Juan Teixeira
19:07
24/05/19

Amancio si, Amancio no

Pocas cosas pueden definir más a una persona que decantarse a favor o en contra del tito Amancio​ y sus donaciones "filantrópicas"​​.

Amancio si, Amancio no

Cada cierto tiempo surgen situaciones que muestran la gran división ideológica existente en esta nuestra comunidad. Pero quizás la que mejor defina y posicione a un individuo a día de hoy es su percepción de Amancio Ortega. Por eso, cuando dudes sobre la orientación psicológica de algún conocido, deja caer accidentalmente LA pregunta: oye, ¿y qué opinas de Amancio? El interpelado no se sentirá molesto como si le preguntaras a quien vota o si le echa piña a la pizza. Y se sentirá seguro en la respuesta, porque son tan diametralmente opuestas las dos únicas réplicas, que no hay zona gris. Amancio si, Amancio no.

Los Amancistas son defensores del neoliberalismo. Puede que lo hagan conscientemente, o puede que todavía no hayan salido del armario. Puede que realmente lo apoyen o puede que sufran el síndrome de Estocolmo capitalista. Sea como fuere, defienden el modelo económico y social actual. Su argumento es sencillo: el tito Amancio es una persona respetable que ha labrado su éxito desde la nada a base de esfuerzo. Los que lo critican son unos envidiosos y unos fracasados. Nadie mejor que el cuñado número uno de españistán, Bertín Osborne, para resumirlo:  "¿Algún mamarracho va a criticarle? Venga no me jodas...". (Ojo con el vídeo enlazado, puede producir úlceras y sangrado ocular). Otro de los grandes de españña, Miguel Bosé, tampoco ha dudado en salir a defenderlo con un precioso y moderno (y con falta de ortografía incluida) cartelazo diseñado en Paint:

Anotación 2019-05-24 174828

Porque además de tener éxito empresarial y dar trabajo a miles de personas, Amancio es un filántropo. En casi todos los medios de comunicación tradicionales (los que reciben publicidad de Inditex) se han hartado de definir así al "Rey Midas de Busdongo de Arbas" (NO es gallego!), como un FILÁNTROPO. Así, con todas sus letras y sin descojonarse. Para los de la E.S.O, recordaremos el significado de esta bonita palabra:

Filántropo: persona que se caracteriza por su amor a las personas en general y que se dedica a trabajar por ellas y procurar su progreso y su bien de manera desinteresada.

Los Amancistas creen en serio (de verdad!) que su dios es un filántropo. Y ante eso poco hay que argumentar. Alguien que acumula la friolera de 55.000 millones de euros para él solito. Un filántropo. Por donar 309 de esos 55.000 millones. Si hacemos números y comparamos esta donación con la de alguien que gane 1.200€/mes en 14 pagas anuales, nos sale que por donar a alguna causa 9,43€ ya somos filántropos nivel Amancio. Ahora mismo voy a donar 40€ y exigir que me hagan una estatua por duplicar en donaciones al mismísimo Amancio Ortega. Y por supuesto, de esos 40€, Hacienda me devolverá en torno al 40%, puesto que la normativa tributaria actual permite desgravar en el IRPF y el Impuesto de Sociedades, respectivamente, el 35% de las aportaciones empresariales y el 40% de las societarias a las fundaciones que realizan donaciones de este tipo. De este modo, al tito Amancio le devolverán entre 108 y 123 millones de euros de esos 309. Le sale barata la campaña de imagen. 

Y ya no entramos a valorar cómo ha conseguido este señor semejante cantidad de dinero. Como decía Mafalda: "nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás". Los miles de casos de explotación laboral a lo largo y ancho del mundo están ahí. Esclavos del siglo XXI que trabajan hasta 70 horas semanales por poco mas de 1€ diario. Pero vaya, que eso es en lejanos países tercermundistas a los que les viene muy bien trabajar y esforzarse para poder llegar algún día a tener 55.000 millones en su cuenta. Porque si él pudo, todos podemos. Amancio nos guía, él es nuestro pastor. 

Tampoco entramos a valorar lo que Amancio ha dejado de pagar en impuestos a Hacienda. Porque un español de bien es inteligente, y si puede pagar menos, no va a pagar mas. Esto es lo que une a los Amancistas top como Bertín o Miguel. Todos ellos tienen causas abiertas con Hacienda por escaquear sin querer algunos milloncejos. Amancio, como en todo, juega en otra liga, y cuenta con un equipo completo de ingenieros fiscales que le han ahorrado un buen pellizco. Las cifras exactas son casi imposibles de conocer, pero a buen seguro multiplican con creces los 309 millones donados. Es como cuando el matón del instituto te robaba la cajetilla de tabaco, pero luego te ofrecía un piti. Los Amancistas se fuman ese piti con una sonrisa en la cara y ojillos de admiración. Es maravilloso. 

Así que ya sabes, si quieres saber qué clase de persona tienes delante, un mamarracho o un español de bien, solo tienes que preguntarle: oye, ¿y qué opinas de Amancio?

 

 

 

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