Eulixe

La sexualización de las niñas en la publicidad continúa, y a ellas no les gusta

Era la hora de las niñas. A raíz de varias polémicas en torno a su representación en la comunicación comercial –publicidad, editoriales de moda–, en contenidos de entretenimiento y en las redes sociales, tanto expertos en educación como asociaciones de padres, legisladores y estudiosos de comunicación analizaban el hecho en medios de comunicación y en estudios académicos.¿Pero qué dicen las niñas? En este trabajo pionero en España, publicado junto a las profesoras de la Universidad Complutense Sonia Carcelén y Mónica Díaz-Bustamante, hemos preguntado a un conjunto de niñas sobre otras niñas que protagonizan la publicidad de marcas de ropa en Internet.

cuties
Fotograma de "Cuties", película estrenada en Netflix y que creó una gran controversia por la sexualización de niñas de 11 años.
La sexualización de las niñas en la publicidad continúa, y a ellas no les gusta

Las creatividades, que a priori parecen más dirigidas a sus progenitores, sin embargo apelan a los menores presentes en las redes sociales. Las menores exhiben estéticas y crean tendencias narrativas que las convierten en líderes de opinión entre sus iguales.

En un contexto en el que se ha duplicado el uso de dispositivos móviles, sin apenas control ni conversación parental, la encuesta EU Kids online 2020 muestra un alto porcentaje de menores de 12 años que no saben usarlos, y que encuentran interacciones pocos satisfactorias en la red sin saber cómo reaccionar a comportamientos no deseados.

Aunque subliminal, por no ser un explícito contenido sexual claramente censurable, uno de los comportamientos más habituales presentes en estas comunicaciones es la sexualización de las niñas.

Países activos en la generación de contenidos para los menores la estudian desde hace más de una década en la infancia, y parten de estudios de cosificación de las mujeres. Académicos en AustraliaEstados UnidosGran BretañaAlemaniaItaliaAustria, Bélgica, Corea del Sur, e incluso España, encuentran que es un fenómeno preocupante para el desarrollo infantil por enfocar el valor personal en los atributos sexuales –uso de vestidos cortos, escotes, camisetas de tirantes, ropa ceñida y maquillaje–.