Eulixe

Los amos de la humanidad: doctrina neoliberal, hegemonía corporativa y el capitalismo del COVID-19

Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”. Proverbio africano.

Los funcionarios no funcionan. Los políticos hablan pero no dicen. Los votantes votan pero no eligen. Los medios de información desinforman. Los centros de enseñanza enseñan a ignorar. Los jueces condenan a las víctimas. Los militares están en guerra contra sus compatriotas. Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos. Las bancarrotas se socializan, las ganancias de privatizan. Es más libre el dinero que la gente. La gente está al servicio de las cosas”. Eduardo Galeano, El sistema/1, El libro de los abrazos.

Foto: Juan Teixeira
Foto: Juan Teixeira
Los amos de la humanidad: doctrina neoliberal, hegemonía corporativa y el capitalismo del COVID-19

Artículo de Alberto Riveiro Sambad, sociólogo, técnico de cooperación para el desarrollo y graduado en servicios sociales y gestión de la dependencia por la UDC (Universidade de A Coruña)

 

CONTEXTO Y EPIDEMIOLOGÍA DEL VIRUS

La humanidad está confrontando en la actualidad la enésima crisis sistémica del capitalismo del desastre. Desde la más reciente crisis financiera global, derivada de la  explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas “subprime” en EE.UU en 2008, la plutocracia, es decir, la minoría social más enriquecida, que engloba a las organizaciones económicas y financieras más poderosas del planeta, estaba a la espera de una nueva estructura de oportunidades, para librar una nueva batalla en su guerra de clases: la minoría del 1% contra la mayoría del 99%.

En esta ocasión, recurriendo nuevamente a un virus como estrategia, como se hizo en la primera gran “pandemia que no fue” del siglo XXI, la de la gripe A H1N1 de 2009, en la que se puso en tela de juicio por primera vez en su historia dede su fundación en 1948, el papel desempeñado por la OMS como principal mecanismo internacional para monitorear epidemias por un lado, y por otro, coordinar y emitir recomendaciones a los estados asociados sobre las medidas de prevención e intervención que deben adoptar en caso de emergencia santiaria global o “pandemia” como la que nos afecta hoy.

Para contextualizar la actual crisis del coronavirus, es conveniente echar un vistazo a dos pandemias históricas, de las cuales, se pueden extraer lecciones muy importantes en aras de proteger a las personas y los pueblos del Mundo, sobre todo los países más empobrecidos del planeta y por lo tanto, más vulnerables en cuanto a la afectación en contagios y personas fallecidas a causa de esta infección respiratoria, y sobre todo, para arrojar un poco de luz en medio del actual “bombardeo mediático” en esta “guerra” contra el “enemigo invisible” del coronavirus, que sólo tiene como objetivo político, reforzar y consolidar sine die, el “clima social del miedo”. “Todo para ganar tiempo”. Ahora, la ecuación pendiente por despejar por la administración Sánchez, es el para qué. (Los últimos entrecomillados, son frases extraídas de las comparecencias oficiales del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez desde que decretó el pasado 14 de marzo el estado de alarma).

LA PANDEMIA DE GRIPE (NO) ESPAÑOLA DE 1918

La gran pandemia del siglo XX fue la mal llamada “Pandemia de la gripe española” de 1918 (2). La cual, recibió injustamente ese adjetivo debido a la posición de “neutralidad” de España durante la I Guerra Mundial, y por lo tanto, fue de las pocas naciones que no censuraron las noticias relacionadas con esta devastadora epidemia de gripe mundial. Si nos remitimos a los hechos contrastados del brote de gripe A (subtipo H1N1) de 1918, deberíamos etiquetarlo con justicia histórica, de “norteamericana” o “gringa”, habida cuenta, que fue en EE.UU. donde se produjo el mismo. Trayendo a colación el fantástico trabajo de investigación documental de Santiago Mata, “Cómo el ejército americano contagió al mundo la gripe española”, se puede comprobar en primer lugar, que el brote ya había surgido en 1917, elevando significativamente el número de personas fallecidas por gripe en un 2% con repecto a la campaña de 1916. Como relata Mata, el primer reporte oficial de la enfermedad fue en Fort Riley, en el estado de Kansas el 4 de marzo de 1918. No obstante, fue el médico rural Loring Miner de Santa Fe, en el Condado de Haskell del estado de Kansas, el que constató un brote virulento de gripe. Ante tal circunstancia y el número de casos registrados, el doctor Miner se puso en contacto con el servicio de salud pública, el U.S. Public Health Service, para pedir ayuda, pero le fue denegada. En diciembre de 1917, 14 de los 16 campamentos militares estaban gravemente infectados por el brote de la gripe, causando bastantes bajas entre los soldados. En Camp Pick se habían constatado 12 muertos en octubre, en Camp Beauregart 50 muertos en noviembre y en Camp Bowie 172 muertos en noviembre de 1917. Fue la denominada “oleada heraldo”.

El Congreso de los EE.UU., a solicitud del presidente Woodrow Wilson, declara la guerra a Alemania el 2 de abril de 1918. Para entonces, los jóvenes soldados norteamericanos caían como moscas a causa de la “tormenta de citosinas” (reacción inmunológica defensiva potencialmente mortal, debido a la retroalimentación positiva entre las citosinas y las células inmunitarias) desatada por la gripe. Pero poco importaba. Prevalecían otro tipo de intereses. El presidente Wilson tenía una clara misión:“Debemos ir a la guerra para acabar con todas las guerras” y “para convertir el Mundo en un lugar seguro para la democracia” (3). En el mes de mayo, el presidente de los EE.UU. consultó al Jefe del Estado Mayor, Peyton C. March, si deberían suspender el envío de tropas a Europa con el fin de frenar la propagación de la enfermedad, a lo que el Jefe del Estado Mayor respondió que supondría una grave amenaza en la marcha del frente, si la Triple Alianza tuviese conocimiento de la gran debilidad de su enemigo. De este modo, la remisión de tropas norteamericanas infectadas continuó, a pesar de los informes desfavorables de los buques que transportaban a los soldados a Europa, en los que se recogía el hecho de que los soldados morían a bordo a causa de la virulenta gripe. La mitad de las tropas norteamericanas entraban en Europa por el puerto de Brest, departamento de Finistère, a un ritmo de 10.000 soldados diarios durante la primavera. En el verano de 1918, ya había más de 1 millón y medio de soldados norteamericanos en Europa, una gran mayoría enfermos de gripe.

Fue una decisión geopolítica: la victoria aliada en la I Guerra Mundial y los intereses imperialistas de EE.UU. antes que las vidas de millones de inocentes, incluidos ciudadanos estadounidenses.

En ese contexto histórico, la campaña de propaganda política desarrollada por el recién creado Comité de Información Pública o Comisión Creel (el periodista George Creel era su director) desempeñó un papel estratégico. De hecho, cabe destacar el  magnífico rol ejercido por la siniestra figura de Edward Bernays, como asesor de relaciones públicas  y propaganda del presidente Wilson. Es digno de rescatar de los anales de la historia contemporánea, su formidable trabajo entre 1917 y principios de1918 para conseguir el apoyo popular necesario para entrar en la “Gran Guerra”. Su técnica de manipulación de masas para conseguirlo, fue el tratamiento propagandístico del hundimiento del Lusitania, un transatlántico británico en el que viajaban casi 2000 pasajeros y torpedeado por un submarino alemán el 7 de mayo de 1915. 1198 personas perdieron la vida en aquel trágico suceso, de las cuales, 124 eran [email protected] norteamericanos. Lo que no nos cuenta la historia oficial, es que el barco no sólo llevaba pasaje, sino que además, iba cargado de armamento y maquinaria bélica, quebrantando la “Neutrality Act” de EE.UU. en la I Guerra Mundial. Estados Unidos había abierto un gran mercado de exportación de armas y material de guerra, y se había convertido en el gran prestamista de Inglaterra con unos altos tipos de interés. Este hecho histórico lo recoge el prestigioso historiador social norteamericano Howard Zinn, en su obra “La otra historia de EE.UU.”

Las grandes fortunas estadounidenses de J.P. Morgan, Rockefeller, Astor, Vandervilt y Carnegie, seguían creciendo en tiempos de guerra y durante las cíclicas y periódicas recesiones económicas del sistema.

Al comienzo de su presidencia, Woodrow Wilson describió su objetivo como “una puerta abierta al Mundo”, y en 1914 había dicho que apoyaba “la justa conquista de los mercados extranjeros”. Toda una declaración de intenciones geopolíticas del “Nuevo Imperialismo”. Un testimonio que acredita y respalda las palabras del presidente, fueron las del primer negro que recibó un doctorado de la Universidad de Harvard en 1885, W.E.B. Du Bois y que era profesor en Atlanta. Reconocía en su libro The African roots of War (Las raíces africanas de la guerra) que la IGM era un conflicto armado internacional entre imperios:

Alemania y sus aliados están luchando por el oro y los diamantes de Sudáfrica, el coco de Angola y Nigeria, el caucho y el marfil del Congo y el aceite de palmera de la costa oeste. Efectivamente, el ciudadano medio de Inglaterra, Francia, Alemania o Estados Unidos disfruta de un nivel de vida más alto que el de antes pero, ¿de dónde viene esta nueva riqueza? Viene sobre todo de las naciones más oscuras del Mundo: las de Asia y África, Centro y Sudamérica, las Indias Occidentales y las islas de los mares del Sur(4).

De este modo, la gripe pasó de Francia a Reino Unido. De Reino Unido a Italia. Y de Italia a Alemania, para acabar recalando en España. El número estimado de vidas que se cobró la “gripe norteamericana” fue superior a 50 millones en todo el planeta. Las mascarillas modernas, usadas en Japón como medio higiénico de protección y prevención de contagio por las personas infectadas, se extiende a escala global por primera vez en la historia contemporánea durante la “pandemia de gripe de 1918”. Además, se cree que el origen del brote era de origen animal. Perros y gatos también se contagiaban y transmitían el virus, por lo que estos animales eran sacrificados en las calles de las ciudades. Sin embargo, en la actual crisis del coronavirus, se ha preferido obviar este hecho, en aras de respetar los derechos animalistas, y vulnerar los derechos de personas sanas, sobre todo los derechos de los 7 millones de niñ@s censados en España. Como acredita la Dr. Isabel Sola (5), la otra viróloga del equipo de investigación del Dr. Luis Enjuanes del CNB (Centro Nacional de Biotecnología del Centro Superior de Investigaciones Científicas): “Los coronavirus son virus que infectan a los animales, domésticos o silvestres, y que pueden infectar al ser humano”.

Resulta también curioso consultar la prensa de la época y las recomendaciones de higiene y prevención de “sentido común”: lavarse las manos con agua y jabón, evitar los espacios cerrados alta y densamente concurridos como bares y tabernas, y ventilar debidamene los hogares durante el día para evitar un posible contagio. Así como, salir al campo o a espacios abiertos como mejor método de prevención. Nada de prohibiciones oficiales y mucho menos, campañas de alarmismo y pánico inncesarias y contraproducentes. Medidas muy diferentes a las prescritas por el gobierno de Sánchez en el marco de la actual “pandemia del Covid-19”. Ironías de la historia


“LA PANDEMIA QUE NO FUE”: LA GRIPE A H1N1 DE 2009, LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA Y LA CORRUPCIÓN DE LA OMS

Recuerdo como si fuese hoy, cuando una comitiva de personal sanitario subió al autobús en el que viajaba en la frontera de México con Guatemala el 4 de enero de 2009. Viajaba desde San Cristóbal de las Casas, capital del estado de Chiapas, al sureste del país, tras participar en el Festival Mundial de la Digna Rabia, organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Yo estaba trabajando como cooperante internacional para el “desarrollo”, en un proyecto de justicia de la AECID en el “Pulgarcito de América”, El Salvador. La persona responsable del grupo de inspección, nos preguntó si alguien presentaba algún síntoma de gripe, debido a un brote de gripe A que se había producido en una granja de cerdos. Era la primera información que tenía en relación a lo que advino en los meses siguientes.

Más tarde, el periodismo de investigación, corroboró que el brote de la “pandemia” no se había producido en territorio mexicano, sino en suelo estadounidense. Y al igual que la mortífera pandemia de gripe de 1918,  también era un brote gripal del virus A subtipo H1N1. Pero lo más interesante de aquel brote de gripe de 2009, fue el tracendental y estratégico papel que desempeñó la OMS  como organización productora de doctrina, en el suministro mundial de las recomendaciones “sanitarias”, y en particular al México del presidente Felipe Calderón, como “zona cero” de la “pandemia”, y que en los años subsiguientes, sufriría una de sus peores recesiones económicas y financieras de su historia.

México sería el laboratorio del nuevo modelo de terapia del shock económico del capitalismo del desastre de los Wall Street Boys. En Europa, aunque pocas, no faltaron voces críticas ante la situación de emergencia sanitaria regional y el rol jugado por la Organización Mundial de la Salud como mecanismo de amplificación y magnificación de la gravedad del nuevo brote, y por lo tanto, del pánico social creado.

Una de esas voces disidentes, expertas e independientes de la corriente de opinión dominante difundida por la OMS y los países alineados con su doctrina, fue el prestigioso doctor alemán Wolfgang Wodarg, presidente en 2010 de la Comisión de Salud del Consejo de Europa. Denunció en más de una ocasión el dudoso papel de la OMS, y disponía de evidencias que respaldaban su tesis. Por ejemplo, de que el organismo había distorsionado de forma intencionada los hechos y generado un pánico con el objetivo de favorecer la participación en la mesa de decisiones del organismo, de las empresas farmacéuticas. De hecho, afirmaba y acusaba a la organización de un manifiesto “conflicto de intereses”, en la cual la mayor parte de los expertos del organismo autónomo de la ONU, eran al mismo tiempo empleados, asesores o accionistas de esas corporaciones privadas.

Para comprobar la influencia en la organización de este comité de “expertos”, puede tenerse en cuenta la decisión organizacional de redefinir el concepto de pandemia. El concepto anterior a su redefinición hacía hincapié en las variables de número de contagios y número de personas fallecidas a causa de la epidemia, para finalmente perder la variable del número y  contemplar la extensión del brote más allá de las fronteras de un país. Es decir, la amplitud y distribución geográfica. De este modo, con 15 contagios en dos países, sería un escenario epidemiológico suficiente para decretar la OMS una “pandemia”.

A finales de 2009 y principios de 2010, durante la campaña de vacunación de la epidemia de gripe invernal (abarca de la semana 40 del año que empieza a la semana 20 del año siguiente) tanto el tratamiento antiviral, el “oseltamivir” (medicamento selectivo para la gripe en general), presentado bajo la marca “Tamiflu” (cápsulas de 75mg, 45mg y 30mg) del laboratorio farmacológico suizo Hoffmann-La Roche, y el antiviral “Relenza” (dosis e 5mg de la farmacéutica británica GSK (GlaxoSmithKline)“, así como la vacuna* , ya estaban disponibles en el mercado, y los gobiernos occidentales hicieron acopio de la vacuna para la siguiente oleada del nuevo brote de gripe. Miles de millones de euros (4.900 millones para ser exactos) fueron invertidos de los erarios públicos en toda Europa para la compra masiva de vacunas y medicamentos antivirales. En España sin ir más lejos, la administración de José Luis Rodríguez Zapatero compró en un principio 37 millones de vacunas, para finalmente recular,  renegociar la compra, y adquirir 13 millones de inyectables, teniendo en cuenta la baja incidencia y descenso de la vacunación que estaba teniendo en el otoño de 2009. 333 millones gastó el gobierno “socialista” para la lucha de la gripe A H1N1 en tratamiento antiviral y más de 100 millones en vacunas (6).

Resulta interesante una vez más, recuperar la ammésica y anestesiada memoria histórica más reciente, para enfocar la mira sobre la actual campaña de alarmismo institucional y mediático sobre la “crisis sanitaria” actual. De igual modo, considero que sería apropiado aclarar, que el estado de los sistemas de salud autonómicos (en particular, el caso más sangrante el de la Comunidad de Madrid) era de una grave y manifiesta erosión, derivada de décadas de terribles y draconianas políticas de austeridad neoliberal y de recortes sistematizados en dicho ámbito. Por lo tanto, como diría el profesor e intelectual norteamericano Noam Chomsky, lo que ha puesto en evidencia la crisis del coronavirus es “el colosal fracaso del modelo neoliberal” (7). Éstas son las palabras, durante la “pandemia” y la  “pospandemia” como se llamó a la “desescalada” (por cierto, concepto tan rebuscado como inventado), de la pandemia de la gripe A H1N1, de algunos de los responsables políticos del gobierno de Zapatero y de su partido, el PSOE, que dirigieron la gestión de la crisis: Trinidad Jiménez, Ministra de Sanidad: “Hay que destacar “el valor de la comunicación, la transparencia y el rigor informativo”. En su elogio reconoce que “siempre supe que España tenía uno de los mejores sistemas del mundo, pero tengo que reconocer que tuvo un comportamiento ejemplar, más allá de lo que era exigible; funcionó como un reloj perfectamente engrasado y se evitaron muchas muertes por su fácil accesibilidad, pero también por la capacidad y preparación de su personal para detectar posibles casos de riesgo”. José Martínez Olmos, Secretario General de Sanidad: Dedica muchas respuestas a las compras de las vacunas y dice, “cuando se planteó durante la crisis de la gripe A la compra de vacunas preventivas, no era una decisión autónoma de los gobiernos porque, si no lo haces bien, y hay consecuencias por no haber protegido la salud y la *Los inyectables que se comecializaron para la campaña de vacunación 2009/2010 fueron los siguientes: FOCETRIA® de la farmacéutica con sede en Basilea (Suiza) NOVARTIS; PANDEMRIX® de la farmacéutica inglesa GSK, pero comercializada desde su sede en Bélgica; y PANENZA®, vendida sin adyuvantes para mujeres embarazadas, del laboratorio francés SANOFI-PASTEUR, con sede en Lyon. De forma que se contrató con GSK y con Novartis “la compra de vacunas para 37 millones de dosis…con un coste total de 270 millones [de euros]. Con este número de dosis se podía vacunar, como poco, a 18,5 millones de personas”. Además, se firmó contrato con Sanofi para 400.000 dosis de vacunas sin adyuvantes para mujeres embarazadas, “cuyo coste supuso, si no recuerdo mal, unos 20 millones [de euros]” (…). Y concluye: También habla del “principio de prevención” [prevención]. Y alude a que “volvería a actuar lo mismo” y “esto pasa con todos los fenómenos nuevos: una vez terminado el proceso es muy fácil explicárselo todo”. Al profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, exdiputado y exsenador del PSOE, desde el principio de la “pandemia del coronavirus”, se ha prodigado con mucha diligencia y experiencia, por muchos programas de tertulias en televisión, reforzando la tesis de la necesidad del estado de alarma y las medidas de confinamiento poblacional, así como la parálisis de la economía del país. María Jesús Montero, actual vocera del gobierno socialista, en el 2009, Consejera de Salud de la Junta de Anadalucía: Hablaba de la sobreactuación que incrementó la tensión y las demandas que “afortunadamente recondujeron la credibilidad de médicos y de enfermeras”. También “hubo falta de transparencia en el propio papel de la industria y los posibles intereses económicos que había detrás de la pandemia”. E incluso incluye una crítica dura contra los antivirales y con la falta de transparencia en los ensayos clínicos que los avalaron. Como se puede comprobar, la evaluación “a la española” de la crisis concluye con una palabra: éxito (8). Aunque teniendo en cuenta que la mayor parte de las vacunas y el tratamiento antriviral caducó (el último lote de tratamiento caducó en el Centro Militar de Famacia de Defensa de Burgos el pasado septiembre de 2019) o se quemó, pienso, con justicia rawlsiana, que fue cualquier cosa menos eso. Lo dejo a su sensato y ponderado juicio. Sin embargo, creo que sería bastante injusto sino rescatara las palabras del entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: “La respuesta fue un buen ejemplo de concertación internacional, nacional, con las Comunidades Autónomas, con los investigadores y con los profesionales del sistema de salud. Además, “habría que añadir que el Gobierno no escatimó recursos económicos para afrontar la situación y adquirir un elevadísimo número de vacunas y antivirales”. Y es verdad, no se escatimó. Se gastaron casi 400 millones de euros en una “pandemia” que no existió y de la que se enriqueció el conglomerado farmacéutico global conformado por GSK, Sanofi-Pasteur y Novartis.

El capitalismo del desastre hizo su gran agosto a expensas de una gran mentira del despilfarro público y con la colaboración cómplice, de un mal gobierno que no dudó en alinearse con los intereses de la tiranía del mercado farmacológico, anteponiendo los beneficios económicos de la industria farmacéutica a la salud y la vida de las personas. El discurso del poder mercantil se sobrepuso al relato del sentido común y la verdad.


EL MISMO GUIÓN EPIDEMIÓLOGICO: MEDIDAS ABSURDAS, COMITÉ CIENTÍFICO DE “SABIOS Y EXPERTOS” Y PROPAGANDA

Julian Assange, el activista social y fundador de Wikileaks,  publicó unas revelaciones en 2010 sobre los crímenes de guerra y de lesa humanidad perpetrados por EE.UU. en la guerra de Irak. Estos días se están cumpliendo 10 años de aquellas publicaciones. Recuerdo cuando el hacker australiano reveló las filtraciones que ponía en serio compromiso a muchos países del Mundo, sobre tráfico de armas, narcotráfico, guerras, terrorismo de estado, revoluciones de colores, golpes de estado suaves, etc, con el único objetivo de hacer accesible toda la verdad oculta por la propaganda del poder, a la opinión pública internacional. La gran frase de la presentación es tan ilustrativa como icónica de lo que representa hoy el capitalismo neoliberal, que no es más que una permanente guerra económica entre clases, la plutocracia, la minoría del 1%, contra los pueblos del Mundo, el 99% restante de la humanidad: “La primera víctima de la guerra es la verdad”.

España estaba en “guerra” contra un enemigo difícil de combatir en el 2009, y la primera víctima en caer en el “campo de batalla” fue la verdad, a manos de un gobierno que usaba la mentira como única forma de relacionarse con la ciudadanía.  La siguiente víctima en ser tumbada fue el “sentido común”, a manos de la torturadora y sistemática campaña de terrorismo y alarmismo mediático, con el único objeto de maximizar el miedo, la desinformación y la confusión, a mismo tiempo, que minimizaban la seguridad y la protección de la población. Uso de mascarillas, aparición de los geles farmacológicos de manos, los primeros hidroalcoholes, promoción del “distanciamento social”, erosión de nuestros rituales de salutación, no besarse, no dar la mano, no abrazarse, no comer del plato del otro, no hacer viajes, prohibidas las aglomeraciones, … fue un primer gran ensayo de lo que estaba por venir.

En el período entre pandemias (2009-2020), la Fundación Bill y Melinda Gates advertía que junto al cambio climático, las pandemias eran las grandes amenazas futuras de la humanidad. Y como “autoprofecía”, se hizo realidad. También lo venía haciendo la OMS, obviamente, como se comentará más adelante, a través de las declaraciones del Dr. Germán Velásquez, y con conocimiento de causa. Fue la “primera gran pandemia que no fue del S.XXI”, en cuanto al número de países supuestamente afectados por la gripe A H1N1. Fue tal la presión e influencia de la industria farmacéutica ejercida sobre la OMS, que poco antes de declarar a mediados del 2009 el brote de gripe porcina proviniente de México (después se comprobó que extendiera, una vez más,  desde EE.UU., al igual que la pandemia de gripe A H1N1 de 1917) la organización con sede en Ginebra, modificó la definición de “pandemia”. Se activaron entonces, en toda Europa, todos los mecanismos de pánico social, para manipular a la opinón pública y controlar a la población. El virus era la táctica política del capitalismo del desastre para ocultar la agenda secreta de los poderes económicos y financieros globales. Pondré unos ejemplos muy clarificadores que ilutran la “mimesis” del guión usado en aquella “guerra contra un enemigo invisible y letal muy difícil de combartir”, con la actual “crisis del coronavirus”:
La Inglaterra del primer ministro Gordon Brown, ordenó preparar varias fosas comunes en diferentes lugares del país, en particular en las ciudades más populosas como Londres y Manchester, ya que su “comité científico de sabios y expertos” vaticinaban la cifra de 150.000 personas fallecidas por el terrible y mortífero virus desconocido. Una vez decretada la pandemia, la cifra subió exponencialmente al apocalíptico valor de 700.000 vidas humanas. El nivel de pánico e histeria social se incrementaba de forma gradual al ritmo creciente de los valores epidemiológicos. Se manipularon las cifras para generar más miedo entre la población y someterla a un estado de shock colectivo. Muchos comercios y grandes empresas pusieron el cierre. La locura estaba desatada. Sin embargo, las cifras reales, no las oficiales, arrojaban unos valores más acordes a un brote epidémico de menor entidad que la epidemia de la gripe invernal. A finales de agosto de 2009, se contabilizaban tan sólo 44 personas fallecidas por gripe A H1N1. Casi con toda seguridad, docenas de personas con patologías previas, personas mayores enfermas o con dolencias crónicas, fallecieron por miedo a contraer la enfermedad quedándose en sus domicilios o no acudiendo a un hospital por temor a colapsar los servicios de salud, derivado inextricablemente del clima de pánico social tan bestial inducido desde los medios de propaganda controlados desde el mando único del gobierno.

Nueva Zelanda, en las antípodas del planeta, vivió una situación similar. Se esperaban más de 18.000 fallecidos. Una vez dada por finalizada la pandemia el 10 de agosto de 2010, este país registraba la cifra final de 17 personas fallecidas atribuibles a la gripe A H1N1. España presentaba unas cifras comparadas y proporcionadas al resto de los países del Mundo afectados por la “pandemia”: 440 contagios confirmados y 262 personas fallecidas. Es decir, en términos porcentuales, el número de fallecidos por la nueva cepa vírica, representó menos del 4% de las personas que fallecen anualmente por la gripe estacional, entre 6000 y 7000 muertes atribuibles, según el Sistema de Vigilancia de la Epidemia de Gripe Estacional dirigido por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud de la Universidad Carlos III (9).


PRIORIDADES DEL CONGLOMERADO FARMACOLÓGICO: ¿LA BOLSA O LA VIDA? Y EL ABANDONO DEL PRINCIPIO HIPOCRÁTICO “PRIMUM NON NOCERE

Algunas de las voces más expertas, independientes y críticas de la “sobreactuación teatral” y el “gran engaño” de los gobiernos de los países miembros de la UE, fue el médico internista español Pedro Caba Martín, ex vicepresidente de la OMS y Germán Velásquez, exdirector del Programa Mundial de Medicamentos de la organización durante 20 años. Éste último escribió un libro “El libro rojo de la OMS” sobre el escándalo de corrupción por el cual recibió varias amenazas de muerte y sufrió varias tentativas de asesinato. Dejemos que hablen las voces competentes que fueron silenciadas por los medios de desinformación tradicionales y dominantes: Dr. Pedro Caba Martín:

Ésta es una crisis de salud pública planificada al detalle. La OMS se atrevió a modificar incluso la definición de pandemia para poder lanzar una alerta máxima mundial cuando sólo había 1.000 infectados en México. Es algo inaudito, desproporcionado e irresponsable. Un obsceno ejercicio de ruido al que han contribuido ministros de sanidad, presidentes de gobiernos, farmacéuticas, medios de comunicación y, como buque insignia de todo el tinglado, la propia OMS - Pedro Caba, año 2010. 


“Antes la OMS la financiaban los países miembros, de acuerdo a su PIB. Cuando muchos de ellos dejaron de pagar porque no tenían dinero suficiente ni para salir ellos adelante, el organismo entró en crisis. Entonces llegaron los laboratorios cargados de dólares, en plan salvador, y poco a poco se fueron haciendo con más y más poder. ¿Qué ha pasado ahora? No hay que ser una lumbrera para deducirlo”, (10) sentencia el doctor Caba. Dr. Germán Velásquez: "Ha sido la Agencia de referencia durante casi 70 años, la OMS ha jugado un papel muy importante en la definición de políticas mundiales, hasta muy recientemente. Pero la OMS, desafortunadamente, está en un proceso acelerado de privatización. Está entrando en una situación de conflictos, está dejando de tener el rol que jugó siempre, y para el cual fue fundada, el árbitro mundial de la salud pública".

Es una teoría que es totalmente cierta, ha sucedido, y está sucediendo. Cuando un donante da dinero, por ejemplo, la industria farmacéutica, estos representantes solicitan estar presentes en los comités de expertos de los diferentes programas (de la OMS). Hay un conflicto de intereses grave. Sucedió con la epidemia H1N1, los posibles fabricantes de vacunas y de medicamentos, como el Tamiflú, estaban sentados en el comité que estaba decidiendo si se lanzaba una epidemia o no, evidentemente, (las farmacéuticas) empujaron a que se lanzara la epidemia y se diera una alarma global porque iban a tener un mercado impresionante”. "Un ejemplo, el 90% del Programa de Medicamentos del que fui responsable, ahora está  financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, están dando el dinero sólo para los asuntos que le interesa a Bill Gates, de tal manera, que el programa sólo se centra en los proyectos para los que tiene dinero, el resto se queda sobre el papel. Por ejemplo, ya no se trabaja nada sobre el programa de uso racional de los medicamentos- Dr. Germán Velásquez (11).

LA GUERRA CONTRA UN ENEMIGO INVISIBLE: RETÓRICA 11S, EL DESCRÉDITO DE LA OMS Y LA SILICONIZACIÓN DE LA ESTUPIDEZ

Mientras escribo, el gobierno de Pedro Sánchez acaba de aprobar el tan esperado “Plan de Desescalada del Confinamiento”. Un plan, en su totalidad, tan absurdo y grotesco, como el modelo de gestión política adoptado desde el minuto cero de la aplicación del “estado de alarma”. No voy aquí a hacer un análisis pormenorizado del mismo, porque no es mi cometido. Para eso ya están los pseudoperiodistas y contertulios de los programas de la televisión, que lejos de informar, alimentan la confusión, la frustración  y el miedo social. Al fin y al cabo, esta es su disfunción: desinformar a la gente. Como ha podido comprobar el/la lector/a, las medidas “excepcionales” decididas por el gobierno no han sido tan originales, más bien, han sido la “norma” desde el punto de vista histórico de anteriores “epidemias y pandemias”, a modo de “ensayos clínico-sociales”. En lo que va de siglo, desde el año 2000, la humanidad ya ha padecido al menos 5 pandemias, a la luz del cambio de definición del concepto “pandemia”, y acompañadas siempre de intensas y apabullantes campañas de alarmismo social, con el único objeto de crear un “clima de pánico e histeria colectiva”.

Sin embargo, sin la debida cobertura mediática, varios países de África Central (Sierra Leona, Liberia y en la actualidad República Democrática del Congo), sufren las consecuencias humanas devastadoras de sucesivos brotes de cólera, con un índice de letalidad de un 2%. Más de 30.000 personas han fallecido por este letal virus en toda la franja subsahariana (12).

O por poner otro ejemplo, no digno de la cobertura de los medios de comunicación occidentales, es el brote que se ha producido en Yemen, un país arrasado por un conflicto armado enquistado desde hace 6 años y que se ha cobrado la vida de más de 200.000 personas. De momento, hay más de 550.000 contagios registrados y más de 2000 personas han fallecido, en su gran mayoría niños y niñas. ¿La causa? La guerra. Ha destrozado el sistema de agua y saneamiento, las calles se han convertido en vertederos auténticos de escombros y basura, y los hospitales y los centros de salud han sido destruidos por los bombardeos que no hacen discriminación entre objetivos miliares y civiles, como en todas las guerras reales, donde se usan balas y bombas, y los muertos los pone siempre el mismo bando: el pueblo. (13).

A tenor de este ejemplo de “guerra real”, es absolutamente abyecto e inmoral que el gobierno de un estado social y democrático de derecho, adopte ese lenguaje belicista de los atentados del WTC del 11 de septiembre de 2001, en la lucha contra un virus. Un virus, por cierto, menos contagioso y letal, que el virus de la gripe estacional, como afirmó el Dr. Luis Enjuanes, el virólogo más prestigioso del país, y que lleva más de 30 años estudiando el coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (14). En realidad, no es un enemigo invisible ni incierto, al que debamos temer, ni declararle la guerra.

Los virus, como se ha hecho siempre en cualquier momento de la historia y en cualquier latitud del Mundo, se han combatido con investigación, medicina y personal médico y sanitario. Tres campos de batalla en España, en los que llevamos años perdiendo a causa del progresivo desmantelamiento del estado de bienestar y la desinversión en I+D+I. Por lo tanto, es necesario revertir esa tendencia neoliberal y promover, en lugar de una economía de guerra, una economía moderna y sostenible para la paz y la mejora social.

Lo que si parece ser una evidencia, es que el “desastre”, y esta crisis sanitaria que ya se ha transformado en económica, tiene un manifiesto comportamiento clasista, poniendo en potencial riesgo la vida, sobre todo, de las mayorías sociales que tienen una mayor dificultad o desigualdad de acceso a la sanidad pública en los países industrializados y enriquecidos, y de forma más sangrante, las personas más vulnerables de la Tierra: los seres humanos de los países más empobrecidos a causa del expolio de las corporaciones multinacionales de las potencias extranjeras. Este hecho sociológico ha quedado constatado de forma dramática y trágica en la Comunidad de Madrid, evidenciando el terrorífico fracaso del neoliberalismo y las políticas de desregulación, privatización y externalización de una gran mayoría de los hospitales y servicios públicos, así como la privatización y la inhibición de la administración de la comunidad, en materia de inspección de servicios sociales en la red de residencias y centros gerontológicos, tanto públicos como privados. El paradigma del “laissez faire, laissez passer”, ha demostrado ser un terrible engaño social, y los servicios y las empresas privatizadas bajo esta doctrina, ni son más eficaces, ni más eficientes y mucho menos de mejor calidad, y por una sencilla razón: lo público no tiene ánimo lucrativo, sino de prestación de un servicio a la ciudadanía en aras del interés general. Lo privado tiene ese animus lucrandi, procurando prestar un servicio en base al principio de la obtención del máximo beneficio económico con el mínimo coste.

Otro de los hechos que se han puesto de manifiesto con esta nueva crisis, es la supeditación del servicio público de salud mundial que debería prestar la OMS, a la atención prioritaria de los intereses privados representados en la organización. Y esta alineación con la tiranía del conglomerado farmacéutico, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates, ha quedado reflejada en las “supuestas recomendaciones” emitidas y acatadas como si fuesen “obligaciones”, por la mayor parte de los países de la zona euro, y las cuales, distan enormemente de atender a criterios de medicina o epidemiología, y sí, sin embargo, a una doctrina tecnócrata y empresarial. Desde el escándalo de corrupción de la “pandemia de gripe A H1N1” de 2009, la organización sigue envuelta en una“crisis de credibilidad”. Después de ésta, considero que será necesaria su refundación y volver al modelo de financiación original: el de aporte económico de los países miembros de la organización. Es decir, un modelo de financiación público.

Otro hecho que se ha verificado con esta “pandemia del coronavirus”, es la “siliconización” (término proveniente de Silicon Valley, el centro de producción de las nuevas tecnologías digitales y cuna de empresas  tecnológicas como Apple, Google o Facebook) de la vida y la ciencia (15).

En la vida diaria se puede comprobar el vertiginoso proceso de ordenación tecnológica de nuestra sociedad, basada en el uso compulsivo y abusivo de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, y que han destruido la cultura de la razón y la reflexión, es decir, nuestra capacidad de pensar y tomar decisiones, y por lo tanto, de formar nuestra opinión por ejemplo, en base a informaciones procedentes de muchas fuentes, pero las cuales, analizamos y contrastamos, antes de sacar una conclusión propia.

Desgraciadamente, esa facultad ha quedado anulada, pudiendo comprobarse durante esta “pandemia” en las redes sociales, donde no se atisba ni un mínimo signo de pensamiento ilustrado, crítico y autónomo. 0 cuestionamiento de la grotesca e incompetente gestión de la crisis. Toda una victoria para los medios de propaganda y de control social, que sólo buscan la distracción, el entretenimiento, la desinformación y el hiperconsumismo de [email protected] [email protected] En relación a la ciencia, ha sido una trágica derrota, en tanto en cuanto, el gobierno la ha manipulado mediante el uso de un “comité científico de expertos y sabios” para asesorar al gobierno en la adopción de las medidas económicas y políticas para una ¡“crisis sanitaria”! En realidad, la gente, presa del pánico y la confusión entre tantas medidas muchas veces incoherentes y sin criterio o justificación médica, ha decidido abnegarse al discurso de la “gente preparada e inteligente” del gobierno, que lejos de atender la metodología de la ciencia, a apostado por la charlatanería y la superchería del cientificismo, que nada tiene que ver con la ciencia.

Es decir, se le ha dado el protagonismo y un excesivo valor a un asesoramiento supuestamente científico y acorde a otro tipo de intereses que nada tienen que ver con las ciencias positivas como la medicina. El ejemplo más doloso y trágico que acredita la tesis del cientificismo,  han sido todas esas personas mayores que han perdido la vida en las residencias, viviendas comunitarias y “centros gerontológicos” en la comunidad de Madrid. Si realmente el gobierno de Pedro Sánchez apostase por un “asesoramiento científico” se habría puesto en contacto con investigadores en virología y epidemiología independientes, los cuales, sabiendo que es un virus “tan letal y contagioso”, y que afecta, mayoritamente a personas que son grupos de riesgo y personas mayores con patologías previas, la primera recomendación de este otro tipo de “comité científico” sería poner bajo la protección del estado a estes colectivos de población más vulnerables. Sin embargo, no se actúo de esta manera, aún teniendo un margen de casi dos meses desde que se conoció el primer caso oficial en Wuhan, China. La explicación a esta decisión es sencilla, atendiendo al criterio del capitalismo del desastre: la prevención no da beneficios. Lo que si es muy rentable, es el tratamiento antiviral y la vacuna. En relación a tan elevado número de contagios y fallecidos, sería conveniente saber con precisión y rigor si la cifra es real o hay una inflación estadística, que vendría en gran medida explicada, por una circular transmitida por el Ministerio de Sanidad de Salvador Illa la segunda semana del estado de alarma, a todos los centros de salud de atención primaria y hospitales públicos, en la que se ordenaba la instrucción de que cualquier persona que presentase síntomas de coronavirus, se le diagnosticase covid-19 (múltiples infecciones respiratorias comparten los síntomas del coronavirus). Y de igual modo, como “mortis causa” a personas fallecidas sin diagnóstico previo. Así lo denunció la Federación de Asociaciones para la defensa de la Sanidad Pública en uno de sus comunicados (16). Llama poderosamente la atención, que el Centro Nacional de Epidemiología de la Universidad Carlos III, que dirige el Sistema Nacional de Vigilancia de la Epidemia de gripe estacional, que cuenta con una red formidable de contabilización de personas contagiadas y fallecidas por gripe, sin embargo, hubiese hecho aguas con este “nuevo virus”, y a lo que se debe sumar, que cuenta con un potente simulador de predicción epidemiológica llamado Epigraph (17) que ya ha alertado de una nueva ola epidémica que contagiará a más de 14 millones de personas el próximo invierno. Cuánto menos, con esta información, es más que cuestionable el papel del estado, el gobierno y todas las instituciones públicas implicadas en la gestión de esta “crisis pandémica”, al concederle más capacidad a la “inteligencia artificial” que a la “inteligencia humana y al conocimiento” acumulado de mé[email protected], viró[email protected] y epidemiólogos independientes y de gran prestigio. Lo importante, es conservar el sistema doctrinal neoliberal imperante, que vela por el complejo de intereses del capitalismo del desastre. Los dividendos de las cotizaciones bursátiles por encima de la salud de las personas, aunque dicha máxima acarree un daño desgarrador a centenares de familias (“primun non nocere, es el principio ético básico del oficio médico, de hacer siempre el menor daño posible a la persona enferma). En relación a la medicina, es el abandono de toda ética profesional y la traición a su juramento hipocrático, cuyo principio moral, vertebra la formación de esta honorable profesión y su código deontológico. 


REGRESO AL FUTURO: DEMOCRACIA DE MERCADO, CORONABONOS Y EPIDEMIOLOGÍA DEL MIEDO

Me gustaría rescatar, antes de exponer mi conclusión, algunas de las reflexiones del que fuera presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa en 2009, el Dr. Wofgang Wodarg, y que en esta ocasión, denuncia el modelo de gestión política de la “Pandemia del Covid-19”,  adoptado por la mayoría de los países afectados (25 de los 27 países miembros) de la UE, con la excepción de Suecia, cuyo gobierno socialdemócrata de Stefan Löfven, decidió desoír las “recomendaciones” de la OMS, para seguir las del Epidemiólogo Jefe de la Agencia de Salud Pública, Anders Tegnell y su política sanitaria de “difusión tranquila y cuidadosa para no sobrecargar el sistema de atención médica”. El prestigioso médico internista y neumólogo, ha vuelto a cuestionar el uso inconveniente y perjudicial de la estrategia del pánico y las medidas económicas y políticas aprobadas con respecto a la población en general, a la que le atribuye más perjuicio y daño social del beneficio que supuestamente se persigue con las medidas gubernamentales. En relación a la “crisis sanitaria del coronavirus” afirma: “la solución al problema del coronavirus es poner en cuarentena a los alarmistas” (18). Y en el mismo artículo, “regresándose” a la anterior “pandemia de gripe A H1N1”, comenta con una clara perspectiva de futuro:

Hubo escenarios de horror similares una y otra vez en las últimas dos décadas. Sin embargo, la “pandemia de gripe porcina” anunciada por la Organización Mundial de la Salud fue, de hecho, una de las olas de gripe más leves de la historia y las aves migratorias siguen esperando la “gripe aviar”. Todas las instituciones que ahora nos alertan de nuevo sobre la necesidad de ser precavidos nos han decepcionado en varias ocasiones. Con demasiada frecuencia, vemos que existe la corrupción institucional debido a los intereses secundarios de los negocios y la política - Dr. Wofgang Wodarg

En aquella otra ocasión, el propio Dr. Wodarg inició y acompañó la “comisión de investigación” de la OMS en el Consejo de Europa con el objeto de depurar responsabilidades y esclarecer los motivos por los cuales, la OMS había decretado “emergencia santiaria” a principios de 2009, y a mitad de año, activado todos las “alarmas y mecanismos de pánico social”, declarando la “pandemia de gripe A H1N1”, cuando por número de contagios y personas fallecidas, eran unos valores insignificantes a la luz de epidemias de virus mucho más contagiosos como la malaria o el ébola, que anualmente produce la muerte de miles de vidas humanas, y no se le concede la relevancia mediática ni se realiza la cobertura informativa como a la actual crisis del COVID-19.

Creo que se puede afirmar, que estamos ante la mayor campaña de propaganda política y de alarmismo mediático en tiempos de paz jamás desplegado en la historia de España. Se han movilizado todos los ingenios, dispositivos, medios técnicos, políticos, económicos y empresariales (me refiero al gran capital del IBEX 35 y demás conglomerado empresarial multiparticipado), así como think tanks (centros ideológicos de producción de doctrina), universidades, centros de producción científicos y fundaciones (públicas y privadas), para llevar a cabo el más importante ejercicio masivo de control social desde el franquismo bajo los hashtags: #estevirusloparamosunidos y #yomequedoencasa. Son muchas las voces disidentes de mé[email protected], viró[email protected], neumó[email protected], epidemió[email protected] e investigadores cientí[email protected], tanto nacionales como internacionales, que han puesto frontal y categóricamente en cuestión las medidas de prevención e intervención desarrolladas durante esta crisis, y concretamente, la medida de confinamiento indiscriminado, sin tener en cuenta variables tan importantes como la salud, la clase social, la convivencia familiar y la perspectiva y la violencia de género.

Es curioso que un ejecutivo que se presenta como “socialista, demócrata, feminista, antixenófobo y plural”,  se haya olvidado durante estos 50 días de “arresto domiciliario” y suspensión de derechos y libertades fundamentales, de las personas que gozan de plena salud, de los 7 millones de menores, de los grupos de riesgo, de las personas mayores más vulnerables y dependientes, de los hogares empobrecidos, de las mujeres que se han visto obligadas a confinarse con sus maltratadores, de las personas con tendencia depresiva o que padecen depresión o ansiedad, a los inmigrantes de los CIES (Centros de Internamiento de Extranjeros), los reclusos y en particular los que están enfermos, así como el colectivo de los sin techo. No haber tenido en cuenta esta realidad social tan compleja a la hora de decidir el modelo de gestión de la “pandemia” es un flagrante acto de irresponsabilidad política, con el  que han causado un daño social y de salud pública mayor que el propio coronavirus, atendiendo a un criterio de prevención hipocrático como el ya comentado “primun non nocere”.

De este modo, una vez más, queda en evidencia la ausencia de un criterio médico y epidemiológico en toda la gestión política de la pandemia del SARS-CoV-2, y denota un corte tecnócrata y cientificista, y se confirma en la incoherencia de las medidas adoptadas como la aprobación y a continuación corrección de las mismas día tras día, poniendo en entredicho la competencia, la lógica  y la experiencia del “comité científico” consultado por el gobierno,  Y como asevera el profesor de la UCM, Marcos Roitman Rosenman, el país está asolado por una pandemia de estupidez (19). “Luchar contra la estupidez constituye una necesidad vital”.

En relación a las medidas económicas, a escala supranacional, sólo comentar que los beneficiarios del Quantitative Easing del BCE (Banco Central Europeo), al que han bautizado con el patético nombre de Pandemic Emergency  Purchase Programme (Programa de Compra de Emergencia Pandémica) con un fondo de 750.000 millones de euros y que se destinará a la compra de bonos de titularidad privada y soberana, será el gran capital, en particular, las corporaciones de combustibles fósiles europeos y las grandes eléctricas (Enel, Repsol-YPF, Cepsa, Shell, Total, Naturgy, etc), como ya ha denunciado la ong Ecologistas En Acción, y no las pequeñas y medianas empresas que sostienen la erosionada e inestable economía productiva de la eurozona. Es decir, los “coronabonos” sólo contribuirán al aumento de las grandes fortunas y a la acumulación de poder de las corporaciones multinacionales (20). A escala nacional, las ayudas no llegarán, o si finalmente llegan a sus destinatarios últimos, no serán suficientes para cubrir el gran volumen de gastos y de reactivación de las 2.800.000 pymes registradas en España, como asegura uno de los gurús económicos de Unidas Podemos, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, Juan Torres López. El desastre económico y social es un hecho irreversible:

Los mercados financieros son una bomba de relojería. O mejor, un mosaico de bombas en forma de diferentes burbujas y factores de vulnerabilidad y riesgo que pueden estallar en cualquier momento. Con los tipos de interés tan bajos, los grandes fondos de inversión han recurrido cada día más a acumular títulos cada vez más arriesgados que incrementan la inestabilidad y el peligro de las bolsas. Por mucho que intervengan los bancos centrales con cientos de miles de millones de dólares para comprar los títulos y salvar a sus propietarios, su derrumbe será inevitable si no se frena la vorágine especulativa que las mueve. (…) La situación es preocupante. Los líderes del mundo no están siendo capaces de actuar unidos frente a un peligro que amenaza a todos los países por igual. No consiguen (especialmente en Europa) coordinar medidas urgentes y completamente efectivas para frenar los problemas más inmediatos que la propagación de virus plantea a las personas y a las empresas. Se empeñan en darle prioridad a preservar el valor de la riqueza financiera, lo que ya impidió que la crisis de 2008 impulsara el necesario cambio de rumbo que necesitaba la economía mundial. Están ciegos ante los fallos estructurales que acabo de señalar. Y, lo que es peor, a la inmensa mayoría de quienes toman las decisiones no parece que les importe seguir dejando en la cuneta a millones de hogares, de trabajadores autónomos y de pequeñas empresas. Y no es por falta de alternativas, que se tienen y sabemos cuáles son, sino porque están plegados al interés y al poder de una minoría tan avariciosa como insensata, dispuesta a inmolar al mundo con tal de seguir siendo dueña de todo - Juan Torres López (21).

En uno de sus primeros artículos al comienzo de la “crisis del coronavirus”, el influyente politólogo y economista belga Éric Toussaint, hizo un análisis económico y financiero exhaustivo y promenorizadamente documentado de la verdadera debacle social y económica que se oculta detrás de la tapadera de la pandemia: una devastadora recesión financiera global sin paralelo en la historia contemporánea, y con unas consecuencias económicas, sociales y humanas imponderables. En este trabajo, publicado en el sitio electrónico del Comité para la Anulación de las Deudas Soberanas Ilegítimas  (www.cadtm.org), ya alertaba que en período del 15 de febrero al 15 de marzo, la bolsa de Wall Street, durante varios días, había tenido que 
cortocircuitar (en el lenguaje de la bolsa, parar literalmente) la actividad bursátil para no llevar al sistema financiero mundial al colapso (22). “Los mercados bursátiles están dominados por un centenar de grupos privados accionistas que forman parte del 0,1%”.

El virus como ya se ha comentado y lo ha afirmado en múltiples artículos la reputada e influyente periodista de investigación canadiense Naomi Klein (23), es la estrategia usada por los gobiernos de las democracias occidentales que han abrazado el corolario neoliberal, representado por las políticas de austeridad aplicadas en la última década y con la cual, poder seguir desarrollando sus agendas económicas secretas. El guión de esta nueva “pandemia” es la adaptación de las terapias de choque económico puestas en marcha en la décadas de los 70 y 80 en América Latina y en diversos países de Asia. Es la cruzada de la nueva religión del “libre mercado” y sus evangelistas, los Chicago Boys (los representantes de la Escuela Económica de la Universidad de Chicago), y en particular, los díscípulos del economista más popular de la época y Premio Nobel de Economía (concedido en 1973, por su gran trabajo como ideólogo del programa de choque económico desarrollado en Chile, tras el golpe de estado de Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende), el profesor y Dr. Milton Friedman (El Doctor Shock).

El Dr. Friedman se percató que podía extrapolar la terapia de choque individual a toda una sociedad. El método había sido empleado en los años 50 por el “especialista” en psiquiatría Ewen Cameron del Allan Memorial Institute de la Universidad McGill de Montreal (Canadá) con sus pacientes (muchos de ellos completamente sanos, con trastornos de conducta , depresión, ansiedad, etc) para “resetear” sus mentes, y devolverlas a un estadio inicial e infantilizado, con el objeto de doblegar totalmente sus voluntades y manipular su comportamiento. Materializar la “tabula rasa” de Aristóteles, en la que poder reescribir la historia de esas personas. El programa secreto e ilegal del “Dr. Electroshock” fue promovido y financiado por la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), con el nombre en clave de Proyecto MK-Ultra (Programa de Control Mental) (24). Si podían someter la voluntad de un individuo, también podían hacerlo con toda una población con el despliegue de toda la batería de técnicas de control mental, a través de la manipulación de las ideas, emociones, hábitos, actitudes y opiniones.  Y así lo manifestó en una simbólica y profética frase el propio Friedman: “Sólo una crisis real o percibida como tal, produce un auténtico cambio”. Y los Chicago Boys, auspiciados y bendecidos por el gran teólogo del “Consenso de Washington”, llevaron con éxito sus teorías económicas después de consumarse el shock que supuso el putsch contra el Gobierno legítimo de la Unidad Popular de Salvador Allende. La función del shock es maximizar la desorientación, el miedo y la confusión de la gente, mediante el uso de todas las técnicas de control social que permitan la hábil manipulación de la sociedad, mientras se implementan los planes secretos de los poderes económicos y financieros que están gobernando en la sombra. Las grandes corporaciones que operan en Wall Street y los parqués más importantes del globo, están multiparticipadas por otras grandes empresas multinacionales, y por lo tanto, los que ganan con las crisis, las guerras o las pandemias (reales o percibidas) del capitalismo del desastre, son estas redes corporativas multiparticipadas que operan a escala global.

Hoy la economía del Mundo ha cambiado radicalmente desde la década de los 70, en la que Richard Nixon, fue el presidente de EE.UU. de transición del sistema de protección social del “New Deal” roosveltiano al sistema de libre mercado friedmaniano, inaugurándolo con la voladura del sistema de “Bretton Woods”, que había instaurando el nuevo orden económico y financiero mundial tras la IIGM, con el objeto de conseguir la necesaria estabilidad financiera y comercial global mediante el establecimiento de unos tipos cambiarios fijos y estables, instaurándose el sistema del patrón oro, fijando el precio del oro al dólar norteamericano. Para ello se crearon dos instituciones financieras internacionales (el FMI y el BM) y se aprobaron unos acuerdos en materia de aranceles y comercio internacional (los GATT que se acabarían integrando en 1995 en la Organización Mundial del Comercio). En términos porcentuales, en 1971, tras la abolición de los “Acuerdos de Bretton Woods”, el 90% de las transacciones financieras internacionales tenía que ver con la economía real, es decir, comercio o inversión a largo plazo, y el 10% era especulativo. En 1990 los porcentajes se invirtieron y a mediados de la década, el 95% de los movimientos de capital diario de unas cifras astronómicas era especulativo. A día de hoy, son billones de dólares los que se mueven a diario en los flujos de capital privado internacionales. Casi el 99% son movimientos financieros especulativos (25). Es el vector estratégico y definidor del capitalismo global actual: la financiarización. Pero para llegar a este punto, ha sido necesario tomar muchas decisiones políticas, en las que no han participado los pueblos del Mundo, en materia de liberalización y desregulación del sistema  financiero internacional, encaminadas para redistribuir los beneficios entre la tiranía de los mercados, y propiciando una mayor concentración de la riqueza y el poder en el Mundo en manos de una selecta minoría social o elite: la plutocracia. (26). El selecto club de los más ricos. Usando el término usado hace 244 años por el padre de la economía moderna, el economista escocés Adam Smith: los Amos de la Humanidad (27).  Y los Amos de la Humanidad, actúan siempre en base a una vil máxima de acción: “All for ourselves. Nothing for other people” (Todo para nosotros. Nada para los demás). (28). Sin importarles en absoluto ni la salud ni la vida de millones de personas en el planeta. Tengan este principio y este dato en cuenta para comprender todo el dolor y sufrimiento inncesario  provocado a miles de personas y familias en España y el resto de los países afectados por la pandemia del miedo. Y esos Amos de la Humanidad son los que dirigen la OMS en la actualidad, y a los que el gobierno de Pedro Sánchez ha decidio servir antes que a su pueblo, desposeído de toda su soberanía, la cual, fue transferida a los nuevos tiranos del libre mercado.

Pero, ¿tiene la ciudadanía alguna alternativa al gobierno plutocrático mundial? Por supuesto, que sí. Al igual que Noam Chomsky, considero que la democracia es un esquema político muy sencillo de comprender. Se trata de quién da las órdenes y quién las acata. Con lo que la ciudadanía tiene la posibilidad de asumir un papel protagonista en la historia, participar, organizarse y contratacar los duros golpes del capitalismo neoliberal en aras de construir una sociedad desde abajo. Por que si hay un hecho sociológico y empírico constrastable e irrefutable, es que los cambios sociales nunca provienen de las instituciones.

La transformación social radical, tradicional e históricamente, se ha producido gracias a la acción del movimiento, de los pueblos empoderados. De las personas que se han autoorganizado y han decidido que las cosas cambien a mejor. Y para ello hay que actuar pensando en que exiten posibilidades de cambio, porque de lo contrario, nunca lo habrá. Por ello, como nos recuerda el prestigioso y radical (en el sentido de comprensión de las casusas de los problemas) historiador norteamericano Howard Zinn en su libro Nadie es neutral en un tren en marcha: “Lo que importa son las pequeñas hazañas de personas anónimas que pusieron los cimientos para los sucesos trascendentes de la historia”. Y éstas son las personas que consiguieron cambiar las cosas en el pasado y las que, sin duda, lograrán transformarlas en el futuro. Depende de [email protected]
 

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