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¿Adiós a la banca pública en España?

Lo importante no es el éxito de los bancos públicos, sino la sociedad donde éstos se han desarrollado. En contraste con Alemania y Francia, en España hay más paro y el índice Gini de desigualdad es mayor (0,34 en España, frente al 0,28 en Francia). Esto tiene mucho que ver, sobre todo en la España rural, con la falta de inversión real y la pérdida casi total de la banca de cercanía, por la desaparición de la Caja Postal y  las primitivas cajas de ahorro.

¿Adiós a la banca pública en España?

Por Aurora Martínez, economista, miembro de la Plataforma por una Banca Pública y de Attac

Entonces ¿adiós a la banca pública en España?

A muy corto plazo, y en la práctica, sí. Habrá que decir adiós a la banca pública. Sólo quedaría el 16,1% de la Nueva CaixaBank y el ICO, que  representa el 1% de los créditos concedidos en España por las entidades de depósito, además de los Institutos de Crédito Catalán y Valenciano. Para conservar este pedacito de Banca pública, es importante  que los consejeros que vienen de Bankia a la nueva Caixabank representen al Estado. Además se necesita una nueva ley que elimine la obligación de vender la participación del FROB. 

Y a medio y largo plazo, casi también adiós. Incluso con un plan de mejora para el ICO, siempre muy costoso, y la utilización de las oficinas de correos como entidades financieras del Estado. El activo imprescindible que tenía Bankia para ser pública, los clientes, se perderán con su fusión con CaixaBank. 

Los bancos públicos de inversión y su órgano supremo de decisión y supervisión.

Los bancos de inversión públicos, al contrario de los bancos minoristas que se financian principalmente con depósitos, obtienen la mayor parte de sus recursos emitiendo títulos de renta fija a largo plazo con la garantía del Estado. De esta manera se puede prestar a las empresas aplicando menores tipos de interés y actuando con la misma normativa de un banco privado. El banco público de inversión de referencia en Europa, el KfW alemán, ha ocupado un lugar central frente a los principales retos ambientales del siglo XXI.

Hay dos documentos muy útiles para obtener una información básica de los bancos públicos de inversión. El primero, “Un nuevo ecosistema de banca pública” traducido por la Plataforma por una Banca Pública. En él se hacen una serie de recomendaciones para los bancos públicos de inversión, tales como ejecutar sus funciones en coordinación con las políticas gubernamentales, enfocando los préstamos hacia las áreas priorizadas; financiar  proyectos “bancables” (que recuperen la inversión) o mejorar  la oferta de capital riesgo para las empresas innovadoras orientadas a la tecnología en la fase de puesta en marcha o de crecimiento inicial, con uso intensivo de capital. El segundo, el libro “Public Banks in the age of financialization” de varios autores. En él, el profesor Chistoph Scherrer insiste en dos ideas para la banca pública: una gobernanza profesional y con estrictos mecanismos de supervisión y una cuidadosa preparación de los empleados incentivada para cumplir su misión de servicio público.

Como ejemplo de gobernanza, el Consejo de Administración y Vigilancia del KfW, órgano de decisión supremo, formado por siete ministros  y representantes nombrados por el  Parlamento y todos los sectores económicos y sociales con interés en el banco (“stakeholders”).

Una propuesta para el ICO.

El ICO es un banco público de inversión (sin ficha bancaria) pequeño. En 2019 su activo era de 32 mil millones frente a los 503 mil millones del KfW alemán, los 554 mil millones del Banco Europeo de Inversión o los 181 mil millones de la Caisse de Dépôts. El ICO presta a las empresas de dos formas: una, prestando a los bancos colaboradores para que estos, asumiendo el riesgo, presten a las empresas; y la otra, prestando directamente para grandes proyectos de inversión. En sus operaciones de préstamo, el ICO no recibe fondos de los Presupuestos Generales del Estado ni subvenciones, aunque sí traslada las subvenciones a determinadas actividades al cliente final en forma de menores tipos de interés. Aunque en el año 2017 todavía acudía a la financiación bancaria el 82% de las pymes, es difícil que el ICO sin oficinas y escaso personal pueda incidir significativamente en ellas si no hay subvenciones para ellas.. Las pymes prefieren financiarse directamente en sus bancos, los que les garantizan sus depósitos.

Para la mejora del ICO, se requiere  un plan estratégico con una fuerte aportación de los Presupuestos del Estado, para “crear un marco de información e incentivos” dirigido a  dinamizar la inversión para las necesidades reales en España y  cumplir con el plan de reconstrucción económica y de transición ecológica y energética. Eso implica crear las sucursales necesarias (el BPI Francés de nueva creación tiene 42 sucursales regionales) que dispondrán de profesionales con la máxima preparación y capacidad para animar y acompañar a los nuevos proyectos. Ejemplo,  el presidente de la Diputación de Granada que ha conseguido mediante un acuerdo con Bankia poner Cajeros en todos los pueblos de la provincia.

Otra oportunidad urgente, Correos.

Urge un plan para evitar la privatización de Correos por su déficit. La Comisión Europea en 2018  pidió a España recuperar 167 millones de euros por pagar a Correos en exceso el Servicio Postal Universal, considerando al grupo postal español el más ineficiente de Europa. En ese sentido, el informe de la AIREF de 2019 señala que Correos tiene un déficit crónico de 220 millones de euros y unas pérdidas previstas de 500 millones hasta 2023 y aconseja buscarle una reorientación estratégica y cerrar oficinas. La Caja Postal fue un banco público en España y actualmente lo es en otros países europeos aunque en algunos, como Alemania, se han privatizado. De esta forma se solucionarían dos problemas: mejorar su eficiencia e iniciar una banca pública con las oficinas de correos operando como oficinas bancarias. El plan debería hacerse antes de que los bancos españoles lo colonicen totalmente. Ya está el Banco Santander utilizando sus 4.678 puntos de atención a los clientes para la retirada o ingreso de efectivo. Pero en ese plan no se puede olvidar cómo impregnar su misión de servicio público a todo Correos e ir ampliando sus operaciones, como hizo la Banque Postale en Francia, ahora un banco universal público. Pero ¿habrá ciudadanos que lideren estos cambios?

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