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Airbnb y Barcelona, ¿una historia de amor?

Oier Zeberio | 29 de junio de 2020

La Ramblas, Barcelona. Carlos Lorenzo
La Ramblas, Barcelona. Carlos Lorenzo

Debido al rentable negocio que suponen los pisos turísticos en Barcelona, se ha tejido una enorme red de pisos orientados al alquiler y a la compra venta. Una de las empresas más favorecidas por la situación ha sido Airbnb. En junio de 2019 se registraron 19.189 alojamiento de esta empresa en Barcelona, incluidas las casas y habitaciones privadas y compartidas. Actualmente, una docena de pisos por cada mil habitantes se alquilan mediante esta empresa en la capital catalana. La crisis generada por el Covid-19 ha hecho mella en Airbnb, no obstante, y 900 trabajadores de la empresa CPM Barcelona perderán sus puesto de trabajo en pocos días. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? 

Debido al rentable negocio que suponen los pisos en Barcelona, se ha tejido una enorme red de pisos turísticos orientados al alquiler y a la compra venta. La entrada de fondos de dudosa procedencia y de empresas depredadoras han cambiado el mapa urbanístico de Barcelona. Los pisos turísticos se han extendiendo como la pólvora, mientras que el encarecimiento general ha privado a miles de personas del derecho de obtener una vivienda digna.

Una de esas empresas que se ha aprovechado de la situación es AirBnB. Este poderoso gigante de los pisos turísticos ha sido durante los últimos años la cara visible del turismo desenfrenado. No obstante, debido a la crisis sanitaria creada por el Covid-19, el número de viajeros ha sufrido una fuerte caída y el margen de beneficio se ha reducido considerablemente. Tal y como ocurre en todas las compañías de la misma naturaleza, los primeros que sufren las consecuencias son los trabajadores, ya de por si precarizados por las poco favorables condiciones laborales que tienen que sufrir. “Los viajes como conocíamos se han acabado”. Así de contundente se mostraba el CEO de la compaía, Bryan Chesky, en una entrevista concedida recientemente a la CNBC.

Una semana antes de que se produjeran estas declaraciones, Airbnb efectuó su mayor recorte desde su fundación y uno de los más importantes en la industria tecnológica durante esta pandemia. Casi 2.000 empleados fueron despedidos, un 25% de la plantilla aproximadamente. Así mismo, centraron su negocio y recortaron en marketing y publicidad. En total, se calcula que el recorte en "gasto" asciende a los mil millones de dólares.

El detenimiento del tránsito, debido a las medidas adoptadas para mitigar el efecto del Covid-19, ha provocado que Airbnb como empresa vea su negocio tambalearse más que nunca. Según indicó su CEO, “pasamos 12 años construyendo negocios en Airbnb y perdimos casi todo en cuestión de cuatro a seis semanas”.

A nivel estatal, la primera víctima ha sido la empresa CPM, que gestiona su centro de atención telefónica de Barcelona, el más grande de Europa. Debido a que Airbnb ha dado por finalizado su contrato con la empresa, unos 900 trabajadores perderán su puesto.

Fuentes de la CGT consultadas por Eulixe afirman que Airbnb ha tomado esta decisión tras años de relación con CPM Barcelona, justificando la medida por la caída de la actividad económica como consecuencia de la pandemia provocada por el coronavirus. “Desde la CGT consideramos que los despidos no tienen justificación. Defendimos tomar medidas temporales, como hacer un ERTE por ejemplo con las medidas que está facilitando el Estado, en lugar de un despido colectivo etc. A la empresa esto no le pareció favorable”, afirman las fuentes consultadas.

El 30 de abril la empresa nos notificó sobre la intención de Airbnb de rescindir el contrato a pesar de que 20 días antes Airbnb se lo había notificado. El 30 se inició el proceso de despido colectivo. A partir de ahí se inició un proceso que duró un mes donde reunimos documentación, evaluamos la situación económica de la empresa, las causas y justificaciones de la empresa para despedir a ese número de trabajadores que en aquellos momentos era de 1005. A día de hoy, este número se ha reducido porque en el proceso de negociación hubo gente que se fue por baja voluntaria, o que fue recolocada etc.  Entonces, finalmente, la cifra se reduce a unos 900 trabajadores – Fuentes de la CGT consultadas por Eulixe

Además, desde la CGT subrayan el hecho de que el caso de CPM ilustra claramente que dentro del sector del tele marketing la precariedad es la norma.

Las condiciones laborales dentro del sector del tele marketing son bastante precarias y en el caso de CPM todavía más. El convenio colectivo de tele marketing se renegoció hace poco, pero se cambiaron pocas cosas. El anterior convenio estuvo 2-3 años sin ser negociado con lo que los salarios se congelaron durante un tiempo. Esto generó que muchas empresas se movieran con lo mínimo que les permitía el convenio. Este es el caso de CPM. Antes de 2019 había un comité de empresa muy pequeño con poca capacidad de trabajo y CPM aprovechó esa situación – Fuentes de las CGT consultadas por Eulixe

AirBnB y Barcelona, ¿una historia de amor?

La famosa Airbnb es una empresa que ofrece una plataforma de software dedicada a la oferta de alojamientos a particulares y turistas mediante la cual los anfitriones pueden publicitar sus propiedades y cerrar acuerdos con sus huéspedes. La compañía verifica los perfiles personales y los anuncios y ofrece un sistema de mensajería para que los anfitriones y los huéspedes puedan comunicarse.

En junio de 2019 se registraron 19.189 alojamiento de Airbnb en Barcelona, incluidas las casas y habitaciones privadas y compartidas. Actualmente, una docena de pisos por cada mil habitantes se alquilan por Airbnb en Barcelona. La capital catalana es la ciudad del Estado donde la plataforma de alquiler vacacional tiene más inmuebles a disposición de los turistas por número de habitantes. Además, Barcelona, es una de las ciudades con el ratio más alto de Europa.

La zona con mayor concentración de pisos alquilados por Airbnb se encuentra en la parte noroeste de Ciutat Vella, la Vila de Gràcia y el Eixample con especial incidencia en las proximidades de la Sagrada Familia. En estas zonas, según algunos investigadores, “más del 10% de las viviendas que se anuncian en el portal pertenecen a Airbnb”. En otras secciones censales de la Derecha del Eixample, Sant Pere i Santa Caterina y la Ribera, la presencía de Airbnb es notoria: casi del 30%. [Para más información consultad el siguiente enlace]

La elevada presencia de alojamientos de Airbnb en zonas como el Raval, Poble Sec, la Barceloneta, Sant Pere i Santa Caterina y la Ribera ha provocado, entre otros factores, una pérdida de la densidad de población, así como un incremento de los precios de la vivienda de segunda mano de entre el 68% y el 133% en el periodo comprendido entre 2012 y 2018 – Joan Carles Martori, investigador de la Uvi-UCC

airbnb

La irrupción masiva de Airbnb y otras empresas que gestionan pisos de alquiler turístico atrajeron a un número bastante elevado de oportunistas y especuladores de corbata.

En 2018, el mayor anfitrión de apartamentos turísticos de Barcelona tenía una cartera de 204 pisos. En el caso de que tuviera todos los pisos simultáneamente alquilados en temporada alta, los beneficios diarios ascenderían a 37.721 euros diarios. En ese mismo año, los 10 mayores anfitriones barceloneses de Airbnb sumaban 996 pisos. Estaban así en disposición de ganar 84.574 euros al día, más de medio millón a la semana, 2.5 millones al mes. Esos 84.574 euros al día son más que los 72.000 euros al año que Airbnb pagó en impuesto de sociedades en el 2017 en toda España, porque el domicilio de la firma está en Irlanda.

Según los datos de DataHippo, en una jornada ficticia de lleno absoluto en 2018, los dueños de los apartamentos turísticos con licencia de Barcelona se repartirían 1.575.778 euros, mientras que las arcas municipales no obtienen ningún ingreso directo por ello. Ese mismo año, el número de anfitriones con cinco o más pisos en propiedad era de 666.

No obstante, la proliferación descontrolada de pisos turísticos acaba perjudicando a una mayoría que no forma parte de la red especulativa. Expertos, colectivos vecinales y administraciones públicas ya relacionan, por ejemplo, esta alta concentración de viviendas destinadas al alquiler vacacional con una subida del alquiler. “La tendencia es clara: los alquileres suben más en las ciudades con mayor presencia de la plataforma de alquiler vacacional”, afirman algunas fuentes.

Airbnb crea un efecto dominó, barrios periféricos con viviendas de mala calidad ven cómo les incrementan los precios porque van a acoger a esta clase media pauperizada que ha sido expulsada del centro – Mijo Miquel, profesora en la Universidad Politécnica de Valencia.

Llegados a este punto sería interesante plantear la siguiente pregunta: ¿Quiénes son los responsables de esta arquitectura montada en el euro? Para obtener la respuesta tenemos que retroceder algunos años. Según ciertos investigadores, el atractivo de Airbnb por la zona central de la capital catalana “solo se explica a través de los grandes planes urbanísticos que se llevaron a cabo en la ciudad entre 1990 y 2010 además de la transformación del frente marítimo en la Vila Olímpica en 1992".

A finales de 2011, CiU y PP eran aún un matrimonio de conveniencia en el Parlament. En la ley ómnibus que acompañaba a los presupuestos de aquella legislatura, el conseller Francesc Xavier Mena introdujo varias modificaciones a la ley de turismo. Una hacía referencia a los pisos turísticos. Simplificó el proceso de tal manera que casi cualquiera que disponía de cierto capital se encontraba en disposición de montar su propio chiringuito. Tres años más tarde, el 30 de abril de 2014, el Ayuntamiento de Barcelona bajó la ventanilla.

Los dueños de los pisos forman parte de un club, la de quienes en su momento fueron a tramitar (ni siquiera solicitar, porque el proceso era automático) una licencia. No eran caras. Solo 230 euros en papeleo. Pasados menos de 10 años, se calcula que su precio en el mercado es de unos 80.000 euros. La inversión inicial se multiplicó por 347. El 30 de abril del 2014 fue la última fecha en la que el Ayuntamiento de Barcelona tramitó licencias. Se había desatado el equivalente urbano de la fiebre del oro. El río se había salido de madre. Cuenta A., un anfitrión, que él era uno de los que aquel día estaba en la cola antes de que cerraran definitivamente la ventanilla. “Delante de mí había un tipo que llegó para tramitar 25 licencias de golpe”. Pagó, pues, 5.750 euros en impresos. Y encantado. Pasados cuatro años, valen 460.000 euros – El Periódico, 2018

Los turistas inundan Barcelona

Barcelona es una de las ciudades más bellas y enigmáticas del Mediterráneo. Fundada entre el 15 a. C. y el 10 a. C. bajo el imperio romano, actualmente cuenta con una población de 1.636.762 habitantes. Sus calles y su arquitectura son testigos mudos de una evolución histórica llena de contrastes y matices. La riqueza cultural de la ciudad es impresionante y cuenta con la capacidad de absorber al viajero de una manera notable.

Actualmente, “la joya del Mediterráneo” se ha convertido en una de las ciudades más visitadas del mundo. En 2019 recibió un total de 12 millones de visitantes, un 5% más que en el año anterior, que realizaron cerca de 33 millones de pernoctaciones. Es obvio que el turismo es uno de los principales elementos creadores de riqueza de la ciudad. No obstante, detrás de estos datos, se encuentra una realidad oculta, poco visible para el turista, pero que condiciona la vida diaria y el buen vivir de los barceloneses.

Según los datos de 2018, Barcelona se sitúa como la ciudad más cara del Estado, superando en un 35.51% la media. La lógica nos dicta que los salarios de estas ciudades deberían ser bastante más elevados para compensar los precios, pero no es siempre así, ya que Barcelona, a pesar de ser la ciudad más cara, es solo la octava ciudad con más ingresos (26.632). La precariedad es la norma en numerosos sectores, sobre todo en los trabajos temporales relacionados con el flujo de visitantes. Por otra parte, siguiendo la ley de la oferta y la demanda, se ha podido observar un encarecimiento general, sobre todo en las partes de la ciudad que reciben una mayor carga de visitantes.

Por un lado, debido al turismo desenfrenado, este sería el adjetivo más adecuado para expresar lo que ocurre en Barcelona, muchas partes de la ciudad han perdido su esencia, se han convertido en elementos vacíos, en meros escaparates decorativos o de consumo para los miles de transeúntes que circulan por ellos. Por poner un ejemplo ilustrativo, si hace un par de décadas paseáramos por Las Ramblas lo más probable sería encontrarnos con los propios barceloneses, que gozaban de ese espacio para su ocio. Hoy en día lo más probable es ver el mítico paseo abarrotado de turistas de los cinco continentes, ataviados con sus cámaras recorriendo de un lado al otro el paseo mientras disfrutan de los establecimientos de comida rápida, restaurantes “made for tourist” o tiendas de souvenires.

Por otro lado, se ha creado un vasto sistema de hostelería, comercio y ocio para satisfacer la necesidad de los turistas a nivel de la ciudad. Este hecho ha transformado radicalmente la estructura laboral de la ciudad condal, creando un número casi inimaginable de empleos precarios que esclavizan al trabajador. El ejemplo más llamativo de este hecho lo podemos observar en mismo centro de Barcelona. La ingente cantidad de establecimientos diseñados única y exclusivamente para el goce de los foráneos es abrumadora. Además, para completar el pack, existe un amplio sistema de hoteles, pensiones, etc que ocupan el espacio público, apropiándose de los edificios históricos en numerosos casos para ello.

Unido a todo esto, existe un problema relacionado con la vivienda (y no precisamente por su falta) que está dañando irremediablemente la vida de los barceloneses y que está estrechamente relacionado con los procesos de gentrificación y encarecimiento que siguen a la lógica especulativa fomentada por un modelo turístico y de inversiones depredadores. Según los datos proporcionados por el Ayuntamiento de Barcelona, el primer semestre de 2020 el metro cuadrado costaba de media 4.111 euros, mientras que en 2002 la cifra era de 2.262. El encarecimiento del suelo ha traído consigo el encarecimiento de las viviendas. Por ejemplo, a día de hoy, de media un piso de 80 metros cuadrados en Barcelona cuesta 357.360 euros, un 147,4% más si lo comparamos con la media estatal. En el caso del alquiler, manteniendo el supuesto de un piso de 80 metros cuadrados, el precio medio es de 1.278 euros /mes (un 89,1% por encima de la media).

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