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Las mil caras de Gandhi blanqueadas por occidente

Eulixe | 01 de febrero de 2019

La figura de Mahatma Gandhi ha llegado hasta nuestros días limpia e impoluta como el representante sobre la tierra del pacifismo y la resistencia no violenta. Sin embargo, este personaje idolatrado en occidente esconde un turbio pasado de misoginia, racismo y flirteos con el fascismo. 

El legado pacifista de Mohandas Karamchand Gandhi y su lucha no violenta contra el imperialismo británico son tan conocidos que no es de extrañar que la India lo adorara, y aún lo adore, como el Mahatma - "Gran Alma". En Occidente, se le ve como una combinación casi perfecta de compasión, valentía y sabiduría.

Sin embargo, hay otras facetas de este personaje histórico que no solo no sean nada atractivos, sino que han dejado un legado que hace sufrir a millones de personas en la India, especialmente si naces siendo una mujer en este gigante asiático. O si eres un pakistaní y vives las consecuencias del conflicto de índole religiosa atizado durante el liderazgo de Gandhi.

George Orwell, en su ensayo de 1949, Reflexiones sobre Gandhi, dijo que "los santos siempre deben ser declarados culpables hasta que se demuestre su inocencia". Orwell siempre supo dar en el blanco.

Misoginia

Durante su residencia como disidente en Sudáfrica en los 1890, Gandhi descubrió que un joven varón había estado acosando a dos de sus seguidoras. Gandhi respondió cortando personalmente el cabello de las niñas para asegurarse de que el "ojo del pecador" fuera "esterilizado". Gandhi se jactó del incidente en sus escritos, transmitiendo el mensaje a todos los indios de que las mujeres deberían asumir la responsabilidad de los ataques sexuales contra ellas. Tal legado aún perdura. En el verano de 2009, las universidades en el norte de la India reaccionaron a una serie de casos de acoso sexual prohibiendo a las mujeres el uso de los vaqueros, ya que la vestimenta de estilo occidental era demasiado "provocativa" para los hombres en el campus.

Gandhi creía que las mujeres indias que fueran violadas perdían su valor como seres humanos. Argumentó que los padres podrían ser justificados tras matar a sus hijas que habían sido agredidas sexualmente por el honor de la familia y la comunidad.

La autora del libro Sex and Power, Rita Banerji, afirma que Gandhi creía que la menstruación de la mujer era "una manifestación de la distorsión del alma de una mujer por su sexualidad", lo que viene a ser un castigo divino por intentar provocar a los hombres con su figura.

Gandhi despreciaba sus propios deseos sexuales y despreciaba el sexo en cualquier contexto, excepto para la procreación. Creía que el sexo era malo para la salud de una persona y que la libertad sexual llevaría a los indios al fracaso como pueblo. Intentó consignar a su nación a lo que Martín Lutero llamó "el infierno del celibato". Tomó su propio voto de celibato de manera unilateral, sin consultar a su esposa.

Mahatma Gandhi y su esposa Kasturba fotografiados en Abbottabad Peshawar en octubre de 1938.

 

 

Como consecuencia de esta abstinencia sexual voluntaria y misoginia general, Mohandas odiaba a su esposa llamada Kasturba, diciendo que no soportaba mirarle a la cara. Cuando ella enfermó con una neumonía, Gandhi se negó a que la trataran con penicilina, que consideraba indigna, ya que creía que la medicina tradicional india era superior a la occidental.  Su negativa llevaría a la muerte prematura de la mujer.

Poco a poco el sexo se convirtió en uno de los principales temas en los discursos de Gandhi, demostrando una cierta obsesión con el asunto, una obsesión que se refuerza y se convierte en algo antinatural cuando uno descubre que para aprender a controlar su celibato se acostaba desnudo con niñas – incluso con sus sobrinas y la biznieta. También utilizaba en sus prácticas a mujeres jóvenes vírgenes o recién casadas, todas ellas de su círculo cercano de discípulos, lo que podría asemejarse a las prácticas sexuales de los líderes de algunas sectas.

Gandhi con dos de sus discípulas

 

Fascismo del bueno

Otra faceta generalmente desconocida de Gandhi era, para llamarlo de la manera más suave, su ambigua postura hacia el fascismo y el racismo.

Los primeros gestos de Gandhi que algunos historiadores tachan de racistas se producen en Sudáfrica, donde trabajó como abogado de 1893 a 1914. Allí luchaba contra la opresión a la población india. Sin embargo, le parecía importar mucho menos el bienestar de la población negra. Él creía que los indios eran igual de superiores al resto de razas que los blancos al descender todos de la raza aria y por lo tanto ser parte de la misma hermandad racial.

De hecho, en sus escritos habla sobre cómo él creía en la raza de la misma manera que hacían los sudafricanos y que por eso debían gobernar Sudáfrica solo los blancos, que dejar entrar a niños negros en las escuelas para niños indios era injusto para los niños indios, que los presos negros estaban solo un grado por encima de los animales.

Podríamos entender que no nos coloquen al nivel de los blancos, pero que nos coloquen al mismo nivel de los cafres (nativos) es insoportable [..] La raza blanca debe ser la predominante - Gandhi, 1903.

Mahatma Gandhi está rodeado por cuatro socios y empleados de la ley en Sudáfrica.

 

Castas para todos

Gandhi tampoco quiso eliminar el sistema de castas de la India, creía que los nativos eran seres inferiores. El coronel G. B. Singh, autor del libro Gandhi Behind the Mask of Divinity, afirma que Gandhi animó a la India a enviar un ejército contra el pueblo nativo de los zulús, poniéndose de lado de los ingleses, lo que resulta extraordinario dado su aversión al Imperio opresor de su país natal.

Aparte de sus ideas tempranas, otra postura por la que muchos critican a Gandhi es su amistad con Benito Mussolini. El líder indio opinaba que el dictador italiano era "un verdadero superhombre, alguien inalcanzable; el nuevo Mazzini de Europa". El propio Gandhi fue a Roma a abrazar a su amigo Mussolini y fue recibido con honores en 1931.

“Querido amigo, mis amigos me han estado insistiendo para que le escriba, por el bien de la humanidad”. Estas son las palabras textuales de Gandhi, tal como se pueden leer en la carta original que escribió a Adolf Hitler meses antes de que ese invadiera Polonia. La carta se conserva en Mani Bhavan, la casa de Bombay en la que vivió el líder independentista y que hoy alberga un museo sobre su figura.

Soldados indios que combatían voluntariamente en la Wermacht nazi

 

 

No se puede decir que el líder pacifista fuera un admirador de Hitler, pero hoy en día la forma en que se dirige al genocida resulta demasiado amigable –algo que ha dado pie, incluso, a la grabación de una película que lleva por título Dear Friend Hitler.

Voluntarios indios en la Wehrmacht

 

 

En mayo de 1940, de hecho, llegó a referirse al dictador en términos elogiosos

No considero a Hitler un ser tan malo como parece o representa. Él está mostrando una capacidad increíble y parece estar consiguiendo victorias sin demasiado derramamiento de sangre

En la web circulan fotos en las que se puede distinguir a Netaji Subhas Chandra Bose con el creador de la ‘Solución Final’, Heinrich Himmler y con Hitler. Netaji era íntimo amigo de Gandhi, luchando juntos contra el Imperio Británico y por la Independencia de India.

Netaji y Gandhi se separaron porque este primero creía en la lucha armada para la “purificación racial”. Gandhi, sin embargo, se oponía a la lucha armada y entrar al conflicto de la Segunda Guerra Mundial.

Netaji Subhas Chandra Bose con Heinrich Himmler

 

 

Gandhi pasó la historia como el apóstol del pacifismo y sus alegatos en contra de la violencia. El mito que se creó a su alrededor – antes incluso de su muerte – consideraba que lo que hacía grande su lucha fue que evitó por todos los medios la confrontación violenta con los británicos – aunque hay quien cree que mitificarlo fue una estrategia de los propios imperios para que las colonias iniciasen ese tipo de resistencia y no se lanzasen a las armas. Después de que los nazis invadieran las Islas del Canal de la Mancha mandó este mensaje al pueblo británico:

Dejen las armas, por cuanto estas no van a servir para salvarles a ustedes ni a la humanidad. Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y de sus países. Si ellos quieren ocupar sus casas, váyanse de ellas. Si no les permiten salir sacrifíquense, pero siempre rehúsen rendirles obediencia

Mahatma Gandhi

Sin embargo, durante la guerra entre la India y Pakistán tras la Segunda Guerra Mundial que siguió a la independencia del primero, Gandhi rápidamente se olvidó de la no-violencia y del pacifismo para apoyar a la India en una guerra que en algunos lugares fue una limpieza étnica de manual. La masacre por la independencia de la India y la partición entre India y Pakistan, para defender la pureza racial hindú, conllevó la expulsión y el éxodo de 800.000 musulmanes de la India hacia Pakistán. Es un conflicto que se extiende hasta la actualidad.

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