"Seguimiento 39", el misterioso cártel de los cárteles mexicano

Definido por algunos como "el cártel de los cárteles", esta organización logró hacer negocios durante varios años con grupos rivales entre sí. Traficó con drogas y armas, pero también brindó seguridad a cargamentos de droga o estableció redes de lavado de dinero para distintos grupos criminales. Creado por un veterano del cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos y con más de 200.000 muertes a sus espaldas , "Seguimiento 39" llegó a convertirse en una de las organizaciones más sofisticadas y peligrosas del país.

"Seguimiento 39", el misterioso cártel de los cárteles mexicano

El año 2007 fue el año donde comenzó la guerra abierta entre los cárteles en México. La guerra contra el narcotráfico, por su parte, ha dejado miles de muertos en los últimos años, pues además de generar muertes tanto en el bando del Gobierno y de los narcotraficantes, miles de personas han perdido la vida en el fuego cruzado.

Las guerras internas entre los cárteles siguen aumentando el nivel de violencia, ya que varias organizaciones luchan por controlar distintos emplazamientos para la distribución y venta de estupefacientes en varios estados del país.

“Seguimiento 39”, el cártel de cárteles

“Seguimiento 39” era un grupo desconocido en México hasta hace poco. El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló una investigación sobre una organización delictiva llama “Seguimiento 39” la cual es considerada como la más peligrosa y sofisticada de México.

Las primeras informaciones públicas que demostraban su existencia aparecieron en el proceso que se lleva a cabo en Estados Unidos contra Iván Reyes Arzate, excomandante de la Policía Federal mexicana.

A Reyes Arzate se le acusa de filtrar información sensible de la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA), a organizaciones como “Seguimiento 39”. Algunos indicios aparecieron también en el proceso contra “El Chapo”, sentenciado a cadena perpetua.

Alberto Islas, director de la consultora en seguridad Risk Evaluation, afirma que los miembros de esta organización tienen «un papel singular» en medio de la sangrienta guerra abierta entre cárteles. «Son como facilitadores, una especie de brokers para varios cárteles», afirma Islas en declaraciones efectuadas a BBC World. «Ofrecen servicios como lavado de dinero, compra de armas y municiones, transporte de personas o falsificación de documentos».

De acuerdo con el Departamento de Justicia, “Seguimiento 39” fue creado por un veterano del cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos. Se trataría de Ángel Domínguez Ramírez, quien actualmente enfrenta en una cárcel mexicana un proceso de extradición. Según algunas fuentes, “Seguimiento 39” se desmoronó en 2016 a raíz de la detención. Se le responsabilizan más de 200.000 muertes desde su creación.

Los inicios

Domínguez, que dispone de doble nacionalidad estadounidense y mexicana, fue herido en combate y regresó a México.

Se instaló en Nuevo Laredo, la ciudad fronteriza más importante del estado de Tamaulipas, en el norte del país. Allí fue captado por “Los Zetas”, que por aquel entonces formaban parte del Cártel del Golfo. En esa organización se le conocía como Z-39.

Esta sería la razón por el cual su cártel adoptó ese número, según afirman las autoridades estadounidenses.

De acuerdo con Alberto Islas, el capo colaboraba estrechamente con Jorge Eduardo Costilla Sánchez, “El Coss”, uno de los últimos líderes del Cártel del Golfo, que en aquellos instantes enfrentaba una guerra interna con Los Zetas. “El Coss” fue detenido en 2012.

Domínguez y su grupo se instalaron en Monterrey, Nuevo León, en el noreste de México. Fue en esta ciudad donde nació “Seguimiento 39”.

Las actividades delictivas

Según Islas, este grupo criminal comenzó a dar servicios a otras organizaciones, traían armas de Estados Unidos, conseguían transporte para el tráfico de drogas... También creó empresas de seguridad privada y otros negocios que servían para lavar dinero.

Debido a que Domínguez Ramírez obtuvo entrenamiento militar en Estados Unidos, el cártel también estableció grupos especiales para proteger los cargamentos de droga.  

Una parte de los cargamentos de droga que distribuyó en el pasado, pertenecía a otros grupos, pero también contaba con envíos propios.

El cártel compraba la cocaína en países sudamericanos y centroamericanos.

La Fiscalía General estadounidense define al grupo como «una sofisticada organización de tráfico con una amplia distribución de cocaína desde Colombia a Estados Unidos». La organización de Domínguez obtuvo cocaína también de Perú, Venezuela, Ecuador.

Utilizó navíos de alta velocidad o aeronaves para introducirlo en México, y de allí se transportaba a Estados Unidos.

Tal y como lo explica la Fiscalía estadounidense, «desde el territorio mexicano la droga se movía por la red [del grupo] a través de los puertos de entrada en California o Texas, y de allí [se transportaba] a distintas ciudades de Estados Unidos».

Según el Departamento de Justicia estadounidense, “Seguimiento 39” ha establecido alianzas con grupos criminales como el Cártel de Sinaloa, la organización de los hermanos Beltrán Leyva, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y el Cártel del Golfo.

Estos grupos están enfrentados entre sí, y desde 2010 protagonizan una sangrienta disputa por controlar las rutas y el mercado de la droga.

Aprovechándose de esta alianza, la organización movió grandes cantidades de marihuana y cocaína propias a Estados Unidos, señala el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Al mismo tiempo líderes de otros cárteles y organizaciones de tráfico de drogas recurrieron a “Seguimiento 39” para transportar drogas a ese país.

Corrupción de funcionarios

Estas acciones no se llevaron a cabo si en el debido apoyo de ciertos elementos pertenecientes a las fuerzas de seguridad y a la clase política.

Según el Departamento de Justicia estadounidense, el cártel tuvo el apoyo de jefes policíacos como Iván Reyes Arzate, uno de los principales miembros del equipo del exsecretario de Seguridad Genaro García Luna.

Este último, principal colaborador del expresidente Felipe Calderón, fue arrestado el 10 de diciembre de 2019 en Dallas, Texas, acusado por el fiscal del distrito este de Nueva York de conspiración, aceptar sobornos del Cártel de Sinaloa y por declaraciones falsas.

Reyes Arzate actuaba como enlace de la Policía Federal mexicana con la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA).

Según el Gobierno estadounidense, Reyes Arzate utilizó su posición para alertar a Domínguez sobre operaciones contra su grupo. Aceptó un soborno de 290.000 dólares por este hecho ocurrido en 2016.

Gracias a ello «el cártel obtuvo, entre otras cosas, pasaje seguro para cargamentos, así como información sensible de la agencia sobre organizaciones rivales», afirman los estadounidenses.

Iván Reyes Arzate fue arrestado en Chicago en 2017. Había sido el miembro de más alto rango en una Unidad de Investigación de élite de México. Fue sentenciado a prisión por 40 meses. El 23 de enero, se presentó una acusación en un tribunal federal de Brooklyn contra de el.

La investigación sobre la organización de Ángel Domínguez Ramírez reveló «un nivel de corrupción sin precedentes en el gobierno mexicano, los departamentos de policía locales, las agencias policiales federales y el ejército», afirmó la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en un reciente expediente judicial.

Pero al igual que “El Chapo”, Domínguez fue traicionado ante las autoridades por otros narcotraficantes.

Los investigadores estadounidenses se percataron de las actividades criminales de Domínguez luego de escuchar a un alto comandante de la policía mexicana diciendo que un enlace con los oficiales de Estados Unidos estaba filtrando información a los cárteles en México.

Más de 41 personas han sido acusadas en el caso, que ha arrojado 5.000 kilogramos de cocaína incautada y más de 9 millones de dólares en ingresos por drogas. Por su parte, en la corte de San Diego la Fiscalía estadounidense presentó una acusación contra Domínguez.

Nuevas forma de operar

Según los especialistas en la materia, la historia del “Seguimiento 39” revela una nueva forma de operar de los cárteles mexicanos.

En los últimos años, los grandes grupos dejaron de tener una estructura homogénea y vertical con el objetivo de dividir responsabilidades y atenuar los riesgos.

Varias organizaciones criminales como Sinaloa o Jalisco Nueva Generación suelen encargar parte de sus operaciones a otros grupos, por ejemplo.

Se trataría de una especia de subcontratación de grupos criminales con el objetivo de cumplir diversas misiones con mayores garantías de seguridad. «Lo hacen, por ejemplo, para comprar armas y municiones» afirma la BBC, subrayando el hecho de que la experiencia de Domínguez Ramírez fue útil.

La nueva política de los cárteles permitió la existencia de grupos como el “Seguimiento 39”, pero también de otros dedicados a tareas específicas como reclutamiento de sicarios o lavado de dinero.

Fue por esta razón por el cual el cártel logró entablar negocios con organizaciones enemigas. «Entre esos grupos saben que si no se cumplen las tareas la sanción no es un despido sino la muerte», explica Alberto Islas. «Por eso se dieron a conocer. A ese cártel le ayudó su reputación».

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