¿Por qué ocurrió el accidente nuclear de Chernóbil? [Parte II]

El 26 de abril de 1986, a la 1:23:58 hora local, el cuarto reactor de la Central Nuclear V.I. Lenin sufrió una serie de explosiones que destrozaron la unidad, dejando al aire libre el núcleo del reactor. El incendio resultante causó una nube radioactiva que se extendió parcialmente por Europa y que contaminó gravemente algunas ciertas regiones de Ucrania, Bielorrusia y la Federación Rusa. En la primera parte de este reportaje nos centramos en las causas y consecuencias. En este segundo post analizamos los factores políticos que propiciaron el mayor accidente tecnológico de la Historia de la Humanidad.
Monumento de entrada a la ciudad atómica de Prípiat. Foto: Juan Teixeira
Monumento de entrada a la ciudad atómica de Prípiat. Foto: Juan Teixeira
¿Por qué ocurrió el accidente nuclear de Chernóbil? [Parte II]

En la Unión Soviética, las centrales nucleares eran bienes estratégicos. Se construyeron con el objetivo de reducir el consumo de petróleo y gas para poder aumentar la exportación de estos recursos.

En cualquier país que exista una apuesta gubernamental importante en favor de la energía nuclear, la aceptación social tiene una importancia vital. Si la sociedad, en general, se muestra reacia a la adopción de esta tecnología, los planificadores gubernamentales pueden tener serios problemas a la hora de implementar o consolidar el programa de nuclearización.

Debido a este hecho, la mayoría de los países, en mayor o menor medida, han ocultado o han intentado ocultar todo lo relativo a los riesgos derivados de la utilización de la energía nuclear. Siguiendo esta lógica, la Unión Soviética seguía a rajatabla este mecanismo de control social.

Las autoridades, en un esfuerzo por presentar la energía nuclear como una fuente segura, comparaban los reactores con los samovares y afirmaban que se podrían construir hasta en la Plaza Roja.

La realidad era bien distinta, no obstante. Tanto desde el Ministerio de Energía como de otros ministerios se ocultaban los incidentes y accidentes registrados, y se registraron muchos. No había transparencia. No se utilizaba esta información para instruir a los operarios. Y esto generaba una sensación de seguridad e infalibilidad que era falsa.

Ocultar las averías de las centrales nucleares a la opinión pública se convirtió en norma cuando el ministro de Energía y Electrificación de la URSS era P. S. Neporozhni (1962-1985), según Grigory Medvedev.

Las averías se ocultaban no solo a la opinión pública y al Gobierno, sino a los trabajadores de las centrales cucleares, lo que era más peligroso aún, pues la falta de información sobre experiencias negativas trae consecuencias desastrosas. Crea una actitud de despreocupación y de descuido en el personal - Grigory Medvedev.

El sucesor de Neporozhni en el puesto de ministro, A. I. Mayorets (1985-1989), poco competente, según Medvedev, en cuestiones de energía nuclear, continuó con la tradición del silencio. Medio año después de ocupar el cargo, Mayorets firmó una orden del Ministerio de Energía de la URSS, fechada el 19 de mayo de 1985 en la que se decía:

Las informaciones sobre los efectos negativos de las instalaciones energéticas sobre el personal de las centrales, las poblaciones circundantes y el medio ambiente quedan prohibidas en la radio, prensa y televisión - Grigory Medvedev.

Por otro lado, hay que subrayar el hecho de que, en algunos momentos, las autoridades implicadas no disponían de la formación suficiente o adecuada para gestionar las centrales nucleares.

En vísperas de la catástrofe, según Medvedev, «el aparato central del Ministerio de Energía, incluyendo al ministro y a varios viceministros, era incompetente en cuestiones nucleares».

La rama atómica era dirigida, por ejemplo, por A. N. Semiónov, quien llevaba sólo tres años en ese difícil cargo, siendo por sus estudios y experiencia constructor de centrales hidroeléctricas.

La cosa no iba mejor en la dirección de explotación de las centrales nucleares activas, de las que en vísperas de la catástrofe se encargaba la Unión Industrial de Energética Nuclear de la URSS (VPO Soyuzatomenergo).

Su director, G. A. Vereténnikov, jamás había trabajado en la explotación de las centrales nucleares, según afirma Medvedev. «Desconocía por completo la tecnología nuclear, pero después de quince años de trabajo en el Gosplan de la URSS, decidió buscar un nuevo trabajo» afirma el investigador.

Llegados a este punto, y siguiendo con el factor político, vamos a centrarnos en el caso de Chernóbil.

Las irregularidades vinculadas a la prueba de seguridad que provocó el accidente

Según distintas fuentes, la fatídica prueba que comenzó la madrugada del 26 de abril de 1986 se debía haber hecho antes de que la unidad 4 de la CN de Chernóbil entrara en funcionamiento.

El 31 de diciembre de 1983, a pesar de que aún no se habían realizado las pruebas necesarias en el reactor número 4, el directo de la central nuclear, Victor Bryukhanov, firmó un acta en la que se aceptaba la entrega del complejo del reactor y se certificaba que los trabajos se habían completado.

Entre 1982 y 1985, se llevaron a cabo pruebas con el turbogenerador en desaceleración (la prueba que empezó el 26 de abril), con la intención de poner a punto el funcionamiento de los sistemas de seguridad. Estas pruebas no tuvieron éxito, fueron incompletas y se postergaron.

Esta clase de practica no era insólita en la industria nuclear soviética, según declara Zhores Medvedev.

La comisión gubernamental responsable aceptaba la terminación de numerosos complejos industriales,  junto con una larga lista de elementos y operaciones pendientes de terminar que el equipo de construcción prometía completar una vez que se había entregado oficialmente el complejo. Si la comisión adoptaba una actitud estricta y se negaba a firmar el acta de aceptación, nadie recibía la prima, e incluso se podría retrasar la entrega de salarios básicos. El resultado fue que se aceptaban complejos industriales como plenamente operativos, a pesar de no ser completados según las especificaciones.

No obstante, según Zhores Medvedev, la comisión gubernamental que se tuvo que crear para supervisar la terminación del proyecto, y que tenía la obligación de comprobar que se hubieran efectuado todas las pruebas necesarias antes de firmar los documentos de licencia, tuvo que haber estado compuesta por altos funcionarios competentes en representación de ramas importantes de la industria, como por ejemplo: el Comité Estatal para la Utilización de la Energía Atómica, El Ministerio de Energía y Electrificación, el Comité sobre la Seguridad en la Industria de la Energía Atómica, el Ministerio de Maquinaria responsable del diseño de los reactores y del ciclo del combustible del reactor, funcionarios de los servicios de protección contra incendios, representantes de los ministerios que fabricaban turbogeneradores, computadoras y sistemas de control, representantes de las oficinas e institutos de diseño que diseñaron el proyecto etc. El director y el ingeniero jefe de la central también formaban parte de esta comisión.

Una sección de esta comisión representaba a quienes habían diseñado y construido el proyecto. Otros miembros representaban a quienes operarían el nuevo proyecto una vez puesto a prueba y declarado seguro. Si la relación entre ambos grupos fuera puramente comercial, sería imposible tomar muchos atajos o engañar. Pero en la Unión Soviética, los grupos representaban a diferentes ministerios que tenían un mismo propietario: el Estado. Y eran normalmente los funcionarios del Estado y del Partido los que trataban de encontrar una solución de compromiso cuando había desacuerdos entre los dos grupos. Dicha solución de compromiso solía adquirir la forma de un “acto de aceptación” que incluía una lista de tareas incompletas que la sección de diseño y construcción prometía efectuar - Zhores Medvedev.

Lo que sucedía con excesiva frecuencia era que los productores se olvidaran de estas tareas incompletas, que luego tenían que realizar los consumidores que se vieron persuadidos para que aceptaran el proyecto incompleto. Esa era la regla aplicada en toda la industria soviética, según Medvedev.

El reactor número 4 de Chernóbil estuvo operando durante más de dos años (entre 1984 y 1986) con un defectuoso o ausente elemento muy importante de su sistema de enfriamiento del núcleo. Según Medvedev, la prueba que comenzó el 26 de abril en el reactor 4 fue preparado como un compromiso para su aceptación en 1983. El reactor, no obstante, no tuvo ningún tipo de problema entre 1984 (el año donde entró en funcionamiento) y 1986, y no se exigió que la prueba se realizara con éxito.

Por muy equivocada que fuera la decisión de conceder la licencia para que el reactor entrara en operatividad comercial a principios de 1984, era predecible dentro del contexto soviético. Había recompensas muy altas por terminar el plan antes de lo previsto. El peligro de un accidente grave parecía remoto - Zhores Medvedev.

La prioridad dada a los factores económicos y la producción de electricidad era un principio dominante en la gestión de la energía nuclear. El sistema de incentivos y sanciones para el personal operativo, que existía en la mayoría de las centrales nucleares de la URSS, se basaba en este principio. En el caso de un conflicto entre la economía (producción de energía planificada) y la seguridad, este sistema alentaba al personal operativo a decidir a favor del primero.

Este hecho jugó un papel importante el 26 de abril de 1986 en la planta de Chernóbil cuando el personal encontró dificultades con el programa de prueba y se cometieron ciertas violaciones de los Procedimientos Operativos como resultado de un hábito de largo recorrido que se basaba en garantizar que se lograra el objetivo establecido (en este caso la realización de la prueba) a toda costa.

Eso también explica, según Medvedev, por qué no intentaron obtener la necesaria aprobación para poner en funcionamiento el reactor 4, ya que hacerlo así habría significado reconocer que dos años antes, en 1984, se había ocultado algo.

Defectos en el sistema de gestión de las centrales nucleares y ocultación de la información

Según los científicos Alexander Shlyakhter y Richard Wilson, a la hora de explicar el accidente de Chernóbil se subraya el hecho de que había defectos obvios en el sistema de gestión de las centrales nucleares en la URSS:

  • Hubo un fallo en estudiar los precursores del accidente (una fusión parcial ocurrida en la CN de Leningrado en octubre de 1975 y el accidente sufrido por la unidad 1 de la CN de Chernóbil en septiembre de 1982).
  • Hubo un fallo a la hora de comunicar la existencia de estos accidentes precursores a todos los ingenieros y operadores.
  • Hubo un fallo a la hora de informar a los ingenieros y operadores de los fallos de diseño registrados. El aumento de reactividad por la inserción de las barras de control defectuosas fue descubierto en la Central Nuclear de Ignalina en 1983 (tres años antes del accidente de Chernóbil), pero los procedimientos operativos no fueron modificados.

Tanto en el juicio que se celebró a puerta cerrada en la localidad de Chernóbil y en la comparecencia que se efectuó en Viena, las autoridades soviéticas señalaron como principal causa el error humano. Culparon deliberadamente al personal. Se afirmó que los operarios llevaron a cabo un cumulo de prácticas negligentes que provocaron el accidente. No obstante, en la comunidad internacional existía la sospecha de que un accidente de este tipo no podía ocurrir solo por este factor.

Según una Comisión de Investigación Oficial Soviética, el diseño de la unidad 4 de Chernóbil incluyó violaciones importantes de las normas y reglamentos de seguridad vigentes en el momento en que el diseño técnico de la segunda etapa de la planta de Chernóbil (que comprende las Unidades 3 y 4) fue aprobada y autorizada.

Los diseñadores no identificaron, analizaron, verificaron y aprobaron estas violaciones de manera adecuada y no se desarrollaron medidas técnicas y organizativas para compensar las violaciones de las normas y reglamentos de seguridad, según cita el informe.

Durante todo ese tiempo, ni el ingeniero jefe de diseño, el diseñador general, ni el gerente científico tomaron medidas efectivas para alinear el diseño del reactor RBMK-1000 con los estándares y normas de seguridad. El Ministerio de Maquinaria de Tamaño Intermedio de la URSS, el Ministerio de Energía de la URSS y las autoridades reguladoras soviéticas fueron igual de laxas alineando las plantas que disponían de un RBMK-1000 con los estándares y regulaciones de seguridad – Comisión de Investigación Oficial Soviética, INSAG 7

«El desastre de Chernóbil fue causado por la elección hecha por los diseñadores del reactor RBMK-1000 con un diseño que no tuvo en cuenta adecuadamente los problemas de seguridad involucrados», se afirmó desde la comisión.

Las posibles consecuencias de operar un reactor con características tan peligrosas no se indicaron en el diseño, ingeniería o, en consecuencia, en la documentación operativa. Los diseñadores de más alto nivel afirmaron que el reactor RBMK era "extremadamente seguro". Esto resultó en una complacencia por parte del personal con respecto al reactor que contradecía la conciencia del "peligro" inherente al concepto de "cultura de seguridad".

Los diseñadores del reactor sabían que las propiedades peligrosas del reactor que habían desarrollado podrían ser una causa de inestabilidad nuclear, pero no pudieron estimar cuantitativamente sus posibles consecuencias e intentaron protegerse imponiendo limitaciones operativas que, como resultó, proporcionaron una protección extremadamente pobre.

Es verdad que el personal violó los Procedimientos Operativos. Algunas de estas violaciones no afectaron al inicio y desarrollo del accidente, otras crearon condiciones favorables para la manifestación de las características de diseño negativas del reactor RBMK-1000. Las violaciones fueron en gran parte, no obstante, el resultado de la mala calidad de la documentación operativa y su naturaleza contradictoria causada por la mala calidad del diseño del reactor RBMK-1000.

En general, el personal de Chernóbil en 1986 se caracterizó como un grupo de especialistas bastante típico, maduro y estable con calificaciones consideradas satisfactorias en la URSS. No eran mejores, pero no peores, que el personal de otras plantas nucleares. Esto sugiere que el personal de la planta de Chernóbil no tenía otras características extraordinarias que pudieran explicar las violaciones y errores que ocurrieron.

El personal desconocía algunas de las características peligrosas del reactor y, por lo tanto, no se dio cuenta de las consecuencias de las violaciones. Este hecho en sí mismo demuestra la falta de cultura de seguridad, no tanto por parte del personal, sino por parte de los diseñadores del reactor y la organización operativa.

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