China apuesta por expandir su programa de modificación climática

Aunque suene a ciencia ficción o a teoría conspirativa, los esfuerzos para controlar el clima son una realidad en China. El país lleva mucho tiempo tratando de controlar los fenómenos atmosféricos para proteger las áreas agrícolas, proporcionar cielos despejados para ciertos eventos, como desfiles militares, manifestaciones políticas o los Juegos Olímpicos etc. Recientemente, en un comunicado oficial del Consejo de Estado, el país asiático reveló sus planes para expandir considerablemente el programa experimental de modificación climática para que llegue a cubrir un área de 5.5 millones de kilómetros cuadrados (11 veces el tamaño del Estado español) en el caso de la lluvia, y 580.000 kilómetros cuadrados en el caso del granizo.

Fuente: Pixy.org
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China apuesta por expandir su programa de modificación climática

El gigante asiático, que dispone de 9.5 millones de kilómetros cuadrados de superficie, ha apostado claramente por la vía de la modificación climática: para dentro de 5 años el Gobierno chino espera controlar las lluvias en más de la mitad de su territorio.

En concreto, la intención de las autoridades chinas es la de controlar el nivel de precipitaciones en amplias zonas agrícolas del país para mejorar la productividad y expandir los cultivos a zonas amenazadas por la desertificación. Además, el control del clima servirá, según Pekín, para prevenir desastres naturales (por lluvias torrenciales, incendios, sequias extremas, granizo etc.).

Además de estas cuestiones, el control del clima servirá también para facilitar el asentamiento en lugares poco atractivos para la vida agrícola como la meseta de Qinghai-Tibet etc.

El control del clima

Provocar lluvias es relativamente sencillo a día de hoy. Inyectando pequeñas cantidades de yoduro de plata en las nubes con mucha humedad, por ejemplo, se consigue que se condensen mejor y acelerar así la aparición de las precipitaciones. Este proceso se cataloga como “siembra de nubes”.

Las nubes son un producto de la condensación de las gotas de agua en la atmosfera. Cuando el contenido de agua de las nubes alcanza las condiciones adecuadas, es necesario pulverizar yoduro de plata para hacer que estas gotas se cristalicen y aumenten la cantidad de precipitación. Para ello se utiliza un proyectil especial, un núcleo que vuela hasta la nube, se rompe allí y rocía el reactivo – Chen Ying, investigador del Instituto de Ecología de la Civilización de la Academia China de Ciencias Sociales

Según Chen Ying, investigador del Instituto de Ecología de la Civilización de la Academia China de Ciencias Sociales, en declaraciones efectuadas a Sputnik, "la siembra de nubes no afecta al clima global", y califica como "provocaciones" las denuncias de que el programa de China dañará el clima mundial.

"El cambio climático artificial ocurre muy rápidamente y muy localmente, es una operación puntual. No afecta al clima global. Sin embargo, hay personas en el mundo que piensan que China tiene una tecnología de gestión de la lluvia artificial que puede afectar al clima mundial, y que China ciertamente lo hará. Esta opinión es una tontería e incluso una provocación contra China", asegura Chen Ying.

Según el gobierno chino, la modificación del clima debería incidir en los siguientes campos: "estimación de desastres como sequías y granizo, y trabajos de zonificación relacionados en áreas de producción agrícola; planes de trabajo normalizados para regiones que necesitan protección y restauración ecológica; y respuestas de emergencia para hacer frente a eventos como incendios forestales o de pastizales y altas temperaturas inusuales o sequías".

Al respecto, en enero de 2019, los medios de comunicación estatales informaron de que las tácticas de “siembra de nubes” en la región occidental de Xinjiang evitaron el 70% de los daños por granizo.

En términos monetarios, desde 2012 hasta el 2017 China invirtió más de mil millones de euros en programas de modificación del clima, afirman algunas fuentes. Según Business Insider, en junio de 2016 el país asignó 30 millones de dólares para desarrollar el proyecto de gestión del clima. Un años más tarde, se asignaron otros 168 millones de dólares para el suministro de equipos: cuatro aviones y 896 lanzacohetes para la fumigación.

Hacia proyectos más ambiciosos

Tal y como se ha señalado desde el Consejo de Estado del país, para el 2035 el proyecto de control del clima se encontrará ya “en un nivel bastante avanzado” y contribuirá a "mitigar los efectos de los desastres naturales como la sequía, el granizo, los incendios forestales etc."

Según algunos expertos en la materia, el posible éxito en la modificación del clima podría empujar a China a adoptar “proyectos de geoingeniería más ambiciosos”, sobre todo porque el país ya sufre los efectos del calentamiento global. Por ejemplo, se trataría de controlar la radiación solar (SRM), que en teoría reflejaría localmente la luz solar para reducir el impacto del calentamiento global.

“La geoingeniería tiene una tecnología que aún no se ha implementado. Consiste en rociar materiales reflectantes de la luz en la estratosfera a una altitud de 10.000 metros para enfriar la Tierra”, señala Chen Ying, y agrega que “está tecnología consiste en crear eventos climáticos artificiales”.

Al respecto, manifestó que la investigación china sobre la gestión de la radiación solar está “en una etapa preliminar”: la modernización informática. “En la actualidad, ningún país del mundo está autorizado a realizar tales experimentos a gran escala. Esta tecnología es muy controvertida”, subraya. 

La polémica está servida

La expansión del programa de control climático de China ha provocado preocupación en la vecina India. Los expertos hindúes han advertido de que el control de la lluvia y la nieve puede ser un arma. Además, la agricultura del país depende en gran medida del monzón, que se ha vuelto menos previsible como resultado del cambio climático.

Sin embargo, Chen Ying considera que este tipo de declaraciones son una provocación, “ya que la escala y las características de la tecnología simplemente no permiten hacer eso”.

“Provocar artificialmente la lluvia es una operación muy local. No puede afectar a ningún otro país. Sólo es posible si se hace algo así a lo largo de la propia frontera. Pero, aun así, estas operaciones son tan locales que no pueden dañar a los vecinos”, asegura Chen Ying.

Sin embargo, investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán afirmaron en un estudio recientemente completado que la falta de coordinación entre países en lo que respecta a modificaciones climáticas podría conducir al “robo” de la lluvia.

No es el primer país del mundo que decide modificar el clima

Aunque China sea el primer país del mundo que ha anunciado públicamente su firme intención de modificar su clima de manera sistemática, otros países como Estados Unidos llevan décadas también investigando métodos para “sembrar” nubes.

En el caso concreto de los Estados Unidos, se ha aplicado esta técnica en lugares especialmente secos del oeste del país como en el estado de Colorado donde la falta de nevadas que se produce cada cierto tiempo pone en peligro la industria del turismo relacionada con el esquí en las Montañas Rocosas. Según algunas fuentes, se calcula que debido al sembrado de nubes pueden aumentar las nevadas entre un 5% y un 15% aunque en condiciones óptimas esta cifra puede subir al 30%.

Se ha aplicado un método similar en estados como California, Idaho, Nuevo México, Utah y Wyoming para lograr aumentar la cota de nieve en las estaciones de esquí. Mientras, otros estados como Texas o Dakota del Norte han sembrado nubes para asegurar precipitaciones que eviten la sequía en los meses decisivos para las cosechas.

En total, ciertas fuentes afirman que 10 estados del sur y el oeste norteamericano cuentan con programas estatales o municipales de modificación del clima.

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