Su casa está siendo okupada en estos momentos

Este verano hemos sido testigos de una aterradora campaña a través de todos los grandes medios de comunicación estatales cuyo objetivo es asustarnos con una nueva amenaza: la okupación de viviendas. La realidad nos dice que no es un problema para el común de los ciudadanos, puesto que la okupación de viviendas habituales o segunda vivienda simplemente no existe (sería allanamiento de morada). Sin embargo, todas las televisiones y periódicos nacionales están creando un grave estado de paranoia con este tema, okupando las mentes de todas aquellas personas que todavía confían en su profesionalidad periodística a través del bombardeo informativo continuo y la manipulación. Pero, ¿a qué se debe esta campaña? (una pista: los bancos y fondos buitre tienen mucho que ver). 
Su casa está siendo okupada en estos momentos

Francisco es un trabajador incansable que aprovechando sus vacaciones veraniegas decide ir con su familia a pasar unos merecidos días de descanso en Benidorm. A su regreso le espera una terrible sorpresa: unos okupas han entrado en su casa y, como la ley los ampara, no puede entrar en la vivienda que lleva años pagando con el sudor de su frente. Debido a que los okupas conocen muy bien la legislación que los ampara, la policía no puede expulsarlos de la vivienda, y Francisco y su familia se ven obligados a buscar otro hogar donde comenzar una nueva vida, mientras continúan pagando la casa que ahora es de unos malnacidos protegidos por el gobierno. 

Este relato obviamente es ficticio, al igual que muchos otros que se están publicando como verídicos en muchos medios informativos nacionales, en la nueva campaña de desinformación que está causando estragos psicológicos en muchas personas que todavía confían en estos canales de comunicación, y que tiene como diana un colectivo claro: el movimiento okupa.

Ahora bien, el objetivo último que se persigue con esta campaña no es acabar con los okupas, sino crear el estado de alarma necesario entre la población para poder endurecer la legislación actual, para que los grandes propietarios de bienes inmuebles del estado puedan expulsar a inquilinos a su antojo ante el mínimo impago, en previsión de la dura crisis económica que está a punto de explotarnos en las narices (menos mal que llevamos mascarilla). Pero vayamos por pasos:

Okupación y allanamiento de morada

Esta simple diferenciación es una de las claves de todo este tema, y donde más confusión se está creando. Sin embargo, resulta muy sencillo de comprender. Para que quede claro:

La okupación solo se puede producir en viviendas no habitadas. Si alguien entra en una casa habitada (ya sea primera o segunda vivienda), no se trata de okupación, sino de allanamiento de morada, y en este caso la legislación es estricta y la policía procedería a la detención de los que realizaran dicho allanamiento. 

El artículo 18 de la Constitución, el artículo 15 de la Ley de Protección y Seguridad Ciudadana y el artículo 553 de la Ley Enjuiciamiento Criminal lo dejan muy claro: tu morada, donde vives y desarrollas tu intimidad, es inviolable. Si alguien entrara sin tu consentimiento, estaría cometiendo allanamiento de morada, castigado con hasta dos años de cárcel, cuatro si utiliza violencia/intimidación. De este modo, tanto el caso de Francisco, como muchos otros que nos meten en vena estos días, son simple y llanamente mentira. Una burda (pero efectiva) manipulación para generar miedo en la población. 

La realidad de los datos es que la gente puede estar tranquila en su domicilio, porque son muy escasos esos casos de okupación. Además, cuando se trata de 1ª o 2ª residencia hay un delito de allanamiento de morada, por lo que el desalojo de los ocupantes es casi inmediato... Debe protegerse el derecho de propiedad. Y eso resulta compatible con que también se proteja con medidas sociales el derecho constitucional a la vivienda. Si solo nos limitamos al desalojo, como sociedad estaríamos limitándonos a perseguir penalmente la pobreza - Joaquim Bosch, magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia. 

Respecto a los datos que se pueden obtener en el Instituto Nacional de Estadística sobre tipos de delito y condenas, en 2018 (ultimo año con datos recogidos ), de 406.327 condenas, tan solo 285 fueron por allanamiento de morada, es decir, un 0,07% del total ( incluyendo todos los casos de entrar en una vivienda sin consentimiento). Si comparamos este dato con las 95.7658 condenas que se pusieron por robos y hurtos, parece evidente que la okupación es un delito muy poco frecuente

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Esta misma realidad nos muestra la estadística del Ministerio Fiscal, que llega al 2019, y que muestra que de 1.791.164 procedimientos incoados ese año (previas+urgentes), 9.149 casos fueron por usurpación y tan solo 1.443 por allanamiento, lo que representa un 0,08% del total. Al contrario que muchos medios, los datos no engañan: la okupación no es un problema grave en España. 

Como vemos, el delito de allanamiento de morada es excepcionalmente infrecuente en España, y en caso de que se produzca, el desalojo de los allanantes es inmediato. La okupación es poco más frecuente, y como decimos solo se puede producir en inmuebles abandonados. En este caso, existen principalmente dos tipos de okupas. Por un lado los que rehabilitan un edificio abandonado en un centro social para dinamizar la cultura del barrio, y por otro lado personas que por cualquier motivo (no encontrar trabajo, haber sido desahuciados por un banco, problemas psicológicos o adiccciones...) no tienen los recursos necesarios para pagar un alquiler o comprar un piso. Es decir, personas desfavorecidas o en exclusión que utilizan la okupación como último recurso para acceder al derecho constitucional a una vivienda, sin hacer daño a nadie ni hacerse con la propiedad del inmueble abandonado. 

El miedo no nace, se hace

Ana Botella vendió en su momento 1860 pisos sociales a fondos buitres por debajo del precio de mercado, dejando sin un techo a las familias que deberían beneficiarse de esos pisos. Plataformas como AirBnb, que no tributan en España, hacen que los pisos de muchas zonas de grandes ciudades se dediquen en exclusiva al turismo y la especulación. El fondo buitre Blackstone, que controla cerca de 30.000 viviendas en alquiler a través de sus socimis, ha logrado encarecer los precios de los alquileres para poder aumentar sus beneficios a costa de empobrecer a miles de familias. La Iglesia Católica española ha logrado mediante un subterfugio jurídico registrar a su nombre hasta 100.000 bienes inmuebles de todo tipo. Solo en 2019, a 17.000 familias sin recursos los bancos les quitaron sus casas y acabaron en la calle. 

Políticos y empresarios sin escrúpulos, fondos buitre, los bancos, la Iglesia... todos especulando y lucrándose a costa del derecho constitucional a una vivienda digna de miles de familias, y sin embargo, a día de hoy gran parte de la población tiene miedo de que sean los okupas quienes les dejen sin casa.

La okupación de viviendas nunca había sido una preocupación entre la población, tal y como demuestran los datos del CIS sobre los principales problemas para los españoles. Esta percepción ha cambiado drásticamente este mismo verano. De repente parece que todo el mundo tiene miedo a encontrarse un okupa al llegar a su casa. La razón: los medios de comunicación.

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La campaña de miedo con este tema es digna de estudio. El bombardeo ha sido continuo y despiadado desde todos los grandes canales de comunicación (Atresmedia - Mediaset). Desde los programas matinales de variedades en televisión, a los informativos, pasando por todos los medios impresos y digitales. Personalmente, me resulta especialmente indignante ver cómo la mayoría de los periodistas con espacios de máxima audiencia llevan años sin hablar prácticamente del derecho constitucional a la vivienda, de las cientos de miles de viviendas vacías que los bancos se apropiaron a través de los desahucios, ni de los "sin techo", y ahora sin embargo salen en tromba a defender el derecho a la propiedad privada de esos bancos y fondos buitre. 

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También las nuevas fábricas de bulos vinculadas a la extrema derecha como OkDiario se han unido a esta campaña. Obviamente, el partido de extrema derecha con el logo verde que utiliza esas fábricas de bulos como herramienta de intoxicación también se ha sumado a señalar a los okupas como culpables de todos los problemas existentes.

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Otros partidos como PP y Ciudadanos también se han sumado a enfangar el debate con mentiras jurídicas y falsedades varias. La mayoría de ellas las ha resumido el PP en el siguiente vídeo: 

No hace falta hilar demasiado fino para entender que esta retahíla de mentiras son utilizadas con una finalidad política, para desgastar al gobierno actual, y sobre todo para desviar la atención sobre el verdadero origen del problema de la vivienda en nuestro país. De este modo, vemos como todos a una, políticos y medios de comunicación "conservadores", se han dedicado todo el verano a intoxicar el debate público sobre la problemática de la vivienda a base de mentiras y señalando a los okupas como responsables de todos los males, utilizando para ello una de las emociones más efectivas para moldear a los seres humanos: el miedo.  

Y aquí es donde nos preguntamos: ¿con qué motivo?

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La expresión Cui bono es una locución latina que hace referencia a lo esclarecedor que puede resultar en muchos casos a la hora de determinar la autoría de un acto que permanece desconocida, el preguntarse porqué y quiénes se habrían de beneficiar con sus resultados. Sigamos la pista entonces. 

Obviamente los medios de comunicación no se benefician directamente de esta campaña del miedo contra la okupación. Si bien es cierto que dependen de la audiencia, y que durante los periodos estivales las noticias escasean, en este caso concreto del verano de 2020 si algo ha sobrado han sido temas y noticias. No hace falta hacer un resumen, parece evidente que si algo le sobra a este año son temas de los que hablar o informar. Por lo tanto, los medios de comunicación no son más que un instrumento utilizado por el verdadero culpable del delito. Sigamos pensando. 

Un beneficiario obvio de toda esta campaña son las empresas de seguros, de seguridad y las de desokupación. Las clásicas empresas como Securitas Direct han visto aumentado sin duda sus ingresos gracias al show mediático anti-okupa, e incluso a veces se confundía la publicidad de estas empresas con las noticias ofrecidas.

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(Nota aclaratoria: no es que disparen su negocio por la okupación, sino mas bien por la avalancha mediática con el tema).

Las nuevas "empresas de desopukación" también están haciendo su agosto, y nunca mejor dicho. Estas agrupaciones alegales de neonazis reconvertidos en matones a sueldo están viviendo sin duda su momento de esplendor gracias a Ana Rosa Quintana y compañía. Resulta realmente increíble que desde un canal de televisión nacional se haga publicidad de un negocio ilegal y directamente vinculado a grupos de extrema derecha. Pero a estas alturas ya no nos sorprende ni el más pestilente de los olores que emana de las cloacas del periodismo patrio. Sin embargo, el lobby de la seguridad no parece lo suficientemente poderoso como para manejar a su antojo a todos los grandes medios de comunicación estatales. Sigamos pensando, y buscando más arriba en el escalafón.

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Llegados a este punto, solo se nos ocurre otro claro beneficiario de esta campaña mediática: los grandes propietarios de viviendas. Y este si que tiene el poder necesario para utilizar a los canales de información como marionetas a su antojo. No hablamos de alguien que haya ahorrado lo suficiente para comprarse 4 o 5 pisos y vivir de su alquiler, ni tampoco de los Cayetanos que hayan heredado unas cuantas propiedades. Hablamos de grandes bancos y fondos buitre que manejan una cartera de decenas de miles de viviendas "obtenidas" durante la crisis del 2008. La cantidad de dinero en juego es brutal

La ocupación pacífica de viviendas deshabitadas en un acto de desobediencia social a un injusto modelo de reparto de las riquezas que priva a cada vez más gente de una vida digna. La reivindicación de la despenalización de este tipo de ocupación es un paso más hacia la justicia social - Pastora Filigrana, abogada y activista por los derechos humanos.

El problema real de la vivienda

Los españoles han pasado de pagar 570 euros mensuales de alquiler a 866 en tan sólo cinco años. Esto significa una subida media del 52%, mientras que en el mismo periodo los sueldos tan solo han subido un 4,1%. Esto supone una situación insostenible para una gran parte de la población, lo que implica que si no se toman medidas drásticas para regular el precio de los alquileres cuanto antes, muchas personas se verán totalmente incapacitadas para hacer frente al alquiler de su vivienda. 

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Si a esta situación ya de por si grave le sumamos una más que previsible crisis económica (si, otra) en próximas fechas... no hay que tener demasiadas luces para darnos cuenta de que nos encontramos con bastante probabilidad a las puertas de una oleada de impagos de alquileres. Y, ¿ quiénes serían los grandes perjudicados por esta oleada de impagos? Exacto, los grandes propietarios de viviendas. Por eso si buscamos un claro beneficiario de un posible endurecimiento de la ley de desahucios, estos serían sin duda los bancos y fondos buitre, que se han convertido en los "caseros" de miles de familias, y que han utilizado todo tipo de sucias tácticas para encarecer esos alquileres para aumentar su beneficio.

Ahora que ven cómo se aproxima esta oleada de impagos, han decidido ser los primeros en mover ficha, maquinando una campaña mediática con la finalidad de infundir miedo a los okupas entre la población, y así crear el clima necesario para forzar un endurecimiento de la ley de desahucios que les permita poner de patitas en la calle con la máxima facilidad a todos aquellos que no consigan pagar su alquiler. ¿Retorcido? Puede ser. Como la vida misma. 

Por lo tanto, sí que es cierto que su casa está siendo okupada en estos momentos. Está siendo okupada mentalmente por unos medios de comunicación rastreros al servicio de intereses económicos. Y probablemente será okupada físicamente (si seguimos esta dinámica) por fondos buitre y bancos que utilizan el derecho a la vivienda como simple moneda de cambio para aumentar sus ya indecentemente abultada cuenta de beneficios. 

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