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Servicios secretos de Estados Unidos planearon secuestrar y asesinar a Julian Assange

Los planes para envenenar o secuestrar a Julian Assange de la embajada ecuatoriana se discutieron entre fuentes de la inteligencia de Estados Unidos y una empresa española de seguridad privada que espiaba extensamente al cofundador de WikiLeaks, según aseguró un testigo durante el juicio de Assange ante el tribunal en Londres. Los detalles de la presunta operación de espionaje contra Assange y cualquier persona que lo visitó en la embajada se presentaron el miércoles 30 de septiembre de 2020 en su caso de extradición, como prueba de un ex-empleado de dicha empresa de seguridad, UC Global.

Servicios secretos de Estados Unidos planearon secuestrar y asesinar a Julian Assange

Artículo original de Al Descubierto 

La empresa recibió órdenes de “amigos de Estados Unidos”

Se ocultaron micrófonos para monitorear las reuniones de Assange con los abogados, se obtuvo su huella digital de un vaso e incluso se tramó un complot para obtener un pañal de un bebé que había sido traído en visitas regulares a la embajada, según el testigo, cuya evidencia dejó patente mediante declaración escrita, pero el plan fue frustrado cuando el entonces empleado alertó a la madre del niño.

El martes se otorgó el anonimato al ex-empleado y a otra persona que había estado involucrada con UC Global, luego de que en la audiencia se les dijera que temían que Morales u otras personas relacionadas con él en Estados Unidos, pudieran buscar hacerles daño ante dichas declaraciones.

Los detalles de su evidencia escrita fueron leídos en el Old Bailey en Londres el miércoles por Mark Summers, uno de los abogados de Julian Assange, quien está luchando contra la extradición a los Estados Unidos a la que se enfrenta desde hace años por las filtraciones de documentos clasificados que, a través de WikiLeaks, ha revelado supuestos crímenes de guerra y otros abusos por parte de diferentes administraciones del gobierno estadounidense.

James Lewis, en representación del gobierno de Estados Unidos, dijo al tribunal el martes que el caso estadounidense probablemente sea que la evidencia de los ex empleados de UC Global era “totalmente irrelevante”.

En la prueba, uno de los testigos dijo que UC Global en realidad había sido contratada en octubre de 2015 por el gobierno de Ecuador con el fin de brindar seguridad a las hijas del presidente del país y su embajada en Londres, donde Julian Assange llevaba viviendo desde 2012.

Sin embargo, dijeron que esto cambió cuando Morales asistió a una feria del sector de la seguridad en Las Vegas, donde obtuvo un contrato con Las Vegas Sands, empresa propiedad del multimillonario estadounidense Sheldon Adelson. El estadounidense era amigo y partidario de Donald Trump, quien en ese momento era candidato presidencial.

Manifestación en apoyo a Julian Assange y Bradley (ahora Chelsea) Manning.
Autor: John Englart, 14/12/2010. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0.)

Se dijo que Morales había regresado a las oficinas de la compañía en Jerez, en el sur de España, y anunció que jugarían en “la gran liga”. El testigo agregó que Morales dijo que la empresa se había pasado a lo que este último describió como “el lado oscuro”. Esto supuestamente implicó cooperar con las autoridades estadounidenses, quienes, según Morales, se asegurarán de que obtuvieran contratos por todo el mundo.

Así, el testigo asegura que se lanzó una operación cada vez más sofisticada para monitorear a Assange que se aceleraría después de que Donald Trump asumiera el cargo en 2017 y agregó que Morales hacía viajes frecuentes a Estados Unidos con datos registrados.

“Él mostró por momentos una verdadera obsesión en relación a monitorear a los abogados porque nuestros amigos estadounidenses lo estaban pidiendo”, agregó el testigo, quien mantuvo una participación en UC Global por un tiempo. El otro testigo, un experto en tecnologías de la información que se había incorporado a UC Global en 2015, también se refirió a los viajes a Estados Unidos de Morales, quien dijo que hablaba de ello en términos de “ir al lado oscuro”, confirmando la versión del otro testigo.

Medidas cada vez “más extremas”

En diciembre de 2017, asegura que recibió órdenes de instalar nuevas cámaras en la embajada que, a diferencia de lasanteriores, también grabarían audio. Dijeron que Morales luego dijo que las cámaras deberían poder transmitir en directo “para que nuestros amigos en los Estados Unidos” pudieran vigilar la embajada en tiempo real. Esto “alarmó” al entonces empleado que dijo que no era técnicamente alcanzable. La respuesta de Morales, según aseguró ante el tribunal, fue enviarle un documento con instrucciones detalladas sobre cómo hacerlo.

“Obviamente, el documento debe haber sido proporcionado por un tercero, que el testigo espera que sea inteligencia de Estados Unidos”, dijo Summers, mientras leía partes de la presentación. Se dijo que el testigo se negó, diciendo que era manifiestamente ilegal.

El testigo también afirmó que los contactos de la compañía en Estados Unidos se habían puesto nerviosos cuando parecía que Assange podría estar a punto de obtener un pasaporte diplomático de Ecuador para viajar a un tercer estado, ya que había pedido asilo político. En una ocasión en 2017, también recordaron que Morales dijo que sus contactos estadounidenses habían sugerido que se deberían implementar “medidas más extremas” contra los visitantes de Assange.

“Hubo una sugerencia de que la puerta de la embajada se dejaría abierta para permitir que la gente entrara desde el exterior y secuestrara o envenenara a Assange”, aseguraron ante el tribunal. El testigo aseguró que David Morales dijo que estos planes estaban siendo considerados por sus contactos en Estados Unidos.

El testigo también contó que se le pidió que colocara calcomanías en la ventana de las salas de la embajada utilizadas por Assange. Dijeron que Morales había afirmado que esto ayudaría a “amigos estadounidenses” a apuntar micrófonos láser a las ventanas, pero que se habían frustrado porque Assange estaba implementando medidas para evitarlo a partir de ruido blanco.

Assange fue sacado por la policía en abril de 2019 de la embajada, donde se había refugiado siete años antes para evitar la extradición a Suecia por un caso de agresión sexual que posteriormente fue archivado.

Manifiestos en apoyo a Julian Assange

Simpatizantes de Julian Assange se reúnen en los exteriores de la embajada ecuatoriana en Londres.
Foto: Xavier Granja Cedeño/Ministerio de Relaciones Exteriores Cancillería Ecuador, 16/06/2013. Fuente: Flickr(CC BY-SA 2.0.).

 

El caso de Julian Assange ha suscitado apoyos por todo el mundo ante la evidencia de que su persecución obedece a intereses geopolíticos. Estas y otras irregularidades en su caso ha llevado a que aparezca un gran activismo en su favor.

El 20 de septiembre, más de 116 personalidades entre periodistas, jefes de estado, parlamentarios y diplomáticos exigieron que se le pusiera en libertad y acabaran con una persecución de más de diez años.

Por otra parte, en noviembre de 2019, más de 400 directores de medios y periodistas de todo el mundo firmaron una declaración internacional exigiendo su libertad cuando fue detenido en la embajada de Ecuador en Londres y encerrado en una prisión de máxima seguridad, asegurando de que su detención sienta un peligroso precedente contra el periodismo de investigación.

Assange forma parte de personalidades como Edward Snowden o Chelsea Manning que están siendo perseguidas por revelar supuestos crímenes de Estados Unidos.

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