SOSTENIBILIDAD

Dejar de volar como remedio contra el cambio climático

El aumento de la oferta de viajes cada vez más asequibles, ha hecho que se incrementen en un 4,9% las emisiones de CO² que los aviones comerciales vierten a la atmósfera
Dejar de volar como remedio contra el cambio climático

Una simple pregunta como ¿qué contamina más, todos los coches del mundo o los aviones?, puede hacernos pensar en lo dañinos que pueden ser los medios de transporte para la atmósfera. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, el impacto medioambiental de los distintos medios de transporte se mide en función de las emisiones de CO2 que cada uno de ellos libera por pasajero y kilómetro recorrido. En este sentido el medio que más contamina es el avión. Supongamos que un aeroplano lleva 88 personas a bordo, este emitiría 285 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro, mientras que un coche con el mismo número de pasajeros emitiría 104 gramos de CO2. Para tenerlo un poco más claro pondremos un ejemplo bastante gráfico, como el del caso de un vuelo de ida y vuelta de Viena a las Islas Canarias, cuya contaminación provocaría el equivalente al deshielo de aproximadamente, 4,5 metros cuadrados de casquete polar.

Con estas comparaciones queda claro que el avión es un medio de transporte muy contaminante. Además, la oferta de viajes cada vez más asequibles, ha hecho que se incrementen en un 4,9% las emisiones de CO² que los aviones comerciales vierten a la atmósfera y por eso varios movimientos han empezado a promover campañas que animan a no volar como medida para reducir la contaminación

passenger-traffic-Holger DetjeLos aviones contaminan más que todos los coches del mundo juntos (HOLGER DETJE)

Falta de legislación

Diferentes grupos que promueven la defensa del medio ambiente, apuntan a que el problema viene originado por una falta de legislación restrictiva en esta materia. Las compañías ofrecen cada vez con más frecuencia vuelos de corta distancia a precios muy económicos y esto está provocando que, por ejemplo en lugares como Europa, se hayan aumentado las emisiones de gases contaminantes provenientes de los aviones en un 26% en los últimos años. Un dato que contrasta con los registrados en otros sectores como los de los transportes terrestres, en los que las emisiones se han reducido notablemente debido a legislaciones más restrictivas. El problema que denuncian algunos grupos como Ecologistas en Acción es que la legislación europea está incentivando indirectamente el aumento de vuelos de corta duración al no existir sobre ellos impuestos que graven de manera notable los carburantes o los billetes para este tipo de trayectos.

 "No puede ser que salga más barato viajar en avión, que es el transporte que más contamina, que en tren", Nuria Blázquez, coordinadora de Transportes de Ecologistas en Acción.

Esta falta de regulación esta propiciando también la aparición de compañías de bajo coste que hace que los vuelos, tanto de larga como de corta distancia, sean mucho más económicos y que por lo tanto cada vez más personas elijan los aviones como medio de transporte. Por eso son muchas las plataformas ecologistas que proponen impulsar normativas mas restrictivas, que penalicen el empleo de los combustibles más contaminantes en las aeronaves y que impulsen el desarrollo de nuevos materiales que sean menos contaminantes.

“La vergüenza de volar”

Pero hay otras organizaciones que se han cansado de esperar y han decidido pasar directamente a la acción para intentar reducir el número de viajes por el aire como una medida clave para reducir también la contaminación atmosférica. Así es como cada vez estamos escuchando con más frecuencia la palabra “Flygskam”, que literalmente significa “la vergüenza de volar” y cada vez es más común encontrarla también en las redes sociales, con diferentes fotografías que promueven la utilización de otros medios de transporte como una forma de rechazo a los vuelos por su alto grado de contaminación. Junto con el hastag #stayontheground los usuarios han colgado instantáneas en las que dejan claro que han cambiado el hábito de volar por el de hacer viajes en tren, aunque para ello tengan que emplear muchas horas más.

 

Una de las impulsoras de la campaña 'We Stay on the Ground' ha sido la activista Maja Rosén, que hace 10 años dejó de volar como medida individual para luchar contra el cambio climático y ahora se ha propuesto concienciar a la ciudadanía de la importancia que tiene esta propuesta a la hora de buscar alternativas de transporte que sean menos contaminantes.

Otra activista mucho más mediática, la joven Greta Thunberg también se ha hecho eco de este movimiento que pretende reducir el impacto medioambiental que provocan los aviones y está impulsando la campaña para dar ejemplo.

El tren como alternativa

Parece que este tipo de iniciativas están teniendo una gran repercusión y cada vez son más los europeos que quieren reducir su huella de carbono y optan por otro medio de transporte mucho menos contaminante para sus desplazamientos. En algunos países como en Suecia los datos hablan por si solos. En una encuesta publicada a principios de junio por Swedish Railways SJ, se mostraban como el 37% de los encuestados prefería viajar en tren en vez de en avión. Cifra que se había elevado notablemente respecto al ano anterior, donde el porcentaje se situaba en un 26%.

El impacto climático cada vez se tiene más en cuenta a la hora de elegir el medio de transporte y esto ha hecho que la mayoría de los viajeros elijan los viajes en tren como la mejor alternativa. Su alta capacidad para transportar a muchos pasajeros y su escasa contaminación, debido sobre todo a que generalmente son propulsados por electricidad, lo ha posicionado como el preferido a la hora de buscar alguna alternativa frente a los desplazamientos en avión. En Suecia incluso se ha iniciado otro movimiento llamado "Tagskryt", que hace referencia al orgullo de viajar en tren y al que ya se han unido muchos seguidores en las redes sociales, colgando fotos de sus desplazamientos en tren y animando a otros a que hagan lo mismo.

Tomando conciencia

Iniciativas como estas han llevado a los gobiernos de algunos países a tomar cartas en el asunto y en algunos como en Holanda, se han planteado la posibilidad de prohibir los vuelos cortos y sustituirlos por viajes en tren. Para ello ya se ha llevado una propuesta hasta el Parlamento para que desaparezcan de manera gradual los vuelos entre Ámsterdam y Bruselas y aunque la Cámara ve con buenos ojos esta medida, es el gobierno holandés el que tendrá que estudiar el caso. La compañía KLM ya ha asegurado que la falta de un medio de transporte adecuado entre las dos ciudades hace que la prohibición de la línea sea inviable, pero desde el gobierno han asegurado que para que la anulación se lleve a cabo, lo primero que hay que hacer es buscar una alternativa que sea fácil, económica y atractiva.

En Francia también se han propuesto alternativas como la holandesa y la iniciativa contempla la posibilidad de prohibir los vuelos cuyo recorrido pueda hacerse en tren en tres horas o menos. En este sentido, el trayecto más fácil de suprimir sería el de París-Marsella, que en avión se realiza en una hora y 20 minutos (sin contar los desplazamientos desde y hasta los aeropuertos) y en tren se tarda menos de tres horas.

airplane-Free-PhotosLa intención en algunos países es suprimir los vuelos entre trayectos cortos por viajes en tren (FREE PHOTOS)

La aerolíneas toman medidas

En Suecia el movimiento 'We Stay on the Ground' ha hecho mella en el sector de la aviación, donde una de las compañías más potentes, Swedavia, ya ha asegurado que ha notado un descenso del 8% en el número de pasajeros nacionales entre enero y abril de este año. Por eso la Asociación Internacional de Transporte de Aviación ya se ha apresurado a tomar medidas ante el miedo de que el sentimiento de “vergüenza de volar” siga aumentando y en la reunión anual que se celebró en Seúl en el mes de mayo, se comprometió a que el sector reduciría a partir del 2020 las emisiones contaminantes hasta llegar a disminuirlas a la mitad en 2050. Para ello aseguran que invertirán más en el desarrollo de combustibles sostenibles y en las nuevas tecnologías, apostando por avances para aviones que cada vez sean más eléctricos. Algunas compañías como la holandesa KLM han apostado también por hacer campañas que trasmitan a los pasajeros la importancia de volar con menor frecuencia, pero en el sector de la aviación la medida de reducir el número de vuelos todavía no lo contemplan como una solución eficaz. Tal vez este sea el problema, que la oferta es tan amplia que nos es mucho más fácil y rápido coger un avión para desplazarnos, aunque sea entre distancias muy cortas. Si las compañías se plantearan reducir el número de vuelos, la huella contaminante que dejan sería también mucho menor, pero como parece que esta opción no la contemplan, tendremos que ser nosotros mismos los que tomemos conciencia de la situación medioambiental tan preocupante en la que nos encontramos y posicionarnos al respecto. Al desplazarnos por el aire estamos contribuyendo con el desgaste de nuestro planeta y tal vez una de las mejores opciones para evitarlo es la de unirnos al movimiento #stayontheground y elegir otros medios de transporte menos contaminantes como el tren.

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