La clase obrera contra las casas de apuestas

La calle con más casas de apuestas de Madrid se llena de jóvenes manifestantes contra el juego, una de las lacras actuales de nuestra sociedad
La clase obrera contra las casas de apuestas

Domingo, 12 del mediodía. De las bocas de metro de la glorieta de Cuatro Caminos salen decenas de jóvenes con pancartas. Otros vienen desde otros puntos caminando. Son jóvenes y, para desmontar clichés, han quedado un domingo por las mañana para protestar contra las casas de apuestas. Tras una pancarta que invita a las compañías de apuestas salir de los barrios obreros, se han reunido un varios centenares de personas para recorrer la calle de Madrid con más locales de este tipo. En este tramo de Madrid, entre Cuatro Caminos y Plaza Castilla, apenas dos kilómetros, se concentran unos 20 locales de este tipo convirtiendo este punto de la capital de España en una especie de Las Vegas cañí.

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Es la segunda manifestación de estas características en poco menos de un año en Tetúan, la anterior en el Día Mundial Sin Juegos de Azar. Este punto de Madrid, la calle Bravo Murillo, simboliza la problemática que hay en todo el Estado. Hace 11 años, en Madrid, se inauguró en el paseo de la Castellana la primera casa de apuestas. Ahora existen más de 385 solo en la Comunidad de Madrid.

En España, el mercado de las apuestas deportivas se ha multiplicado por casi 2,5 en seis años, al pasar de 303,3 millones de euros (tras restar el dinero de los premios) en 2012 a 742 en 2017, un periodo en el que su actividad ha crecido regularmente a un ritmo de un 20%. Son los datos del último Anuario del Juego publicado por la compañía Codere y la Universidad Carlos III de Madrid, en el que se constata que las apuestas deportivas presenciales y en línea son la forma de juego que ha crecido más.

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Antes de la celebración de la manifestación, la patronal del juego privado en España (Cejuego) envió un comunicado a los recordando que el juego es una actividad "legal, regulada y normalizada", justificando que no persigue un "enriquecimiento injusto" ni beneficiarse de las clases más desfavorecidas y destacando el "firme compromiso del sector con la tolerancia cero" para evitar que los menores accedan a estos establecimientos. Aunque los datos, al menos en la Comunidad de Madrid, son preocupantes cuando nos fijamos que uno de cada cuatro institutos está a menos de 200 metros de una casa de apuestas, como se analizó en este reportaje TeleMadrid.

"Ellos ganan, tú siempre pierdes"

Con un amplio dispositivo policial, la marcha de Madrid transcurrió sin incidentes. Los locales de apuestas echaban la persiana al paso de los manifestantes que coreaban distintas consigas frente a las puertas cerradas: "Las casas de apuestas nos joden a diario"; "Joven precario, apuesta por tu barrio"; "Menos apuestas, más protestas"; "Sportium, Codere, aquí no se os quiere"; "Ellos ganan, tú siempre pierdes"; "Madrid apuesta por la clase obrera". No faltaron los gritos contra una de las personalidades más reconocibles de los anuncios de apuestas: "Con Carlos Sobera haremos una hoguera".

 

Las apuestas y el juego online son la nueva lacra del siglo XXI. Como en los años 80 del pasado siglo lo fue la heroína. Los manifestantes más veteranos comparaban la proliferación de salones por las calles con la epidemia de heroína que causó estragos en los sectores humildes. Lo apuntaba Concha a los compañeros de CTXT:

La marcha terminó en la plaza del Canal de Isabel II, donde se leyó el manifiesto y se pidió el fin de estos negocios: "No queremos que se regulen ni se limiten, queremos que desaparezcan. No pararemos hasta que se cierre el último de estos locales y la última web de juego online y se emita el último anuncio de casas de apuestas". Esta es la nueva lucha de la clase obrera: las casas de apuestas.

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