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El turismo actual: lo que estaba mal y lo que será en el futuro cercano

El modelo que el turismo ha desarrollado en los últimos años, billetes de avión al precio de una cerveza y áreas enteras de la ciudad que se convirtieron en reservas turísticas, no era sostenible. Era de hecho el asesinato del planeta (huella del carbono), de nuestra cultura urbana y su patrimonio, la estructura social de las ciudades.

Foto: Juan Teixeira
Foto: Juan Teixeira
El turismo actual: lo que estaba mal y lo que será en el futuro cercano

Texto de Pavel Kirylionak, guía turístico de Barcelona.

El turismo de masas sin controles y limitaciones es tan salvaje como los mercados chinos con fauna salvaje; la misma locura es que un hombre lleve su precioso trasero en una pieza de hierro de tres toneladas a la panadería o a la oficina, que está a un par de kilómetros de su casa. Esto no debería pasar. No deberíamos volar al otro extremo de Europa o del planeta durante el fin de semana para comernos una paella. Debemos viajar solo de vez en cuando, pero de manera eficiente y reflexiva. Tenemos que ahorrar para ello, planificarlo con mucha anticipación y luego disfrutar de este lujo. Mover a una persona a lo largo de miles de kilómetros debería ser solo un lujo, y no una rutina banal: los aviones a reacción y los cruceros causan demasiado daño al planeta.

La era de las aerolíneas de bajo coste, que comenzó a principios de la década de 2000, condujo a un sistema de valores completamente pervertido: se puede trabajar en Londres y vivir en Málaga, y volar de ida y vuelta dos veces por semana.

Se puede hacer una escapada de fin de semana de Berlín a Lisboa para beber vino o de Nueva York a Amsterdam para fumarse un porro.

¿Qué se puede volar a una playa española como si fuera nuestra casa de campo a las afueras de Moscú, porque en tiempo es similar teniendo en cuenta los atascos de tráfico, y el coste no es mucho más caro? Se puede poner a personas en aviones como si fueran sardinas en lata, aunque muy barato, ¿qué quieres por tus 5,99 euros?

Esto se tenía que terminar, para obligarnos a repensar el modelo por el cual "viajamos". Entre comillas, porque no eran viajes, sino incursiones salvajes. Parece que el coronavirus puede convertirse en una varita mágica para todo el concepto de turismo masivo de acceso asequible. La (Semi) pausa en viajes internacionales, que ahora ha comenzado, puede y debe ser una razón para repensar toda nuestra actitud hacia los viajes de larga distancia.

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