Razones para quien aún no entiende el feminismo

Razones para quien aún no entiende el feminismo

Cada vez son más los movimientos que se hacen notar para luchar por la igualdad entre sexos. Más las voces que se alzan para intentar acabar con las injusticias contra el género femenino. Mayores los esfuerzos educativos para enseñar desde las bases la idea de que un hombre y una mujer deben tener los mismos derechos. Aún así, todavía hay quienes creen que el feminismo es una invención de mujeres inconformistas y que no hay necesidad de luchar por una sociedad igualitaria, porque ya vivimos en igualdad de condiciones. Pero por desgracia, parece que todos los esfuerzos que se hacen son pocos y muy necesarios, porque en pleno siglo XXI seguimos viviendo en un mundo sexista y para quiénes no lo creen, aquí vamos a mostrar numerosos argumentos que demuestran que seguimos viviendo en una sociedad hecha a la medida de los hombres.

 

  • Mujeres invisibles”

Mujeres invisibles” es el título del libro de Caroline Criado, escritora y activista británica que ha dedicado tres años de su vida a investigar y buscar información para ofrecer datos totalmente contrastados que demuestran que vivimos en un “mundo diseñado para los hombres”. Se ha centrado en examinar estadísticas y la falta de ellas, explorando en diferentes ámbitos como el hogar, el lugar de trabajo o los hospitales, para llegar a conclusiones como que la cantidad adecuada de medicamentos, los software de reconocimiento de voz, los sistemas de seguridad de los coches y su diseño, los asientos de los aviones o incluso las teclas del piano están hechas a la medida del “hombre de referencia”. Según Caroline este es un varón “promedio” de raza blanca de 40 años, 1,76 de altura y 77 kilos de peso, que sirve de guía en la mayoría de los sectores para realizar medidas estándar. Con esto la autora también quiere dejar claro que su estudio no es un alegato que vaya en contra de los hombres, sino que también quiere hacer ver que aquellos varones más bajos, delgados, altos o gordos también quedan fuera de este canon sobre el que se rigen en la mayoría de las industrias.  

  • Música y deporte

Empecemos por dos casos muy cotidianos que son tratados en el libro y en los que seguramente no os habréis parado a pensar, pero que muestran que nuestro mundo cotidiano se rige por un estándar masculino. Un ejemplo práctico es cuando vamos al gimnasio y nos subimos en la cinta de correr. En ella nos marca rutinas calóricas que se establecen a partir de cálculos masculinos promedios, es decir, las calorías medias que queman los hombres, lo que es un completo error, porque los hombres generalmente queman un 8% más de calorías que las mujeres del mismo peso. En general en el mundo del deporte las mujeres van con desventaja, porque hay mucha menos información y estudios sobre los cuerpos femeninos y todavía muchas preguntas sin respuesta, como por ejemplo cuál es la reacción ventilatoria femenina al ejercicio. En el mundo del deporte las mujeres van con desventaja porque hay mucha menos información y estudios sobre los cuerpos femeninos. Fuente: Taco Fleur

En el ámbito de la música ocurre lo mismo. En el año 1998 el pianista Christopher Donison escribió que “uno puede dividir el mundo en aproximadamente dos grupos: aquellos con manos más grandes y aquellos con manos más pequeñas” y lo hizo porque durante mucho tiempo tuvo que luchar contra los teclados tradicionales de piano hechos para manos estándar de hombres, cuando él tenía unas manos pequeñas. Con este ejemplo queda patente que la medida patrón que se utiliza para fabricar muchas cosas no solo desfavorece a las mujeres, sino también a aquellos hombres que se salen de esos cánones.

 

  • Sistemas de seguridad y de software

Otro de los casos que nos muestra Caroline en su libro es la investigación que llevó a cabo la lingüísta de la Universidad de Washinton, Rachael Tatman, que descubrió que el software de reconocimiento de voz de Google tenía “un 70% más de probabilidades de reconocer con precisión el habla masculina que la femenina”. Algo que también ocurre con los aparatos de reconocimiento de voz de los navegadores de los coches. La clave para entender este caso está en las bases de datos de grabaciones de estos software, que en su mayoría están hechas con voces masculinas, lo que hace que después les cueste más reconocer las ordenes emitidas por las mujeres. Los navegadores de los coches reconocen mejor las voces masculinas que las femeninas. Fuente: Photo mix

Pero no solo en ese sentido está en desventaja el género femenino cuando entra en un coche, porque según Caroline, las mujeres tienen un 17% más de probabilidades de morir en un accidente que los hombres, un 47% más de sufrir lesiones graves y un 71% más de sufrir lesiones moderadas. Esto es debido a que los automóviles están diseñados para ellos. Esta afirmación se basa en un estudio del Centro de Biomecánica Aplicada de la Universidad de Virginia, en el que se recoge como hasta el año 2011 la mayoría de las marcas realizaban las pruebas de seguridad con muñecos que se ceñían al prototipo del hombre del que hemos hablado antes. En la Unión Europea, hace ya algunos años que es obligatorio que uno de cada cinco test de seguridad se realicen con muñecos que tengan las medidas de una mujer adulta estándar.

 

  • Equipamiento masculino para el trabajo

Si nos centramos en el mundo de los equipamientos de protección en el trabajo, también encontramos una brecha de género. Aquí aparece también el concepto de seguridad, donde las mujeres están de nuevo en inferioridad de condiciones, ya que por ejemplo, las gafas protectoras, los guantes, el calzado o los cascos obligatorios para la realización de algunos trabajos están hechos a la medida de un hombre caucásico medio y encontrar todos estos elementos con otras proporciones resulta a veces complicado o bastante más costoso. Como ejemplos la autora de libro pone el caso de la Policía británica, que no tiene suficientes chalecos antibalas diseñados para la fisonomía femenina o el de Alicia Sánchez, secretaria nacional de la Mujer de la Asociación Unificada de Guardias Civiles en España. En el año 2017, cansada de pedir chalecos adaptados a la fisonomía de ella y de sus compañeras, se diseñó uno específico para su cuerpo y fue sancionada por ello. El tribunal militar terminó por declarar su absolución y ya se han empezado a repartir chalecos femeninos de uso externo, pero todavía siguen luchando por conseguir los de uso interno. Lo mismo les pasó a sus compañeras del equipo de salvamento de alta montaña, que estuvieron 8 años reclamando un neopreno adaptado para ellas. Pero tal vez uno de los casos más sonados es el la cancelación de una maniobra de mujeres astronautas debido a la falta de trajes espaciales de talla pequeña. Por ridículo que suene, el pasado 25 de marzo la NASA emitió un comunicado oficial en el que aseguró que habían tenido que suspender la primera caminata espacial exclusiva de mujeres debido a que solo tenían dos trajes de la talla M y uno de ellos no estaba en buenas condiciones. La astronauta Christina Koch (centro) no pudo participar en la primera caminata espacial de mujeres por falta de trajes de su talla. Fuente: NASA  

 

  • La educación para los “hombres brillantes”

Decíamos al comienzo de este artículo, que las bases de la igualdad de géneros hay que asentarlas en los más pequeños a través de una educación igualitaria, pero parece que en este sentido todavía queda mucho por recorrer. Aunque cada vez son más los centros educativos que intentan educar de manera unisex, en algunos lugares se observa que la brecha de géneros todavía es patente en el ámbito de la educación. En el libro “Mujeres Invisibles” se ha estudiado el caso concreto de Estados Unidos, dónde se habla del “sesgo de brillantez”, que se basa simplemente en afirmar, aunque no de manera intencionada, que las jóvenes no son tan inteligentes como sus compañeros del género masculino. Esta afirmación la ha extraído de un estudio donde se pidió a los niños de las escuelas primarias que dibujaran a un científico. Los resultados dejaron patentes que antes de empezar la escuela, los niños y las niñas dibujaban por igual a científicos chicos como chicas, pero cuando llevaban un año en el colegio, las chicas comenzaban a dibujar de manera abrumadora científicos masculinos. ¿Porqué? Según Caroline “las escuelas les están enseñando inconscientemente a las niñas, que la brillantez no les pertenece” Según Caroline “las escuelas estadounidenses les están enseñando inconscientemente a las niñas, que la brillantez no les pertenece”. Fuente: Geralt

 

  • Sanidad a la medida de un hombre

Otro de los ámbitos en los que queda patente que el mundo está hecho a medida de los hombres es el de la sanidad. Basándose en algunos estudios sobre la desigualdad de género en el mundo de la investigación médica, la autora del libro señala que “sigue habiendo grandes lagunas de conocimiento” sobre la manera diferente de enfermar de un hombre y una mujer y también en la manera que se manifiestan las enfermedades en los dos sexos. Algunas enfermedades se manifiesta de forma diferente en ambos sexos, pero el tratamiento sigue siendo igual en hombres y mujeres. Fuente: Bernd Müller

Como ejemplos pone el del infarto, que se manifiesta de forma diferente en ambos sexos, pero cuyo tratamiento sigue siendo igual para los dos y siempre basado en cánones masculinos. La práctica popular de tomar una aspirina cuando se sospecha que se puede estar sufriendo un infarto parece que no tiene efecto en las mujeres según numerosos estudios que lo han demostrado y uno de los datos que demuestra que no se está administrando un tratamiento adecuado en esta patología es que “la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte para las mujeres de Estados Unidos”. Habla también de un estudio con viagra para mujeres en el que los participantes del ensayo eran en su mayoría hombres.

 

  • Los músculos también son cosa de hombres

Pero no queremos que este artículo sea una mera exposición de los datos con los que Caroline se ha encontrado en su investigación, sino que hemos querido indagar un poco más y hemos hecho una pequeña prueba muy sencilla. Ponemos en el buscador de imágenes de Google las palabras “músculos del cuerpo humano” y ¿qué creéis que aparece? Entre las 12 primeras fotos tras buscar "músculos del cuerpo humano" no hay ni rastro de un cuerpo femenino

Efectivamente, parece que solo los hombres tienen músculos en el cuerpo, porque entre las primeras fotos no hay ni rastro de un cuerpo femenino. Tenemos que irnos hasta la fotografía 55 para encontrarnos una en la que aparecen los músculos en el cuerpo de una mujer, eso sí, compartiendo espacio, como no, con un hombre. La primera fotografía que aparece en Google de los músculos del cuerpo humano femenino es esta, en la que comparte espacio con los de un hombre

La mayoría de las veces que aparece en un discurso la palabra feminismo, se termina de una manera o de otra hablando de polémica, y es que al nombrarla se nos vienen a la mente numerosos interrogantes que en algunas ocasiones tienen difícil respuesta. Nosotros ya planteamos hace algunos meses la cuestión de si puede un hombre ser feminista, algo a lo que también ha querido dar respuesta Caroline a través de su trabajo: “este libro es una de las mejores maneras que conozco de hacer llegar el mensaje a los hombres que no entienden el feminismo”. Pero la autora ha querido ir mas lejos, mostrando la problemática de que gran parte del mundo está construido en torno a las necesidades, hábitos, ideas y comodidad de un hombre estándar, dejando a todos los demás, sobre todo a las mujeres fuera de la ecuación. Esto se hace de manera inconsciente y lo que Caroline quiere recalcar es la importancia de darle visibilidad para que deje de ser algo común y se empiece a cambiar el canon masculino por uno unisex.

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