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Cancerberos del miedo

La vida, en estos pandémicos momentos, extenúa por dos caminos: uno, el ahínco que exige preservar en mantener la propia; otro el desasosiego que florece por miedo a que nuestros seres queridos puedan ser alcanzados por un microrganismo que lleva cuatro mil millones de años acumulando experiencia mutante para poder conservar la suya.
Obra de Mingos Teixeira.
Obra de Mingos Teixeira.
Cancerberos del miedo

La vida, en líneas generales, no la comprendemos. Ignoramos hasta como surgió, y por qué y para qué se hizo presente en el Universo. O al menos en este planeta del cual los humanos somos, tristemente, unos impresentables huéspedes. Es por eso por lo que, como "incompresos" vitales, vivimos momentos de zozobra ante esta situación de incertidumbre en la que se hace más presente el paralizante miedo. Temores que minan la línea flotante de nuestra felicidad, fatigan nuestras expectativas, acentúan las tensiones económicas y potencian la ansiedad por recuperar "nuestras vidas". Quiebras, en definitiva, de la alegría, del sosiego, de la dignidad y seguridad que exige el normal desenvolvimiento del ser humano y sus actividades.

Soy consciente de que el fácil predicamento no suele ir acompañado del diligente aplicamiento. Sin embargo, ante las mencionadas fatigas, deberíamos abandonar las puertas del miedo y dimitir como sus cancerberos, porque no podemos dejar que la muerte latente nos intimide y engulla, sorda, ciega y mudamente, y consiga arrinconar nuestras aspiraciones de seres palpitantes y sufridores. Somos dueños de nuestras emociones. Ausente el miedo florece el sosiego y, con él, podría tener opciones un resquicio de felicidad, entendida como ausencia de paralizantes temores... ¡Sí, hay vida antes de la muerte!

Desconozco el secreto de una vida feliz y plena. Pero si sé que los momentos actuales, a pesar de la pandemia, son con mucho más propicios para afrontar los miedos históricos de la humanidad que cualquier época anterior. Son más idóneos para sumergirnos y disfrutar del flujo de la vida. Bien es cierto que no hemos vencido a nuestros "Jinetes del Apocalipsis", pero el hambre, la guerra y las enfermedades pueden ser vencidas más fácilmente que en épocas pretéritas.

Actualmente mueren más almas por exceso de comida que por su defecto, más personas fallecen por suicidio que por violencia (incluidas las guerras) más seres humanos abandonan la lista vital por acumular años que por enfermedades infecciosas. No es para echar las campanas al vuelo pero, a pesar de nuestra incompetencia resolviendo problemas, estamos en condiciones de decir que poseemos muchos y mejores mecanismos, en todos los ámbitos, para evitar las reacciones desproporcionadas que suelen causar los miedos y poder así afrontar con algo más de serenidad las indeseables consecuencias del Covid-19.

Para quienes no sean capaces de ver el tema desde una óptica algo más optimista les invito a plantearse un interrogante: ¿Qué habría ocurrido si el Covid hubiese surgido a principios del S.XX en vez de hacerlo en la actualidad?

 

Artículo de Mingos Teixeira, artista plástico y educador. 

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