¿Qué hacer con los residuos nucleares? Finlandia lo tiene claro

En pleno debate sobre la sostenibilidad y futuro de las diferentes fuentes de energía, Finlandia está a punto de estrenar un almacén definitivo para los residuos que producen las centrales nucleares
Túneles de Onkalo. Foto: Posiva Oy
Túneles de Onkalo. Foto: Posiva Oy
¿Qué hacer con los residuos nucleares? Finlandia lo tiene claro

El debate sobre cual debería ser la fuente de energía del futuro lleva encima de la mesa mucho tiempo. Las energías renovables están llamadas a ocupar un papel protagonista, pero lo cierto es que todavía no son el presente, y la dependencia actual de las fuentes "tradicionales" es evidente. Si bien parece que los combustibles fósiles están llamados a ir desapareciendo progresivamente, en lo relativo a la energía nuclear su futuro no está tan claro. Son muchos los que defienden esta técnica como la más limpia, económica y rentable a largo plazo para poder suplir las altas demandas globales. Los problemas principales de la energía nuclear los conocemos bien desde el accidente de Chernóbil. Aunque las posibilidades de un accidente en una central nuclear no son el único de sus puntos para posicionarse en su contra. Los residuos que genera esta energía son el principal de los argumentos de los opositores a la nuclear. Durante décadas, la irresponsabilidad casi suicida en la gestión de residuos era la tónica habitual. Sin embargo, en Finlandia se han puesto las pilas para tratar este problema, y parece que han encontrado una solución definitiva en la isla de Onkalo

Se trata de un depósito de residuos muy especial. Está excavado en granito, a 250 km. de Helsinki y a cientos de metros de profundidad, impermeabilizado con arcilla y otros materiales y sellado con contenedores metálicos, lo que le permitiría resistir hasta a una glaciación. En él se almacenarán los residuos nucleares generados durante cientos de miles de años, en una galería bajo una montaña en la isla de Olkiluoto, y que desciende 500 metros en espiral a través de la roca de granito. En el último nivel, los contenedores con los residuos radiactivos se almacenarán de modo definitivo. Se espera que entre en funcionamiento el año que viene. 

El proceso

Tal y como explica en su web la empresa encargada de esta faraónica obra, los residuos nucleares se entregan en primer lugar en un área de encapsulado. Tanto el barril de transporte como el recipiente de disposición final se acoplan firmemente dentro de la celda de manejo de combustible, donde el combustible se transfiere desde el contenedor de transporte a la estación de secado y luego al recipiente de disposición final. Cuando todos los bloques de combustible se han transferido al recipiente, se llena con gas argón y luego se cierra herméticamente con una cubierta de acero. Después el barril cerrado es transferido al área de soldadura, donde la tapa se cierra mediante haz de electrones. Después se comprueba la estanqueidad de la soldadura usando pruebas no destructivas, como rayos X y ultrasonidos. Los barriles son transferidos mediante ascensor o utilizando un vehículo especial hasta el almacén, a unos 400-450m. de profundidad. 

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Los barriles se colocarán en agujeros de 6 a 8 metros de profundidad que se perforarán en el suelo de los túneles de deposición. Los agujeros se sellarán con arcilla de bentonita precomprimida. Alternativamente, los recipientes se pueden colocar en túneles horizontales, revestidos con una estructura de bentonita. Durante la operación de disposición final, los túneles de deposición se sellan a medida que los barriles se colocan en túneles, utilizando arcillas que al compactarlas, mantendrán los residuos confinados.

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¿Solución definitiva?

Sin embargo, esta solución tampoco es del agrado de todos. Greenpeace por ejemplo se posiciona en contra de la construcción de este tipo de almacenes, argumentando que son siempre soluciones temporales que no acaban con el problema, y que incluso pueden suponer mayores contratiempos posteriores, como sucedió con la mina alemana de Asse, donde se almacenaron miles de barriles con residuos nucleares que con el tiempo se han degradado y que suponen un peligro de catástrofe medioambiental gigantesco que todavía no se ha solucionado. 

De todos los métodos que existen actualmente, el menos peligroso que Greenpeace considera aceptable como solución temporal para gestionar los residuos nucleares de las centrales españolas es la construcción de almacenes temporales individualizados (ATI) en seco (sin necesidad de usar un refrigerante líquido) y construidos junto al lugar en que los residuos nucleares se generan: las centrales nucleares. Además varias centrales nucleares lo tienen ya construido o lo van a construir en los próximos años. No hay ninguna necesidad ni urgencia para construir un cementerio nuclear - Greenpeace

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