España, refugio de criminales de guerra y colaboracionistas de extrema derecha

La reunión entre el líder opositor y golpista venezolano Leopoldo López y el Presidente Pedro Sánchez ha encendido las alarmas en varios sectores sociales del Estado español. Este hecho pone de relieve la doble vara de medir de la élite política española que encarcela sistemáticamente a ciertos sujetos "enemigos de la democracia" (predominantemente activistas de izquierdas, independentistas etc.) pero que ofrece la alfombra roja a otros como López que no son precisamente demócratas de pura cepa. No obstante, esta realidad demuestra una tendencia histórica aún más oscura. Es bien sabido que durante el franquismo, criminales de guerra y colaboracionistas de gobiernos genocidas de extrema derecha encontraron en España un refugio a salvo de toda amenaza. Tampoco fueron perseguidos en democracia. 

El general Franco junto al dirigente nazi Heinrich Himmler, durante su visita a Madrid (1940). Fuente: Bundesarchiv, Bild.
El general Franco junto al dirigente nazi Heinrich Himmler, durante su visita a Madrid (1940). Fuente: Bundesarchiv, Bild.
España, refugio de criminales de guerra y colaboracionistas de extrema derecha

Durante el franquismo, miles de criminales de guerra y colaboracionistas de regímenes de extrema derecha encontraron asilo en España u obtuvieron la ayuda del Estado para su marcha. Para decenas de nazis y colaboracionistas del régimen de Hitler, España se convirtió en un lugar seguro donde refugiarse y rehacer sus vidas. Además, personajes tan oscuros y macabros como el dictador genocida croata Ante Pavelic pasaron sus últimos años de vida en el Estado, bajo la protección de Franco. Por último, para una serie de criminales latinoamericanos de extrema derecha vinculados a las dictaduras de los años 70 y 80, el país ha actuado como un refugio seguro.

La mayoría de estos criminales nunca ha mostrado ni un ápice de arrepentimiento y han sido intocables debido a las medidas adoptadas y la complejidad del sistema judicial.

Nazis en España: refugio seguro e impunidad

A finales de la Segunda Guerra Mundial y de la ocupación alemana de Francia (1939-1945), desde un avión procedente de Vichy (sede del Estado francés pronazi del mariscal Pétain), llegaron a España los destacadísimos líderes y colaboracionistas nazis Pierre Laval, Abel Bonnard y Maurice Gabolde.

Además de participar activamente en el holocausto contra la población judía francesa (persecución, detención, encarcelamiento, torturas y deportación de miles), también colaboraron con el régimen de Hitler en la detención y deportación de miles de trabajadores franceses reacios al nazismo que se convirtieron en esclavos. 

Laval, Bonnard y Gabolde tramitaron y obtuvieron asilo en España a través de José Félix de Lequerica -embajador español en París, primero, y en Vichy, después- que había sido quien, en 1940, había tramado la detención y deportación del presidente Companys.

El régimen de Franco no pudo resistir la presión internacional y acabó entregando a Laval a la justicia francesa, que lo condenó a muerte. No obstante, Bonnard y Gabolde engrosaron una vergonzosa lista de 13.471 nazis franceses, condenados in absentia por crímenes contra la humanidad, que murieron tranquilamente como refugiados en España.

Bonnard y Gabolde fueron el paradigma de los nazis franceses acogidos y protegidos por España. Gabolde ejerció como profesor del Centro de Estudios Friedendorff, situado en el Paseo de Gracia. Condenado por crímenes contra la humanidad, no se apartó de la actividad pública. Según ciertas fuentes, impartió conferencias tanto en el Friedendorff como en la Universidad de Barcelona. Murió en 1972 en la Ciudad Condal, a los ochenta y un años de edad, protegido por Franco.

Sin embargo, los nazis franceses no fueron los únicos que fueron acogidos y protegidos por el Estado español. Nazis de otras procedencias como Alemania y Bélgica obtuvieron la protección de la España franquista. Por ejemplo, se puede citar el caso del belga Jan Buyse. Fue un entusiasta del régimen nazi, y cuando Hitler ocupó Bélgica (1940), fue nombrado jefe de las SS en Bruselas. Entre 1943 y 1945 dirigió del departamento Rasse und Siedlung (Raza y Repoblación), uno de los aparatos del programa Endlösung der Judenfrage (la Solución Final al problema judío). Después del conflicto mundial, la justicia belga lo condenó a cadena perpetua y trabajos forzados (1945), pero consiguió escaparse (1950), y poco después apareció en España acogido por el régimen franquista.

Buyse, como todos los nazis que se refugiaron en España, no se vio en la necesidad de vivir oculto, ya que no sufrió ningún tipo de persecución. Pasó de la prisión belga a la dirección de una empresa alemana denominada Defries, radicada en Barcelona, y dedicada a la venta de maquinaria. Además, fue un miembro destacado de un grupo alpinista. Y a pesar de la condena que pesaba sobre su cabeza (de detenciones, torturas, secuestros, asesinatos y fuga), la justicia española ni lo interrogó, ni lo detuvo, ni lo entregó a las autoridades belgas. Murió en su chalet de Siurana (Priorat), en 2002, a los 89 años de edad.

Varios estudios prueban que los criminales nazis fugitivos encontraron en España los medios para eludir la acción de la justicia de los países aliados y para iniciar una nueva vida sin complicaciones económicas. [...] En algunos casos, estos criminales se incorporaron al ejército, a las fuerzas paramilitares o a la policía españolas, y en otros, a empresas privadas vinculadas al régimen. Incluso, en algunos casos, la recomendación personal estaría firmada por Franco. En su petición de asilo, los méritos que esgrimían eran, curiosamente, siempre los mismos: su participación personal en el conflicto civil español (1936-1939) en el bando franquista, en tareas llamadas de inteligencia - ElNacional.cat

Además de los citados nombres, se pueden mencionar los siguientes también:

-Otto Skorzeny: Nacido en Viena en 1908, rescató a Benito Mussolini y también ejerció como espía bajo las órdenes de Adolf Hitler. Se escondió en España en 1948, y vivió bajo la protección del régimen de Franco hasta su muerte en 1975.

-Léon Degrelle: De origen belga (Bouillon, 1906), estuvo vinculado a las Waffen SS (general de las SS a finales de la guerra) y al ultra conservadurismo católico belga. Fue un colaborador en la persecución y deportación de miles de judíos belgas. Se refugió en España después de que estrellara su avión en San Sebastián (1945). Aunque el Gobierno belga pidió su extradición, nunca se materializó el proceso. Fue un negacionista y inspiró la creación del Circulo Español de Amigos de Europa (CEDADE), un grupo neonazi creado en Barcelona en 1966 y disuelto en 1993, convirtiéndose en una cara célebre del ultraderechismo español. Murió en Málaga en 1994.  

-Reinhard Spitzy: Nacido en Graz (Austria) en 1912, fue capitán de las SS y asistente personal de Ribbentrop. Diplomático, licenciado en la École de París, llevaba las empresas estadounidenses en Alemania. Después de la guerra, se escondió entre monjes en Cantabria. En 1948 huyó a Argentina con otro nombre. Murió en su Austria natal, en Maria Alm, en 2010.

-Firedhelm Burbach: Fue cónsul en el País Vasco (Bilbao) después de la Guerra Civil Española, encargado de la propaganda. Fue compañero de escuela del hermano de Rudolf Hess y hombre de primera línea del régimen nazi. Se ocultó para 1945 y 1946, según diversas fuentes, en un pueblo de Burgos. Murió a los 66 años y era conocido como "Rudi el alemán".

-Johannes Bernhardt: Alcanzó el grado de general de honor en las SS. Combatió en el frente occidental como en el oriental durante la Primera Guerra Mundial. Se dedicó especialmente a los negocios, especialmente en Sudamérica. A través de ellos conoció a parte del bando sublevado, en Marruecos, lo que le convirtió en un enlace clave con Hitler. Después de la guerra, se le concedió la nacionalidad española y dirigió una gran empresa llamada Sofindus. Murió en 1980, en Munich, después de regresar en los años 70.

-Gerhard Bremer: Nació en 1917 en Düsterntal, Alemania. Soldado de las Waffen SS, formó parte de la invasión a Polonia en 1939. En el frente del este obtuvo la Cruz de Caballero. Emigró en los años 50 a Alicante, Denia, gracias a la intermediación de Johannes Bernhard. Allí fue un prospero capataz hostelero en los años dorados en Benidorm.

-Frederik Jensen: Nacido en 1921 en Oslo, Noruega, ascendió rápidamente después de alistarse en las Waffen SS. Herido tras la guerra, sobrevivió en un hospital de Viena y pasó por la desnazificación. Volvió a Suecia, donde fue perseguido, aunque hizo fortuna con la venta de material de oficina. Málaga era su residencia de verano, donde jugaba tranquilamente al golf. Murió en 2011.

-Paul Maria Hafner: Nacido en 1923 en el Tirol, se alistó como voluntario en las Waffen SS. Estuvo de guardia en campos de concentración célebres como Buchenwald o Dachau. Se escondió en la capital española en la década de los 50 y murió en 2010. Es el objeto del documental Hafners Paradise, donde afirma que el Holocausto fue solamente "propaganda, propaganda, propaganda".

-Hauke Bert Pattist Joustra: Holandés, nacido en 1920 en Utrecht. Se alistó en las Waffen SS y persiguió a la comunidad judía en su país natal. Huyó de los aliados en 1946 y llegó en moto a España en 1956.  Fue detenido y posteriormente liberado, lo que le permitió un exilio oculto en Ribadesella, Oviedo. Dirigió obras educativas y también hizo traducciones para la prensa. A pesar de numerosas peticiones de extradición, murió en Langreo en 2001.

-Otto Remer: Nació en 1912 en Nuevo Brandeburgo (Alemania). Era soldado de la República de Weimar para el 32, aunque luego pasó a dirigir una compañía de soldados en los años 40. En un inicio fue parte de un complot para asesinar a Hitler, pero se mantuvo fiel posteriormente. Tuvo una efímera trayectoria política en los 50, y después de negra el Holocausto en 1992 se exilió a España. Murió en 1997 en Málaga. 

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El caso de Ante Pavelic, el carnicero fascista croata que murió en Madrid

El croata Ante Pavelic (1899-1959) fue uno de los genocidas más atroces que dio el siglo XX. El dictador fascista se instauró como líder de la Croacia independiente como títere de Hitler y Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial. Desde aquella posición de poder, ordenó el asesinato de cientos de miles de serbios, judíos, gitanos y opositores, rivalizando o superando en crueldad, según algunas fuentes, a los mismísimos nazis.    

Pavelic era un abogado sin mucho éxito que comenzó su carrera política en el movimiento nacionalista croata. Fue elegido diputado nacional en 1927, en los años del incipiente Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. A los 28 años de edad ya mostraba su postura a favor de la independencia de Croacia, que no llegó (parcialmente) hasta la invasión del país por parte de Hitler, más de una década después.

Cuando solo llevaba dos años en la política, Pavelic tuvo que huir como consecuencia de la instauración del Reino de Yugoslavia. Durante su exilio, deambuló por Austria, Alemania, Bulgaria y Francia, hasta que, con la llegada de Mussolini al poder en 1922 se refugió en Italia (bajo la protección del dictador). Fue ahí donde creó la Organización Revolucionaria Croata Insurgente, la Ustacha, un grupo terrorista nacionalista y ultraderechista croata.

El 29 de marzo de 1941, Pavelic se reunió formalmente por primera vez con Mussolini, quién le ofreció hacerse con el poder si respaldaba la ocupación. El líder ustacha aceptó, y siete días más tarde, las tropas de Hitler entraron en Yugoslavia.

La invasión nazi permitió materializar el sueño de Pavelic. Croacia se convirtió en un Estado independiente, o así parecía en teoría, porque en realidad era un país supeditado al poder de Hitler. Fue así como comenzó una de las mayores y más atroces carnicerías que conoció la humanidad en el siglo XX.

Al asumir el Gobierno, no solo se hizo con el control de la mayor parte de Croacia, sino que también controló Bosnia-Herzegovina. Aunque las tropas italianas y alemanas controlaban el territorio, dieron carta blanca a Pavelic para que organizara un Estado totalitario a su antojo.

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Ante Pavelic. Fuente: Wikipedia

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Hitler y Pavelic el 9 de junio de 1941. Fuente: United States Holocaust Memorial Museum

Poco después de abrazar el poder, Pavelic siguió la sangrienta senda abierta por los nazis e impuso leyes antijudías y antiserbias. En ese momento, los serbios constituían un tercio de una población total de seis millones de habitantes. 

Comenzó entonces una persecución brutal contra estos dos pueblos con el objetivo de eliminar al menos a una tercera parte de ellos y convertir al resto en católicos, una manera directa de que perdieran el principal elemento diferenciador de su identidad. Esa es la razón de que, en un principio, la jerarquía de la Iglesia católica croata acogiera su llegada al poder como una buena noticia, ya que convertía al país en el último baluarte de los Balcanes contra los ortodoxos. Los principales blancos de Pavelic fueron los sacerdotes ortodoxos, las mujeres y los niños - ABC

La brutalidad con la que se empleó contra ellos quedó de manifiesto en una frase que se le atribuye en aquellos años: "Un ustacha que no puede sacar a un niño del vientre de una madre con una daga no es buen ustacha". Una crueldad propia de un Gobierno que, según el historiador Michael Burleigh, "tenía entre sus dirigentes a una importante representación de asesinos y terroristas".

No obstante, el aumento de las ejecuciones y los métodos empleados para llevarlas a cabo escandalizaron a parte del alto clero católico e incluso a sus aliados alemanes e italianos, por muy "eficaces" que fueran en el exterminio de minorías durante la Segunda Guerra Mundial.

Poco después de la llegada de estos al Gobierno, el obispo de Mostar escribió al arzobispo de Zagreb informándole de la detención y asesinato de serbios recién convertidos. Muchos de ellos, mujeres y niños incluidos, fueron arrojados vivos por despeñaderos o ejecutados al borde de grandes pozos. Este clérigo, además, se enteró de que Pavelic estaba conspirando con los nazis para deportar a los judíos que habían sobrevivido a la matanza inicial y, también, de que algunos frailes franciscanos estaban participando en las atrocidades que se perpetraban en Jasenovac. Fue en este campo de concentración, el más activo de los más de 25 que se construyeron en Croacia durante la Segunda Guerra Mundial, donde fueron masacrados 700.000 inocentes. Algunas de las víctimas no habían cumplido el año. Muchas otras rondaban los diez. Los relatos que llegan de los supervivientes cuentan escenas difíciles de creer y olvidar: niños quemados vivos en presencia de sus padres, otros ahogados en el río Sava, niñas de 12 o 13 años violadas en presencia de sus madres y bebés en pañales acribillados o asesinados a hachazos, apuntan investigadores como Dragoje Lukic - ABC

La crueldad de los ustacha se extendió más allá de los campos de extermino. Algunos serbios denunciaban años después las matanzas de campesinos que habían presenciado en sus pueblos, "colocando a las victimas encima de barriles para recoger sus [cabezas] después de degollarlas".

El historiador Alfred Miller contabilizó en más de un centenar los niños empalados que fueron encontrados en varios pueblos. Otro historiador, Karl Jans Geischer, describió también algunas torturas practicadas por los ustachas: "Antes de asesinar a los prisioneros, les metían agujas debajo de las uñas y ponían sal en las heridas abiertas. Les encantaba cortar la nariz y las orejas a las víctimas mientras estaban vivas. Luego mutilaban sus cuerpos".

Mientras, el historiador austriaco y general de la Wehrmacht Edmund Glaise von Horstenau mencionó lo siguiente en 1942: "Los ustachas degollaban cientos de personas en los dos lados del río Sava. Cuando degollaban en nuestra parte, nosotros difícilmente podíamos soportar los gritos de hombres, mujeres y niños. Les degollaban y les abrían el abdomen antes de tirarlos al río".

Pavelic llegó a Madrid en secreto en 1957 desde Chile (en la primavera de 1946 se refugió en Roma, de ahí se trasladó a Argentina y después a Chile). Bajo el amparo de Franco, vivió sus últimos dos años de vida en España. Murió el 28 de diciembre de 1959. Nunca fue juzgado por los abominables y innombrables crímenes que ordenó. Más de un millón de personas muertas, cientos de miles de vidas destrozadas, ese fue el macabro balance de su gobierno. Fue enterrado en el cementerio San Isidro (Madrid), donde aún hoy permanece su panteón.

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Criminales de lesa humanidad de dictaduras latinoamericanas

Desde 2013 España se ha negado a entregar a Argentina prófugos acusados de delitos de lesa humanidad que han encontrado refugio en España. Ellos son, según ciertas fuentes, Carlos Fernando Gori, Rodolfo Wagner y Beatriz Arenaza. A ellos se suma Eduardo Ferro, militar buscado por Uruguay que, tras ser detenido en España, fue misteriosamente puesto en libertad meses antes de que concluyera el proceso de extradición.

-Carlos Fernando Gori: Ocupó el cargo de jefe del Servicio de Sanidad de la Fuerza de Submarinos entre el 4 de febrero y el 26 de noviembre de 1976. Allí se asentó un centro clandestino de detención ilegal en el que, según se le acusa, Gori se encargó de prescribir medicamentos a los detenidos y certificar fallecimientos, entre otras cosas.

Según algunas fuentes, en el tiempo que Gori se ocupó del servicio sanitario en el centro naval, 84 personas, muchas de ellas jóvenes, fueron torturadas. Varias de ellas fueron asesinadas.

Carlos Fernando Gori habría sido médico en la Base Naval cuando los hermanos Mansilla, todos militantes del sindicato Luz y Fuerza fueron detenidos, el 23 de marzo de 1976 en sus domicilios y llevados para ser torturados en la Base Naval durante dos días. También durante los 32 días que R. Luna pasó maniatado y encapuchado en lo que él identificó como un pozo en las instalaciones de la Base Naval. O cuando M. R. G. fue detenida en su vivienda y trasladada al edificio de Buzos Tácticos de la Base Naval de Mar del Plata, donde afirma que fue torturada en presencia de personal médico - El Salto

Carlos Fernando Gori fue detenido por agentes de la Policía Nacional el 18 de septiembre de 2015 en Alicante, en respuesta a una alerta roja de la Interpol.

Dos semanas después de su detención y de haber sido ingresado en prisión preventiva, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ordenó su liberación con la obligación de presentarse cada día en el juzgado más cercano a su domicilio. El 27 de enero de 2016, la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, rechazó la entrega de Gori a Argentina. 

Sin embargo, el auto de la Audiencia Nacional en el que se rechaza la extradición se basa en que los delitos de los que se le acusa estarían prescritos porque hasta 2003 la legislación española no contemplaba los delitos de lesa humanidad.

En septiembre de 2020 Gori continuaba viviendo en Alicante, donde, a sus 80 años, seguía trabajando al frente de la unidad de medicina hiperbárica del Hospital del Perpetuo Socorro.

-Jorge Pedro Rodolfo Wagner: La justicia argentina le acusa de estar implicado en los secuestros, torturas y asesinatos cometidos por el Destacamento de Inteligencia 144 (Mendoza), muy probablemente una pieza clave en la Operación Cóndor. Wagner, de 75 años de edad, afirma que estuvo destinado en este destacamento entre el 1 de enero de 1976 y el 5 de enero de 1977. También se le acusa del secuestro y asesinato de la modelo y montonera Marie Anne Erize Tisseau.

Wagner fue detenido en Madrid el 9 de marzo de 2016, en la vivienda de lujo ubicada cerca del Hospital Ramón y Cajal en la que estaba empadronado junto a su familia desde el año 2011. Dos días después, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ordenó su puesta en libertad por su avanzada edad. Entonces tenía 71 años. Rodolfo Wagnerm según El Salto, continúa haciendo su vida en una de las zonas más exclusivas de Madrid. 

La no aplicación lisa y llana de las normas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en especial del Estatuto de Roma, por parte de algunos países que esconden a los asesinos, sumado a la inexistencia de algunos tipos penales específicos por los que se ha pedido la extradición de varios de ellos, ha conspirado contra el propósito de lograr la rápida repatriación de los imputados por delitos de lesa humanidad - Guillermo Francisco Torremare, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Argentina y abogado querellante en causas de lesa humanidad

-Beatriz Arenaza Corres: Sigue apareciendo en las alertas rojas de la Interpol, a pesar de que se sabe desde hace cuatro años que vive en España. En 1973 fue condenada por la justicia argentina por la muerte de la estudiante Silvia Filler. Murió como consecuencia de los disparos que lanzaron varios miembros del CNU contra una asamblea de estudiantes en la Universidad de Mar del Plata, en diciembre de 1971. Arenaza fue una de las 14 personas condenadas por el ataque, pero la Ley de Amnistía aprobada el 23 de mayo de 1973 en Argentina anuló la condena. 

Arenaza continuó su militancia en el CNU, que siguió con sus ataques contra estudiantes y profesores relacionados con grupos de izquierda. El 21 de marzo de 1975, como respuesta al asesinato del abogado de extrema derecha y miembro del CNU Ernesto Piantoni, el grupo paramilitar acudió a los domicilios de cinco personas relacionadas con los Montoneros, donde les acribilló. Enrique Elizagaray, Jorge Enrique Videla, Guillermo Videla, Jorge Lisandro Videla y Bernardo Alberto Goldemberg fueron las víctimas de la masacre llamada del “Cinco por uno”, cometida por el CNU. [....]. Acabaron con la vida del montonero Daniel Gasparri y Jorge Stoppano —de la JUP—, secuestrados el 25 de abril de 1975 y cuyos cuerpos fueron encontrados días después en un descampado. También asesinaron, un mes después, a la decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de Mar del Plata, María del Carmen Maggi, cuyo cuerpo fue encontrado casi un año después en la laguna de Mar Chiquita, a 77 kilómetros - El Salto

En 1998, según algunas fuentes, Arenaza se mudó a Galicia. Durante un par de años, la ex miembro del CNU fue apoderada en dos empresas españolas. Una era Continental Parking SL, empresa líder en servicios de aparcamiento. La otra, la constructora Comsa SA. 

El 17 de enero de 2013, Arenaza fue detenida por efectivos de la Policía Nacional en la estación de tren de A Coruña, siguiendo la alerta roja que seis meses antes había dictado la Interpol. Un día después de su detención, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ordenó su entrada en prisión. No obstante, un mes después, la Audiencia Nacional dictó su puesta en libertad. En julio de 2013, el mismo juez rechazó la extradición de Arenaza al considerar que el delito de asociación ilícita, como miembro del CNU, del que la acusa Argentina está prescrito. A día de hoy, Arenaza vive en Vera (Almería), donde se dedica a impartir clases particulares.

-Eduardo Ferro:  Fue militar y miembro del Servicio de Inteligencia uruguayo. Está acusado de haber participado en secuestros y asesinatos relacionados con la Operación Cóndor, y también de haber realizado acciones de espionaje a partidos políticos y sindicatos ya en democracia. 

La causa por la que a día de hoy sigue en busca y captura a nivel internacional está relacionada con la muerte de Oscar Tassino, sindicalista y militante del Partido Comunista, detenido en su casa el 21 de julio de 1977.

Ferro también es investigado por su posible participación en otros secuestros y desapariciones. Una de ellas es la de Fernando Miranda Pérez, profesor de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay y también militante del Partido Comunista uruguayo y del Frente Amplio.

Ferro también está acusado de estar relacionado con la muerte de María Claudia García Iruretagoyena, secuestrada el 24 de agosto de 1976 en Buenos Aires por un comando de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) de Argentina junto a su marido, su cuñada y un amigo.

La desaparición de los uruguayos Jorge Gonçalvez y Andrés Humberto Domingo Bellizzi, en abril de 1977 en Buenos Aires, es otro de los casos en los que Eduardo Ferro aparece como posible responsable.

En noviembre de 1978, los uruguayos Universindo Rodríguez, Lilián Celiberti y sus dos hijos de 8 y 13 años fueron secuestrados en Porto Alegre (Brasil) por un comando del Ejército uruguayo y llevados a Uruguay. Tras varios días, los hijos fueron llevados con sus abuelos y Lilián y Universindo fueron instalados en la cárcel de Punta de Rieles, donde fueron torturados y puestos en libertad cinco años después. Ciertas fuentes involucran en el secuestro a Eduardo Ferro.

También está acusado de ser responsable de acciones de espionaje a políticos, sindicatos y organizaciones sociales mientras ocupaba el cargo de jefe en el Batallón Florida entre 1988 y 1991, según confirmaron ante el Parlamento uruguayo en 2018 ex militares testigos de los hechos.

 

Fuentes: El Nacional / ABC / El Salto

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