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17 años del hundimiento del Prestige

Este es el tiempo que ha pasado ya desde que el petrolero se partía en dos a 234 km. de la costa gallega debido a la absoluta falta de sentido común y responsabilidad de las administraciones españolas, que decidieron pasear el buque por la costa en lugar de evitar las consecuencias fatales en un puerto seguro. 

17 años del hundimiento del Prestige

El 13 de noviembre de 2002, el petrolero monocasco Prestige se accidentó en una tormenta mientras transitaba cargado con 77.000 toneladas de fuelóleo frente a la Costa da Morte, en el noroeste de España. Tras varios días de absurdas maniobras para su alejamiento de la costa gallega, se acabó hundiendo a unos 250 km de la misma el 19 de noviembre. El vertido de la carga causó una de las catástrofes medioambientales más grandes de la historia de la navegación, tanto por la cantidad de contaminantes liberados como por la extensión del área afectada, una zona comprendida desde el norte de Portugal hasta las Landas de Francia. El episodio tuvo una especial incidencia en Galicia, donde causó además una crisis política y una importante controversia en la opinión pública. Este es el recorrido que las administraciones españolas obligaron al barco a realizar, en malas condiciones de mar y con un buque con carga peligrosa y en malas condiciones:

Prestige

Finalmente, a las ocho de la mañana del martes 19 de noviembre, el petrolero se partió por la mitad y las dos partes se hundieron completamente al cabo de unas horas; la popa se hundió sobre las 11:45 horas de la mañana y la proa a las 16:18 horas, después de un tortuoso recorrido frente a las costas gallegas de 243 millas (437 km). En ese momento, el barco estaba a 130 millas —132 millas según otras fuentes— de la costa de Finisterre, unos 234 km, —260 km según otras fuentes—, a la altura de las Islas Cíes, de alto valor ecológico, cuando la marea negra ya afectaba 300 km de costa.


En el momento del naufragio se rompieron otros tres tanques que liberaron entre 10 000 y 12 000 toneladas más de carburante; y después el ahora pecio siguió liberando vertiendo fuel hasta que sólo quedaron unas 13 700 toneladas que serían retiradas en 2004 —la carga inicial era de una 77 000 toneladas—. A pesar del naufragio, las autoridades siguieron negando el problema, y el delegado del Gobierno Fernández de Mesa aún sostenía el 19 de noviembre que «A ojo de buen cubero, el Prestige ha vertido 3000 o 4000 toneladas», cuando ya se habían vertido 54 000 toneladas de fuel según declararon los peritos en el juzgado. Nada se sabía entonces del futuro del barco y de la carga, pues mientras las autoridades aseguraban que el fuel se solidificaría ante las bajas temperaturas del mar, los estudios del CEDRE demostraron que el fuel no se iba a solidificar a esas temperaturas —2,5 °C—. Incluso a temperaturas de -10 °C seguiría fluyendo, y el 12 de diciembre, tres semanas después del hundimiento, la temperatura del fuel que fluía de las grietas era de unos 9,9 °C.26​ Otros técnicos incluso aseguraban que el barco reventaría debido a las altas presiones a las que estaba sometido

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