SOCIEDAD

Hikikomori: los jóvenes que viven encerrados en sus casas

Son personas que se aíslan de manera voluntaria por causas personales o sociales.

El fenómeno de los hikikomori proviene de Japón (ÖSTERREICH)
El fenómeno de los hikikomori proviene de Japón (ÖSTERREICH)
Hikikomori: los jóvenes que viven encerrados en sus casas

En pleno siglo XXI,el auge de jóvenes que ni estudia ni trabaja, los denominados nini, es cada vez mayor entre la población mundial. Personas que no tienen aspiraciones sociales ni tampoco laborales debido, sobre todo, a que la sociedad en la que viven no les da oportunidades. El término nos es bastante conocido, pero paralelo a este fenómeno ha aparecido otro del que tal vez hemos oído hablar menos: los hikikomori. Se podría considerar un derivado extremo de los nini, ya que son jóvenes que, por diferentes motivos, tampoco estudian ni trabajan y que deciden quedarse encerrados en sus domicilios durante varios meses e incluso años sin a penas tener relación con nadie.

En 2018 el Instituto Psiquiátrico Montreal de Madrid, publicó un estudio bajo el título “Hikikomori: el síndrome de aislamiento social juvenil”, para mostrar el auge de este fenómeno que se define de esta manera:

“Es un trastorno caracterizado por un comportamiento asocial y evitativo que conduce a abandonar la sociedad. El trastorno afecta de manera primordial a adolescentes o jóvenes que se aíslan del mundo, encerrándose en las habitaciones de casa de sus padres durante un tiempo indefinido, pudiendo llegar a estar años enclaustrados”, Instituto Psiquiátrico Montreal.

Por lo tanto, podríamos decir que este término hace referencia a una forma voluntaria de aislamiento, que afecta principalmente a personas jóvenes, generalmente influidas por factores sociales o personales y que viene acompañado de un sufrimiento psicológico que puede durar seis o más meses . Pero este término no es nada nuevo, lo utilizó por primera vez en 1998 el psicólogo japonés Tamaki Saito en su libro “Aislamiento social: una interminable adolescencia”, para hacer referencia tanto a la condición en sí, como a las personas que viven encerradas en sus casas y que en ocasiones pueden estar años sin salir de ellas.

  • Causas, síntomas y tipologías

Las personas que lo sufren suelen ser adolescentes sensibles, tímidos e introvertidos, que a penas tienen amistades y que perciben el mundo que les rodea como algo violento a lo que no quieren enfrentarse. Se considera que quienes pasan al menos seis meses sin salir a la calle de manera voluntaria tienen el "Síndrome de Hikikomori" y en muchas ocasiones cambian incluso sus ritmos diarios, durmiendo por el día y “viviendo” por la noche. Su actividad se limita a ver la tele o estar conectados a Internet la mayor parte del tiempo. En ocasiones no se comunican ni con las personas con las que viven, incluso pueden llegar a tener atemorizados a los padres, pero en la mayoría de los casos estos comportamientos agresivos vienen derivados de trastornos psicológicos. Tristeza, obsesión, ansiedad, depresión, presión social o familiar pueden ser algunas de las causantes de hikikomori, pero lo cierto es que la falta de estudios sobre la materia todavía no nos permite decir cuál es la causa exacta por la que algunas personas se sienten seguras en su pequeña burbuja y por eso se niegan a salir al exterior durante meses o años. Últimamente se está apuntando también a las nuevas tecnologías como las causantes del aumento del número de jóvenes que viven encerrados en sus casas, ya que en algunos casos, el mundo virtual en el que viven les hace perder incluso el contacto con la realidad.

Los principales síntomas que pueden hacernos pensar que alguien puede estar empezando a sufrir esta patología son la apatía hacia los amigos, el no querer asistir al colegio, tener una baja autoestima o excesiva dependencia familiar, padecer insomnio o alteraciones de los ritmos diarios y tener una personalidad depresiva. Aunque el síntoma más claro de que alguien puede estar sufriendo este trastorno es la reclusión voluntaria durante varios días o meses. Esto si es una evidencia clara de que podemos estar ante un caso de hikikomori y hay que estar muy pendientes, porque si la situación se alarga en el tiempo, puede provocar graves efectos nocivos sobre la salud, tanto a nivel físico por la pérdida de ejercicio, como a nivel social por el hecho de que aumenta el riesgo de crear inseguridades y culpabilidades que después pueden derivar en depresiones e incluso en el suicidio.

Aunque el aislamiento es el punto en común de aquellas personas que sufren hikikomori, no todas lo padecen de la misma manera. Existen los pre-hikikomori, que son los que suelen salir de vez en cuando, pero evitando cualquier tipo de relación social. Los hikikomori sociales, que rechazan asistir al trabajo o al colegio, pero mantienen relaciones sociales aunque sea por Internet. Pero el caso más agudo es el de los tachisukumi-gata que sienten fobia social y rechazan cualquier tipo de contacto con el exterior.

Hiroh SatohHay varios tipos de hikikomori, el caso más agudo es el de los tachisukumi-gata que sienten fobia social y rechazan cualquier tipo de contacto con el exterior (HIROH SATOH)

  • Los hikikomori japoneses

Este fenómeno proviene de Japón, donde hay estudios gubernamentales que confirman que más de medio millón de personas viven como ermitaños modernos, lo que supone el 1,57% del total de su población. Aunque parece que esta cifra es solo la punta del iceberg, porque según los expertos, estos son solo los casos que se conocen, pero quienes sufren este problema suelen estar años encerrados en sus casas antes de pedir ayuda, por lo que puede que el número de casos reales que aún no se conocen sea muy superior.

El elevado nivel de incidencia se asocia a la exigente cultura nipona, que es muy individualista y competitiva, como asegura el profesor de psiquiatría de la Universidad de Kyushu, Takahiro Kato.

“Las rígidas normas sociales, las altas expectativas de los padres y la cultura de la vergüenza hacen que la sociedad japonesa sea un caldo de cultivo de sentimientos de incompetencia y del deseo de que uno quiera esconderse del mundo", Takahiro Kato, profesor de psiquiatría.

Kato asegura también que la vergüenza que sienten tanto los hikikomori como sus familias, les impide pedir ayuda, ya que su cultura ha enseñado a los padres a que deben apoyar a sus hijos pase lo que pase. Es más, dentro de la sociedad del país asiático este comportamiento se ha convertido en algo aceptable, lo que ha provocado que incluso las formas de afrontarlo sean muy diferentes a como lo son en otras partes del mundo. Mientras que en las zonas occidentales los psicólogos aconsejan la hospitalización, los japoneses opinan todo lo contrario. En Japón apuestan por que los afectados salgan solos de su aislamiento de manera progresiva, sin presiones y simplemente haciéndoles entrar en razón.

Además, la cultura estética y de consumo que tan arraigada está en Japón, ha hecho que muchos jóvenes se vean como simples objetos y meros consumidores, haciéndoles perder identidad y derivando en graves problemas emocionales.

Algunos investigadores piensan que las nuevas tecnologías tienen mucho que ver también en el hecho de que en la sociedad japonesa haya un número tan elevado de hikikomoris. La cultura de los videojuegos está muy establecida entre la juventud nipona y muchos piensan que el “estar enganchados” a Internet incentiva a que aumente el número de adolescentes que prefieren quedarse en casa para estar conectados, aunque para ello desconecten del mundo exterior.

          En Japón se estima que hay más de medio millón de personas viven como ermitaños modernos (FRANCESCO JODICE)

  • Los hikikomori españoles

El caso no es exclusivo de japón, en muchas otras partes del mundo como en Corea del Sur se contabilizaron en el año 2005 unos 33.000 casos de adolescentes socialmente aislados y un año antes en Hong Kong, se llevó a cabo una encuesta que concluyó que casi el 2% de su población sufría esta patología. En España también se le conoce como el "Síndrome de la Puerta Cerrada" y en entre los años 2008 y 2014 la psiquiatra Ángeles Malagrón Amor y su equipo del Hospital del Mar en Barcelona, llevó a cabo un estudio en el cual se encontraron con unos 190 casos en todo el país. Además, en el año 2016 el psicólogo Jonathan García-Allen, publicó un artículo en el portal Psicología y Mente hablando del aumento de casos en el Estado español en el que dejaba claro que había varias diferencias con los japoneses.

"La mayoría de los pacientes españoles sufren trastornos mentales asociados, como trastornos psicóticos (34,7%), ansiedad (22%) o trastornos afectivos (74,5%), lo que se conoce como hikikomori secundario. Los pacientes españoles, la mayoría hombres, son más mayores que los japoneses, con una edad media de 36 años. Asimismo, la mayoría de los afectados viven con la familia y la mitad tiene estudios superiores", Jonathan García-Allen, psicólogo.

  • Internet; ¿causa o solución?

Cuando se habla del término hikikomori, siempre se apunta de una manera u otra a la influencia de las nuevas tecnologías en la condición de aislamiento, pero aún no se ha establecido un vínculo exacto entre los dos fenómenos. El término netogehaijin (zombie del ordenador) también se relaciona con esta patología y normalmente se utiliza para definir a las personas que están totalmente recluidas en casa y que permanecen la mayor parte del día conectados al ordenador o a otros medios virtuales. Aunque muchos investigadores apuntan a que la tecnología no causa directamente esta patología, lo cierto es que algunas personas se aíslan usando Internet. Un ejemplo claro es el de Billy Brown, que en 2018 contó en el canal BBC que estuvo más de siete años encerrado en su casa porque sufría una grave adicción a los videojuegos.

“Durante años y años, me sentaba en bata frente a la computadora. Solo salía de casa para ir a citas médicas”, Billy Brown.

Aún así, los expertos aseguran que este tipo de casos son muy aislados y que Internet puede ser una buena herramienta para ayudar a los hikikomori. El profesor de psiquiatría Takahiro Kato, hizo público el caso de un paciente que sufría esta patología y que empezó a salir de casa gracias al juego Pokémon Go, que plantea la captura de criaturas virtuales en espacios del mundo real.

Otras de las soluciones que se proponen para ayudar a las personas que se aíslan en sus casas durante años son las terapias para fortalecer y mejorar el autoestima a través también de los videojuegos o de las redes sociales.

La psicoterapia, la medicación o el asesoramiento familiar son otros de los tratamientos que se utilizan para intentar ayudar en este tipo de situaciones. En el estudio llevado a cabo en el Hospital del Mar en Barcelona concluyeron que aquellos que habían recibido terapias más intensivas, ya fuera en casa o en el centro, reaccionaban mucho mejor.

Aún con todo, el "Síndrome Hikikomori" todavía es una patología tan poco extendida que las investigaciones sobre el tema son escasas y por lo tanto aún no se han establecido tratamientos estándar para intentar atajar de manera efectiva este problema que cada vez está más patente en la sociedad mundial.

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