Shell condenada tras 13 años de litigio por contaminar el delta del Níger

A finales de enero de este año, la filial de la petrolera Shell en Nigeria fue condenada por un Tribunal neerlandés a pagar una indemnización a cuatro habitantes del delta del Níger por los vertidos de petróleo registrados en la zona. Esta decisión histórica llega 13 años después de que comenzara el proceso contra el gigante petrolero. Los derrames de petróleo y de otros contaminantes han generado una catástrofe ambiental en el delta del Níger, donde la impunidad ha sido la norma hasta la fecha. Esta decisión ha abierto la puerta a que otros afectados presenten sus demandas. Por otro lado, también ha provocado que se debata sobre las responsabilidades de las corporaciones europeas fuera de la UE. Unas responsabilidades tras las que en demasiadas ocasiones se esconde una oscura realidad que ha destrozado la vida de miles de personas, y más si cabe en un país como Nigeria donde las multinacionales petroleras tienen un elevado poder y hacen y deshacen a su antojo lo que consideren oportuno. 

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Fuente: Amnistia Internacional
Shell condenada tras 13 años de litigio por contaminar el delta del Níger

El delta del río Níger es una de las mayores fuentes de “oro negro” en África. Sin embargo, su riqueza ha sido también una maldición para parte de la población nigeriana, que ha sufrido los vertidos y la contaminación durante decenas de años. 

STS61C-42-72

Delta del Níger. Fuente: Wikipedia

 

Emadee Roberts Kpai, de 83 años, es agricultor de Kegbara Dere (Ogoninald), y su vida se divide en el antes (de que llegara la petrolera Shell) y el después. “Ya no hay peces en el agua. Plantamos los cultivos; crecen, pero la cosecha es pobre”, denunciaba el anciano a Aministía Internacional hace ocho años. Sus quejas, como las de tantos agricultores y organizaciones de derechos humanos, parecían caer siempre en saco roto. 

La frase David contra Goliat ha sido utilizada a lo largo de la historia para describir la victoria del pequeño frente al grande, del desvalido frente al poderoso, como recordatorio de que, aunque tengamos todo en nuestra contra, hay posibilidad de salir triunfante. Y esto es precisamente lo que ocurrió a finales de enero en Nigeria: la Justicia neerlandesa consideró a la filial nigeriana de la multinacional petrolera Shell (Shell Petroleum Development Company Nigeria – SPDC) “responsable” de varios derrames de crudo en el delta del Níger.

Aunque la matriz británico-neerlandesa fue absuelta, el Tribunal dictó indemnizaciones para cuatro agricultores y pescadores nigerianos que presentaron la denuncia para compensar la pérdida de ingresos por la contaminación de las tierras y vías fluviales en el sureste de Nigeria. Además, Shell deberá instalar un sistema de detección de fugas en el oleoducto de Oruma, uno de los epicentros de los derrames de petróleo.

El Tribunal de Apelaciones neerlandés dio la razón a la organización Milieudefensie, el nodo neerlandés de Amigos de la Tierra, que representó a los denunciantes en este caso ante la Justicia de los Países Bajos. “Hasta esta mañana (por el viernes 29 de enero), las multinacionales holandesas podían actuar con impunidad en los países en desarrollo […] y eso ha cambiado ahora”, subrayó el director de Milieudefensie Donal Pols después del fallo judicial.

Los cuatro agricultores y pescadores nigerianos que deberán ser indemnizados por la filial de Shell perdieron todas sus tierras agrícolas y sus cultivos, así como los estanques de peces donde faenaban hace 16 años, debido a las fugas de petróleo que destruyeron la fauna y las tierras de la zona.

Sin embargo, dos de los agricultores que denunciaron el caso han fallecido en los últimos años, convirtiéndose así en el ejemplo de que, a veces, la justicia y la reparación llegan tarde para algunos. “Es agridulce, ya que dos de los demandantes, incluido mi padre, no vivieron para ver el final de este juicio. Pero este veredicto trae esperanza para el futuro de la gente del delta del Níger”, subrayó Eric Dooh, de la localidad de Goi y uno de los cuatro demandantes.

Los demandantes denunciaron los derrames que se produjeron cerca de las aldeas de Oruma, Goy, y Ikot Ada Udo, en el sureste de Nigeria. También exigieron a la empresa angloholandesa que limpiara los daños en sus aldeas.

Por su parte, la matriz defendió que no era responsable de los errores que cometió su filial nigeriana y afirmó que el caso no correspondía a la Justicia neerlandesa. Sin embargo, debido a que la multinacional Shell tiene el 100% de las acciones de su subsidiaria y tiene su sede en La Haya, los neerlandeses se declararon competentes para pronunciarse sobre el caso.

Esta sentencia reafirma el derecho y la capacidad de los ciudadanos de los países en desarrollo a exigir ante terceros Estados respecto a sus derechos humanos y a su medio ambiente frente a las multinacionales. Es también un precedente judicial para que otros afectados reclamen una indemnización – Imane Rachidi, EFE 

Años de lucha

Los derrames de petróleo se produjeron principalmente en el delta del Níger entre los años 2004 y 2007, aunque los problemas ambientales, sociales y económicos derivados de la actividad industrial de Shell en Nigeria, que se remonta a los años 50, aún no se han resuelto en el área. Las denuncias aseguran que las consecuencias de los ocurrido siguen visibles porque dejaron "una zona cubierta de barro negro y maloliente, y las aguas del río son visiblemente grasientas".

Shell contaminó con impunidad y destruyó nuestro sustento. Tas varios años de ocurridos los derrames, aún podemos ver y oler el petróleo, y en algunas comunidades la mitad de la población sufre afecciones respiratorias – Eic Dooh (uno de los demandantes) en un testimonio recogido por Amigos de la Tierra hace 10 años.

Desde que ocurrió el derrame he perdido la mayor parte de mis ingresos. Ahora vivo al día: a veces voy al monte a proveerme de lo necesario, otras veces la empresa me da un día de trabajo por 500 Nairas (3 euros) – Alai Enfenda, otro de los demandantes

La demanda contra Shell por el caso mencionado comenzó en 2008. Cinco años después, la Justicia neerlandesa decidió que la subsidiaria de Shell en Nigeria debía pagar a uno de los cuatro agricultores afectados de esta demanda de compensación, aunque no a los otros tres denunciantes. Debido a este hecho, todos incluida la propia Shell, apelaron la decisión judicial. Los denunciantes, además de responsabilizar a Shell del daño causado, exigieron que se detuvieran los derrames de petróleo y pidieron que se movilizara para evitar nuevos derrames y para que limpiara el desastre medioambiental provocado en el delta.

Sin embargo, la multinacional argumentó que los derrames se deben a los “saboteadores locales”. Siempre ha defendido que no es el responsable directo de los daños causados por el crudo en el delta y ha señalado a los ladrones que provocan agujeros en los oleoductos para conseguir el petróleo. Además, ha marcado distancia con la contaminación que es visible en el río Níger, señalando que la gestión del día a día está en manos de la filial nigeriana.

Sin embargo, a finales de enero, la Justicia neerlandesa consideró que Shell debía demostrar “más allá de cualquier duda razonable” que los derrames se deben a las actividades de sabotaje realizadas por ladrones de la zona. El informe pericial no fue lo suficientemente convincente para los jueces, hecho que ha provocado que al menos la subsidiaria sí sea responsable.

Por otro lado, los jueces defendieron que la compañía debería haber instalado un sistema de detección de fugas en la tubería de Oruma para enfrentarse a los derrames con más facilidad, y al no haberlo hecho hasta la fecha, se le añadió el agravante de negligencia por lo ocurrido.

Para los habitantes del delta del Níger es crucial que se limpien sus tierras y se compense la pérdida de cosechas y medios de subsistencia por la parte culpable, Shell. Esta victoria supone el comienzo de una nueva era en la que las grandes multinacionales como Shell ya no pueden realizar sus negocios sin ley, sino que son responsables de todas sus operaciones, incluso a nivel internacional – Donald Pols, director de Milieudefensie

Un desastre medioambiental

La contaminación del delta del Níger ha continuado a pesar de años de promesas de los sucesivos gobiernos de Nigeria de limpiarlo. En 2016, el Presidente Muhammadu Buhari lanzó una ambiciosa operación de limpieza en la región de Ogoniland. Según los residentes, se ha avanzado poco en el proceso de restauración.

Un estudio fechado en 2011 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) mostró de manera detallada los altos índices de polución en la zona afectada. La investigación detectó un subsuelo “severamente contaminado” y niveles de hidrocarburo en el agua utilizada para beber que suponían una “sería amenaza” para al menos diez comunidades ogoni (como se conoce al pueblo autóctono).

El informe señalaba también a varios responsables de las agresiones medioambientales, entre ellos, el gobierno nigeriano y las compañías explotadoras de las refinerías de petróleo, entre las que destaca Shell a través de su entidad británico-holandesa SPDC (Shell Petroleum Development Company of Nigeria).

Según un informe publicado en 2017 por el PNUMA, en una comunidad, en Nisisioken Ogale, las familias beben agua de pozos que están contaminados con benceno, un carcinógeno conocido, a niveles 900 veces superiores a las pautas de la Organización Mundial de la Salud. El emplazamiento se encuentra cerca de un oleoducto de la Compañía Nacional de Petróleo de Nigeria.

Los científicos del PNUMA encontraron una capa de 8 cm de petróleo refinado flotando en el agua subterránea que abastece a los pozos. Según los informes, esto estaba relacionado con un derrame de petróleo que ocurrió hace más de seis años.

La gente está muriendo, hay enfermedades extrañas y las mujeres están teniendo abortos espontáneos por la contaminación – Celestine Akpobari, activista ambiental de Ogoni

El informe de 2017 añadía las siguientes conclusiones generales, escalofriantes desde una perspectiva humana y ambiental:

  • El impacto del petróleo en la vegetación de los manglares ha sido desastroso. La contaminación por hidrocarburos en muchos arroyos intermareales ha dejado a los manglares (viveros de peces y filtros de contaminación natural) desprovistos de hojas y tallos con raíces recubiertas de una capa de sustancia bituminosa, a veces de un centímetro o más de espesor.
  • Las cinco concentraciones más altas de hidrocarburos totales de petróleo detectadas en las aguas subterráneas superan el millón de microgramos por litro (µg / l), en comparación con el estándar nigeriano para aguas subterráneas de 600 µg / l.
  • Cuando ocurre un derrame de petróleo en tierra, a menudo se producen incendios que matan la vegetación y crean una costra sobre la tierra, lo que dificulta la remediación o la revegetación. En algunos sitios, se ha formado una costra de ceniza y alquitrán durante varias décadas.
  • El agua superficial a lo largo de los arroyos en Ogoniland y sus alrededores contiene hidrocarburos. Las capas flotantes de aceite varían desde aceite negro espeso hasta brillos finos.
  • La comunidad de Ogoni está expuesta a los hidrocarburos todos los días a través de múltiples rutas. Si bien el impacto de los sitios terrestres contaminados individuales tiende a ser localizado, la contaminación del aire relacionada con las operaciones de la industria petrolera es omnipresente y afecta la calidad de vida de cerca de un millón de personas.
  • La refinación artesanal (una práctica mediante la cual el petróleo crudo obtenido ilegalmente de las operaciones de la industria petrolera se refina en alambiques primitivos) está poniendo en peligro vidas y, en última instancia, está causando focos de devastación ambiental en Ogoniland y áreas vecinas.

La ONU concluye que se necesitarían entre 25 y 30 años para eliminar las grandes cantidades de contaminantes en el delta del Níger. Se han registrado al menos 40 derrames de petróleo de los oleoductos de Shell desde 1989, según los abogados que revelan los registros de Shell. Mientras, según el PNUMA, los niños que nacen dentro de un radio de 10 kilómetros de área contaminada tienen casi el doble de posibilidades de morir antes de cumplir un mes.

El hábitat se ha ido, el río en el que solíamos nadar se ha ido. Para una comunidad costera cuya vida viraba en torno al agua, todo ha desaparecido. No creo que el dinero pueda recuperar lo que hemos perdido. Incluso si quieren revivir el manglar, llevará más de 30 años, que es mucho tiempo – Damiete Sanipe, agricultor


Responsabilidad también fuera de la Unión Europa

Para la ONG Amigos de la Tierra este caso pone de relieve la necesidad de que la Unión Europea adopte nuevas leyes estrictas para garantizar que se pueda responsabilizar a empresas como Shell por los daños que cometen en el extranjero.

“Los derrames de petróleo de los que Shell es responsable en Nigeria nunca serían aceptados en la UE. Pero la falta de leyes para responsabilizar a las empresas por sus daños en el extranjero les ha permitido salirse con la suya con un doble rasero”, señalan desde Amigos de la Tierra.

“Las decisiones de hoy determinarán si con el tiempo las empresas extractivas transnacionales se verán obligadas a responder ante las demandas de los países receptores por los impactos ambientales de sus acciones”, señaló por su parte la directora ejecutiva interina de Amigos de la Tierra Nigeria (Environmental Rights Action) Chima Williams.

A finales de enero, a través de un proyecto de iniciativa legislativa, el Parlamento Europeo aprobó pedir a la Comisión Europea que presente una ley que garantice que las empresas europeas rindan cuentas cuando dañen o perjudiquen el medioambiente, los derechos humanos y el buen gobierno fuera de las fronteras de la Unión Europea.

Estamos en la dirección correcta, pero para que sea realmente útil, la UE debe asegurar que su normativa es vinculante y proporcional a los daños que causan las empresas. Necesitamos un marco regulatorio que asegure que también hay justicia para las víctimas de Shell y otras corporaciones y para el medioambiente – Cristina Alonso, responsable de Justicia Climática de Amigos de la Tierra

Nuevas sentencias: se consolida la lucha

El 12 de febrero, el Tribunal Supremo de Reino Unido falló, en la causa Okpabi et al vs Royal Dutch Shell et al, en favor de dos comunidades del delta del Níger que piden justicia por los daños medioambientales causados por Shell. El Tribunal determinó que las comunidades de Ogale y Bille pueden presentar sus reclamaciones de limpieza e indemnización contra Royal Dutch Shell plc (RDS) y su filial nigeriana, la Shell Petroleum Development Company (SPDC).

La sentencia sienta, también en este caso, un importante precedente para hacer rendir cuentas a otras multinacionales. Al respecto, Mark Dummett, director del Programa de Asuntos Globales de Amnistía Internacional, manifestó lo siguiente:

Esta sentencia histórica podría suponer el fin de un largo capítulo de impunidad de Shell y de otras multinacionales que comenten abusos contra los derechos humanos en el extranjero. Los registros mismos de Shell muestran la magnitud de los vertidos de petróleo que continúan devastando la tierra de las comunidades Ogale y Bille, contaminando su agua y destruyendo sus medios de vida.

Pero hasta ahora Shell había logrado librarse de limpiar o de pagar una indemnización alegando que no es responsable de las actividades de su filial nigeriana, que posee en su totalidad. Shell no duda en obtener inmensos beneficios de la tierra nigeriana, pero se desentiende por completo cuando se le pide que aborde el coste humano. La sentencia de hoy ha sacudido los cimentos de un modelo de negocio basado en eludir la responsabilidad.

La batalla no está ganada aún, pero esta sentencia es un importante avance en la consecución de justicia. Es un testimonio de la insistencia y valentía de las comunidades Ogale y Bille, que se han negado a aceptar las excusas de Shell y han luchado durante años para llevarla a los tribunales. Lo logrado hoy podría preparar el terreno para que se haga justicia a las muchas otras comunidades que sufren las consecuencias de la contaminación de Shell. Tras decenios de impunidad, las comunidades del delta del Níger pueden ver por fin a Shell en el banquillo - Mark Dummett, director del Programa de Asuntos Globales de Amnistía Internacional

En 2015, 40.000 personas de las comunidades Ogale y Bille del delta del Níger entablaron acciones judiciales contra Shell en Reino Unido por presuntos graves daños causados a los derechos humanos y a su bienestar. Dos años después, el Tribunal Superior de Londres determinó que RDS no ejercía ningún control sobre las operaciones de su filial nigeriana y no tenía, por lo tanto, ningún deber de diligencias para con las comunidades afectadas. Un año después, en 2018, el Tribunal de Apelación consideró que los tribunales británicos no tenían jurisdicción sobre las demandas, pero permitió que las comunidades Ogale y Bille recurrieran ante el Tribunal Supremo.

Mientras, Shell sigue afirmando que “los derrames en cuestión ocurrieron en comunidades muy afectadas por el robo de petróleo, la refinación ilegal de petróleo y el sabotaje de oleoductos”. Afirmó que, a pesar de las causas de la contaminación, su subsidiaria había trabajado duro para limpiar y prevenir derrames.

Este es el último de una serie de demandas legales nacionales e internacionales sobre la extracción de petróleo de Shell en Nigeria. En 2015, aceptó la responsabilidad de los derrames y acordó pagar 55 millones de libras a la comunidad de Bodo y ayudar en la limpieza. Nueve años antes, un tribunal nigeriano ordenó a la empresa y sus socios a pagar 1.500 millones de dólares al pueblo Ijaw del estado de Bayelsa por la degradación ambiental del área.

David contra Goliat

El ámbito de los conflictos socio-ambientales es uno de esos en el cual en muchas ocasiones los desvalidos (particulares, asociaciones vecinales etc.) se tienen que enfrentar a los poderosos (grandes corporaciones, multinacionales etc.) para que se haga justicia. Ante casos de contaminación ambiental o desastres, construcción de grandes infraestructuras etc. miles de personas se han movilizado a lo largo de la historia reciente contra las grandes corporaciones en todas las partes del mundo con resultados diversos: se han registrado victorias históricas y derrotas aplastantes.

Sin embargo, en este tipo de luchas, hay quienes tienen más posibilidades de ganar dentro del colectivo mundial de afectados. En los países del primer mundo, debido a que existen normas ambientales más estrictas, los afectados tienen más posibilidades de que sus demandas lleguen a buen puerto. Mientras, en la mayoría de los países en vías de desarrollo, la normativa ambiental es mucho más laxa y las grandes corporaciones, occidentales en muchos casos, tienen el poder de hacer y deshacer lo que consideren oportuno. Existe una impunidad absoluta y en muchas ocasiones los afectados se ven obligados a padecer la injusticia callados.

 

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