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Millonariosland: la ingenieria fiscal al servicio del sistema y la desigualdad social

Intermón Oxfam denuncia que las familias pagan un volumen de impuestos que casi multiplica por 50 el que aportan las grandes empresas y pide al Gobierno que acometa una reforma fiscal que permita financiar adecuadamente las políticas sociales tras los recortes. La ONG defiende que hoy es un imperativo que España deje de ser el segundo país más desigual de Europa y recupere las conquistas sociales alcanzadas en las últimas décadas. Para ello, es imprescindible impulsar una reforma fiscal que permita financiar las políticas sociales tras los recortes sufridos en los últimos años.

La opción más lógica es recaudar con justicia para blindar el Estado del bienestar, luchar contra la exclusión social y recuperar la solidaridad internacional. Ese debe ser el objetivo de la reforma fiscal para corregir la desigualdad de ingresos y de oportunidades que amenaza las bases de la democracia y de la justicia social.

El sistema tributario en España recauda poco, menos que la media de los países europeos. Y lo hace de manera que el grueso de la recaudación proviene del trabajo y el consumo de los ciudadanos, y no de las rentas del capital ni de los beneficios de las empresas. Las familias aportan alrededor del 90% de la recaudación, y las empresas el 10% restante. Las grandes empresas, menos del 2%. Es decir, las familias aportan casi 50 veces más que las grandes empresas.

Sara Escudero ha realizado un reportaje de El Intermedio donde explica estos datos ironizando con ‘Millonariosland’, «un país en el que hay de todo menos inspectores de Hacienda», en donde todos estos «ricos apenas pagan impuestos ni por su patrimonio ni por sus empresas».

Escudero explica que las familias aportan casi 50 veces más que las grandes empresas y que esto es posible gracias a la ingeniería fiscal, un conjunto de prácticas que consiste en usar la ley para pagar lo menos posible. Son legales, sí; pero «no muy bonitas». Estas prácticas van desde los paraísos fiscales o las offshore que tanta fama adquirieron tras escándalos como los papeles de Panamá, hasta los testaferros o la Sicav, que «permite tener beneficios millonarios y tributar como si vendieras pañuelos en un semáforo».

Sara Escudero explica que «estas sociedades de inversión variable, conocidas como Sicav, son el ‘Black Friday’ de los ricos, ya que en lugar de pagar el 30% de impuesto de sociedades pagan solo el 1%». Son muy fáciles de crear ya que se necesitan 2,4 millones y 100 accionistas, pero en la práctica el dinero lo pone una persona y los demás están de relleno. «Cuanto más grande es el yate, más pequeño es el impuesto».

Pero no es esta la única manera de regatear a Hacienda. Otra de las estrategias de las grandes empresas es «el doble irlandes con sándwich holandés», es decir, complicadas maniobras fiscales, cuyo modelo por ejemplo han usado Google o Faceboook.

Millonariosland: la ingenieria fiscal al servicio del sistema y la desigualdad social