

Si esta crisis está dejando algo más claro que agua es que el sistema actual sacrifica y deja a su suerte a las mismas personas que ha marginado. Consideradas como "loosers" (perdedores), estos colectivos vulnerables se enfrentan a la pobreza  y a un mayor riesgo de sufrir los efectos del virus.  

Estas mismas personas son las que, a día de hoy, se levantan todas la mañanas a realizar esos trabajos que, por decirlo de una manera, no nos "gustan" demasiado, ya sea por su dureza o condiciones, y que se han vuelto esenciales para la supervivencia de la sociedad.

En un país como el Reino Unido, inmerso en un proceso de desconexión con la UE y envuelto en la incertidumbre económica, los impactos de esta crisis pueden ser muy graves en términos sociales. Hasta el día de hoy, se han producido 28.520 muertes en el país, 3000 más que las registradas en el Estado español.   

En 1987, Margaret Thatcher afirmó que "la sociedad no existe", y que hay "solo individuos, hombres y mujeres, y familias". No obstante, parte de la sociedad británica se ha volcado en la lucha contra el coronavirus. Después de que el Gobierno hiciera un llamamiento público para que el país haga un frente común contra la expansión del virus, unos 750.000 británicos se presentaron voluntarios para ayudar a los trabajadores de la salud pública y a los ancianos. Además, más de 20.000 médicos, enfermeras y otros profesionales jubilados volvieron al trabajo.

El tiempo dirá si esta movilización publica se traduce en una nueva configuración social que tenga como prioridad acabar con las diferencias sociales existentes en la sociedad británica o no. Mientras, el peculiar Borish Jhonson sigue dirigiendo un país que, por desgracia, ha conocido el poder destructivo del nuevo coronavirus que va dejando por su paso una estela de muerte y miseria. 

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