“Operación Ave Fénix”: la estratagema del PSOE para rescatar a la Industria de Defensa

Las Fuerzas Armadas son una de las instituciones más arraigadas, herméticas e intocables del Estado español. Compuesta por unos 120.000 efectivos y con un presupuesto oficial de 9.552 millones de euros (2018), su poder es de calado. En un momento donde el Estado español está sufriendo una gravísima crisis sanitaria provocada por el nuevo coronavirus que ha puesto contra las cuerdas al sistema sanitario y de cuidados, el Gobierno ha decidido “dar un empujón” a la Industria de Defensa y aumentar el número de militares. Llegados a este punto, se deberían de formular las siguientes preguntas: ¿Cuál es el gasto real de las Fuerzas Armadas? ¿Las inversiones realizadas han sido las adecuadas? ¿Necesita España tantos militares? 

“Operación Ave Fénix”: la estratagema del PSOE para rescatar a la Industria de Defensa

El pasado 20 de mayo, el Secretario de Estado de Defensa, Ángel Olivares, concedió una entrevista en la que ratificó la decisión de la Ministra de Defensa Margarita Robles de aumentar el número de militares a 127.000, algo más de 7000 contrataciones más. Además, habló del Plan “Ave Fénix”, que lo catalogó como “una panoplia de medidas dirigidas a la reactivación de la industria de Defensa, una industria muy importante para España por su papel en la economía y alto componente tecnológico”.

Por otro lado, ratificó también los compromisos existentes: “sería un sinsentido, desde mi punto de vista, que como se produjo en el 2008, en estos momentos, se produjeran recortes o anulaciones de estos programas por lo que los compromisos de gasto adquiridos [12.500 millones de euros en armas] por el ministerio de Defensa van a permanecer y espero que incluso puedan aumentarse”.

PRESUPUESTO OFICIAL Y EL GASTO REAL

En el año 2018, según los datos proporcionados por el Ministerio de Defensa, el Presupuesto Consolidado del Ministerio era de 9.552 millones de euros, registrándose así un aumento del 10,66% si lo comparamos con el presupuesto de 2017. 

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No obstante, deberíamos formular la siguiente pregunta: ¿es esta cifra real? ¿existe un presupuesto oculto? Según el investigador y presidente del Centro de Estudios para la Paz de Barcelona Pere Ortega, la cifra real es bastante más abultada que la que se admite oficialmente. «El Estado español se gasta anualmente 20.000 millones de euros en gasto militar, más o menos 47 millones por día», afirma Ortega. Es decir, el doble del gasto anunciado oficialmente por el Estado.

La mayoría de las partidas, según este investigador, se encuentran escondidas en otros ministerios. Uno de los importantes sería la ayuda que reciben en I+D las industrias militares para producir programas especiales de armamento. Se calcula que alrededor de 560 millones de euros salen del Ministerio de Industria para este fin. Luego se encontraría otra partida, que se podría definir como "camuflada", que sale de los fondos de contingencia para las misiones militares españolas en el exterior y que ronda cada año los 1.000 millones de euros.

A todo esto hay que añadir el gasto social, las aportaciones desde el Ministerio de Exteriores a la OTAN, a las misiones de paz de las Naciones Unidas o a programas de desarme... Por último, estarían las mutuas militares, con lo cual no estaríamos hablando del 1% del PIB, aproximadamente, sino del 1,7% del PIB en total.  

La que fuera ministra de Defensa María Dolores de Cospedal, disparó el presupuesto armamentístico en 2016 para pagar la deuda de este sector. Debido a esta medida, el Estado español estará hipotecado, al menos, hasta 2031. Su antecesor, Morenés, gastó un 37% más de lo aprobado por el Congreso en 2015 y entre 2002 y 2011 el desvío fue de un 13%.

En total, 30.000 millones de euros se han destinado a los denominados Programas Especiales de Armamento (PEAs), creados en a finales de los 90 para "modernizar" los recursos del Estado. Según Moncloa, y haciendo referencia a los datos publicados en 2019, entre los Programas Especiales de Armamento destacan: el submarino S-80, el vehículo de combate sobre ruedas 8×8, el helicóptero NH-90, las fragatas F-110, los satélites HISDESAT y los aviones de combate EF-2000.

En la actualidad, el ministerio de Defensa todavía está pagando los mencionados PEAs, que se apalabraron en 1994 [las compras se iniciaron en 1997]. En 2018 se debían 23.500 millones de euros todavía. Según el calendario de pagos, este año 2020 se abonarán 1.945 millones de euros y en el año 2021 se llegará a los 2.000 millones de euros. Según Luis Gonzalo Segura, ex teniente de las Fuerzas Armadas expulsado en junio de 2015 por denunciar casos de corrupción, abusos y acoso, “con un lastre semejante, comprometerse a otros 12.500 millones de euros -fraccionados a diez años- no parece acertado, máxime si las compras realizadas en los PEAs de los años 90 fueron un desastre y los nuevos programas lanzados en la actualidad no parece que lleven mejor trayectoria”.

Entre las armas que el Gobierno decidió comprar en los años noventa por más de treinta mil millones de euros figuran: un submarino S-80, que ni flotaba ni se propulsaba ni cabía en el muelle, hasta tal punto que 2.000 millones de los 12.500 millones del nuevo ciclo armamentista servirán –se supone– para enmendar este disparate; el avión A400M, que no puede aerotransportar el carro de combate que se compró porque este pesa más (unas 70 toneladas) que la carga que puede aerotransportar (menos de 40) y que, además, muestra problemas para el lanzamiento de paracaidistas y carga y para el repostaje en vuelo; el EF-2000 o Eurofighter, un caza de combate que ha generado una gran tasa de siniestralidad, con cuatro muertos y cinco aparatos perdidos, y del que se guardaban en 2016 en un hangar de Albacete doce unidades por cuestiones fiscales; el carro de combate Leopard, del que 150 unidades terminaron almacenadas porque no se podía pagar el combustible; o el helicóptero NH-90, del que llegó a haber tres unidades almacenadas en 2016 porque la unidad del Ejército de Tierra que las solicitó no tenía tripulación ni personal para el mantenimiento. Total, un desastre -  Luis Gonzalo Segura

 

Según Segura, el segundo semestre de 2018, el ministerio de Defensa se comprometió a gastar hasta 12.500 millones de euros en la adquisición o modernización de armamento. Principalmente: compra de 999 blindados 8×8 (3.836 millones de euros) y 5 fragatas F-110 (4.325 millones de euros); actualización de los cazas EF-2000 o los helicópteros Chinook (800 millones) y 2.000 millones de euros para intentar “reflotar” el submarino S-80, famoso por no flotar, no propulsarse y no caber en el muelle.

Esta misma semana, el Ministerio de Defensa decidía reanudar el programa VCR 8x8 Dragón mediante el cual se suministrarían 348 vehículos de combate blindados para el Ejército de Tierra, con un presupuesto de 2.100 millones de euros. A cargo de él estarán las compañías de armamento Santa Bárbara Sistemas, Indra, Sapa y Escribano. Dichos vehículos o bien se quedarán cogiendo polvo en los hangares del ejército y, en el peor, se utilizarán para el control de la disidencia interna.

El ex teniente afirma que el Estado español no necesita este tipo de armamento ya que “son para conflicto de alta intensidad” y los escenarios bélicos en los que se ha empleado España hasta la fecha son conflictos asimétricos. “Por tanto, podrían ahorrase en un porcentaje muy importante los más de 8.000 millones de euros en blindados y fragatas”, afirma Segura.

Por ejemplo, si en lugar de comprar los 8x8 se compraran vehículos RG-31, se podrían comprar 1.000 unidades por poco más de 600 millones de euros; y con el número y modelo de embarcaciones existentes en la Armada difícilmente se puede justificar la comprar de más de una fragata F-110, lo que supondría 900 millones de euros. Es decir, se podrían gastar 1.500 millones de euros en lugar de 8.161 millones y reducir en más de 6.500 millones de euros el gasto y ello solo en estos dos programas. Incluso si se optara por una adquisición extra de 100 vehículos 8x8, tan solo se añadirían 400 millones de euros. Es decir, se ahorrarían sí o sí más de 6.000 millones de euros. Una cantidad que equivale a dos años de salario mínimo vital – Luis Gonzalo Segura

Segura denuncia también la estrecha relación existente entre los mandos militares y la industria armamentística:

Funcionamos como si tuviéramos una lista de la compra diseñada para favorecer a la industria militar, no a las necesidades del país.  Hay una relación muy estrecha entre mandos militares y la industria armamentística que se termina de cerrar de dos formas. En primer lugar, la compra de armas. Compramos armas que no necesitamos y para escenarios que no van a ocurrir, entre otras cosas, porque no las podemos pagar. En segundo término, permitimos que se produzcan ventas de armas que son ilegales y que vulneran las leyes. Un caso lo tuvimos en Defex. Esta empresa estaba dirigida por dos militares lo que facilitaba que en las ventas que realizaban en el extranjero la comisión interministerial diera el visto bueno a ventas que no cumplían con la ley - Luis Gonzalo Segura

¿El gasto militar es gasto social?

En esta ocasión, uno de los argumentos utilizados por la ministra de Defensa para justificar este nuevo “disparate” se basa en los puestos de trabajo que genera la industria armamentística. “El gasto militar es gasto social” llegó a afirmar Margarita Robles. Pero el ex teniente Segura no opina los mismo:

Exactamente, el ministerio de Defensa aseguró que el programa 8x8 generaría 650 puestos de trabajo directos y otros 1.000 indirectos.  Esto es, 3836 millones de euros para 1.650 puestos de trabajo si tenemos en cuenta el plan global o 2.100 millones de euros para 1.650 puestos de trabajo si solo tenemos en cuenta la primera fase del programa. Hablamos, pues, en el mejor de los casos, de 0,78 puestos de trabajo por millón de euros invertidos armas –en el peor de los casos, menos de 0,5 puestos de trabajo–, cuando Sanidad, Educación, Construcción o Dependencia generan por cada millón de euros invertido entre 15 y 40 puestos de trabajo. Hasta ochenta veces más. No, el gasto militar no es gasto social, obviamente, y tampoco favorece el empleo, hay inversiones mucho más efectivas para generar empleo Luis Gonzalo Segura

Muy probablemente, con el aumento del número de militares habrá que elevar las inversiones en Defensa, además de las necesidades de armamento que se generarán, y con los 12.500 millones de euros que el Gobierno piensa gastar en armas, el ministerio de Defensa elevará su deuda, superando así, según el ex teniente Segura, los 30.000 millones de euros.

En contrapartida, un total de 13 comunidades autónomas han confirmado que no renovarán el contrato de 39.000 sanitarios después de diciembre, incluso muchos de estos contratos no están siendo renovados a pesar de las promesas políticas.

Según el ex teniente Segura, en una situación de estas características, “tener más militares tiene una relación directa con tener menos sanitarios”.  Según los datos de 2017, España dispone de 2.56 militares por cada 1.000 habitantes. En el caso de aumentar el número de militares tal y como pretende el ejecutivo socialista, España se situaría en 2,69 militares por cada 1.000 habitantes.

Con el número de militares actuales, España se encuentra en el puesto 16º de los 27 países que componen la Agencia Europea para la Defensa, lo que puede parecer un puesto retrasado. No obstante, países como Alemania o Reino Unido tienen menos militares por cada 1.000 habitantes que España, 2.13 y 2.25 por cada 1.000 militares respectivamente, aunque Portugal, Francia o Italia se encuentran por encima de España con 3.18, 3.10 y 3 militares, respectivamente, por cada 1000 habitantes.

No obstante, la tendencia se encuentra a la baja en numerosos países. Italia redujo un 44% de sus efectivos de 2005 a 2017; Francia, un 40%; y Portugal, un 30%; Polonia, un 29%; Alemania, un 27% y Grecia, un 23%. España es el único de todos los países europeos con más de 100.000 militares que no redujo de manera drástica su número de militares entre 2005 y 2017, no solo eso, sino que incluso poseía más efectivos en 2017 que en 2005, aunque durante la crisis se redujo el número total de efectivos.

Con los datos existentes, en el caso de aumentar el número de militares en España y mantenerse la disminución en el resto de los países, en un corto período de tiempo nuestro país se situará entre los diez países de la Agencia Europea para la Defensa con mayor número de militares por cada 1.000 militares. Una situación que solo vendría a confirmar la tendencia existente en los últimos quince años: España ha pasado del puesto séptimo en 2005 en cuanto al número absoluto de militares al quinto lugar en 2020, superando a Grecia y Polonia, y con el aumento se situaría muy cerca de Reino Unido, que cuenta con un 50% más de población, e incluso, en el caso de continuar la disminución de efectivos militares en las Fuerzas Armadas británicas podría incluso situarse por encima y alcanzar el cuarto lugar en cuanto a efectivos militares totales – Luis Gonzalo Segura

Si analizamos los datos publicados en 2019 por el Gobierno español en cuanto a la situación sanitaria de Europa en el año 2017, el mismo y el último año que, según el ex teniente Segura, existen datos en la Agencia Europea para la Defensa, se puede concluir que los índices de España son de los más bajos:

España es la undécima en cuanto a médicos por cada 1.000 habitantes con 3,9; la vigésimo segunda en cuanto a enfermeras por cada 1.000 habitantes con 5,7; y la vigésimo quinta en cuanto a camas de hospital por cada 1.000 habitantes con 3. Con respecto a la media de los países que conforman la Agencia Europea para la Defensa, se encuentra ligeramente por encima de la media en cuanto a médicos (3,9 por 3,68), pero muy por debajo en cuanto a enfermeras (5,7 por 7,91) y camas hospitalarias (3 por 5) – Luis Gonzalo Segura

La contratación de los 39.000 sanitarios que no serán renovados por 13 comunidades autónomas supondría un aumento de 0.82 sanitarios por cada 1.000 habitantes, repartidos entre médicos y enfermeras, lo que todavía nos dejaría muy lejos de los países con mejores tasas de médicos y enfermeras por cada 1.000 habitantes.

España se sitúa en la actualidad con un total de 9,6 médicos y enfermeras por cada 1.000 habitantes y con el personal contratado durante la pandemia, pero no renovado, se situaría con un total de 10,42, lo que permitiría ascender hasta el puesto decimosexto, justo detrás de Portugal, pero muy lejos de los puestos cabeceros, en los que el personal sanitario se sitúa entre 14 y 17 médicos y enfermeras por cada 1.000 habitantes – Luis Gonzalo Segura

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 es una de las más graves que se ha registrado a nivel mundial después de la Segunda Guerra Mundial. A día de hoy, más de 27.000 personas han perdido la vida en el Estado español, más de 150.000 se han curado y el número de total de infectados supera los 244.000. Sin lugar a dudas, el Estado ha sido uno de los más golpeados por el nuevo coronavirus a nivel mundial.

Según los expertos, es muy probable que se registre otra ola, puede que aún más devastadora. Mientras que, por desgracia, el número de infectados ha comenzado a aumentar, la normalidad se ha instaurado a lo largo y ancho del país. Una segunda ola, sin la adecuada gestión, puede tener un efecto devastador tanto en la vida de las personas como en la economía.

La primera ola ha puesto contra las cuerdas a la sanidad española y al sistema de cuidados, entre otros. Muchos sanitarios y trabajadores han sufrido lo inimaginable por no disponer de los recursos materiales necesarios, y en algunos casos, no se ha podido ofrecer la atención necesaria a las personas afectadas por la misma falta de recursos.

En este contexto donde un virus mortal sigue campando a sus anchas por el territorio español y no hay a la vista ningún conflicto de carácter militar, ¿no sería más adecuado invertir más en sanidad y en cuidados y dejar de lado los planes expansionistas que solo benefician al complejo industrial militar? La vida y la salud de miles de personas está en juego.

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