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Angelica Bengtsson: ejemplo de caer y levantarse

Lección magistral de cómo sobreponerse a las adversidades y los miedos de la atleta sueca. Para poner en las escuelas.
Angelica Bengtsson: ejemplo de caer y levantarse

En Doha se está celebrando el Mundial de Atletismo 2019. Podríamos hablar de quién pensó que la capital de Catar era un buen lugar para disputar un Mundial de Atletismo, pero eso lo dejaremos para otro momento. Aquí vamos a destacar la parte más motivadora del deporte. El deporte es superación y esto que ha ocurrido en el Estadio Internacional de Jalifa nos ofrece una lección que habría que enseñar en las escuelas.

La protagonista es la pertiguista Angelica Bengtsson (Suecia, 1993). La atleta sueca estaba disputando la final de salto con pértiga en Doha cuando afrontaba su segundo intento sobre la altura de 4,80. La mala suerte quiso que la pértiga se partiera justo en el momento de tomar impulso. Lejos de caer en el desanimo, pidió otra pértiga (se la prestó la francesa Ninon Guillon-Romarin), se concentró en su objetivo justo al límite del tiempo, corrió con seguridad y se elevó por encima de los 4,80 metros como nunca lo había hecho en competición al aire libre. Con este salto se colocaba entre las seis mejores saltadoras del mundo, pero, además, batía el récord de Suecia, situándolo en una altura a la que ninguna otra atleta de su país consiguió llegar anteriormente.

Aquí el momento de cómo se le rompe la pértiga y, ante la incredulidad de los aficionados suecos, se levanta con una sonrisa en la boca, como si supiera ya lo que iba a suceder poco después:

Las reacciones en Twitter a la gesta de Angelica Bengtsson no se han hecho esperar, destacando la valentía y la capacidad de sobreponerse a la adversidad de la pertiguista sueca:

No dejan de sorprender las virtudes y valores que nos enseñan los atletas. Detrás de sus triunfos –muchas veces espectaculares– y sus derrotas –dolorosas como la de Germán Dario Gómez en Yorkshire– hay un trabajo arduo, callado y perseverante a lo largo de muchos años de esfuerzo. Angelica Bengtsson es un ejemplo.
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