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La policía francesa dispara un LBD a bocajarro a un manifestante

La lucha obrera en Francia ha conseguido lo que buscaba: el Gobierno retira provisionalmente el aumento de la edad de jubilación tras cinco jornadas de huelga. El primer ministro francés, Édouard Philippe, ha enviado una carta a los interlocutores sociales en la que asegura que sindicatos y patronal deberán ponerse de acuerdo para lograr una fórmula de financiación del nuevo sistema de jubilación. 

A pesar de que algunos quieran hacer ver lo contrario, la lucha en las calles tiene su recompensa. Aunque también es arriesgado debido a la violencia de las fuerzas de seguridad del Estado. Las imágenes que se muestran a continuación son del pasado 9 de enero. En ellas se puede observar a gendarmes franceses avanzando hacia manifestantes que protestaban contra la reforma de las pensiones. En un momento dado, un gendarme dispara su LBD a apenas unos centímetros de un manifestante, cuando debe utilizarse por ley a una distancia mínima de 30 metros. 

Un lanzador de balas de defensa (LBD) es, según la terminología de la administración francesa, un arma no letal que utiliza un proyectil concebido para deformarse al impacto y limitar así el riesgo de penetración en una persona o en un cuerpo vivo. Su objetivo es neutralizar lo suficiente para poder arrestar a un individuo. Su uso debe ser evitado al máximo y debe ser considerada como un arma disuasiva. 

Según ciertas fuentes, el LBD puede presentar a corta distancia efectos traumáticos y puede entrenar lesiones graves que pueden ser irreversibles e incluso mortales. En Francia, este tipo de arma ha sido adoptado por las fuerzas de policía como arma intermediaria entre la porra y un arma letal. Los LBD ha causado muchos heridos y una persona ha fallecido. Además, unas 23 personas han perdido el uso del ojo en Francia entre el 2004 y el 2013, después de haber recibido un impacto en la cara por un tiro de LBD.

La policía francesa dispara un LBD a bocajarro a un manifestante