Lecciones tras el accidente aéreo de Moscú

Lecciones tras el accidente aéreo de Moscú

El análisis preliminar de los datos reunidos tras el accidente de Superjet en Moscú muestra que este podría haber sido resultado de una serie de acciones erróneas de la tripulación de la aeronave, cuando los pilotos activaron el modo manual (“direct mode") de pilotaje y luego no lograron aterrizar en este modo en una situación bastante rutinaria.

Un error de la tripulación como la causa principal de un accidente aéreo no sería en sí mismo algo del otro mundo si no fuera una emergencia recurrente en la aviación civil en Rusia. Desde 2001, las grandes líneas regulares de transporte de viajeros en Estados Unidos no han tenido ningún accidente aéreo que dejara un número de víctimas significativo; la República Popular China no ha visto sucesos mayores desde 2010. En Rusia, casi todos los años se  produce un accidente importante de un avión de pasajeros con numerosas víctimas mortales a pesar de que el tiempo de vuelo y el volumen de tráfico aéreo son mucho menores. Basta señalar que Estados Unidos en 2017 transportó por vía aérea a 841 millones de pasajeros (1.552 millones de pasajeros-kilómetros comerciales); en China, 549 millones de pasajeros efectuaron vuelos (1.105 millones de pasajeros-kilómetros comerciales), mientras que en Rusia el número total de pasajeros aéreo alcanzó solo 105 millones de personas (205 millones de pasajeros-kilómetros comerciales).

rzhd39La empresa estatal rusa "RZD" muestra un ejemplo de una gestión de personal eficaz y un alto nivel de seguridad en el ámbito de transporte de pasajeros en Rusia

 

A nadie le sorprende que, según las estadísticas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el nivel de seguridad del transporte aéreo (el número de accidentes entre las víctimas en relación con el volumen de tráfico) en Rusia y la Comunidad de Estados Independientes sea uno de los más bajos de todo el mundo  en las últimas décadas. En 2018, el índice llegó a ser el más bajo de todos mostrando peores resultados que los países de África, donde en los últimos años, por el contrario, la seguridad de la aviación ha aumentado considerablemente. Las datos ponen en evidencia que en 2018 en las antiguas repúblicas de la URSS en un millón de vuelos efectuados se estrellaron un promedio de 1,19 aviones de retropulsión civiles y 7,48 aviones de pasajeros de turbohélice. Mientras tanto, en América del Norte, los índices fueron solo de 0,1 para los aviones civiles y cero para los aviones de turbohélice; en el Norte de Asia (la región a la que pertenece China) no hubo pérdidas de aeronaves de ambas clases.

Y lo peor es que casi todos los accidentes de aeronaves civiles en Rusia y la Comunidad de Estados Independientes se producen únicamente por culpa de la tripulación. Desde 2010, de los 12 accidentes de aviones de pasajeros en Rusia (incluido la caída del Tu-154M de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia cerca de la ciudad de Sochi), solo en un caso la causa fue un fallo puramente técnico: el avión del modelo obsoleto An-24  en 2011 efectuó un aterrizaje forzoso en el río Ob debido a la parada del motor. Un caso aparte fue el atentado terrorista encima del monte Sinaí en 2015. Todos las demás caídas con un número de víctimas significativo ocurrieron, según las investigaciones, como resultado de acciones impropias de los tripulantes (diez catástrofes) o del personal técnico en tierra, como en el accidente del ATR 72 en 2012. Otros tantos incidentes de aviación importantes, provocados ​​en su totalidad por el "factor humano", afortunadamente, no causaron pérdidas humanas.

mai-glavMijaíl Pogosián, el jefe del equipo de ingeneris que diseñaron el Superjet-100

Cabe destacar que la reacción de los medios de comunicación rusos a todas estas catástrofes fue y sigue siendo sorprendentemente estereotipada. Desde el principio se crea una imagen de "tripulaciones heroicas" que eran "excepcionalmente experimentadas", "los más altos profesionales" que "no podían llevar” la aeronave a la catástrofe. Por lo general, todo un coro de pilotos, retirados y actuales, junto con los líderes de la industria de la aviación hacen declaraciones que refuerzan la imagen. “Aquellos hombres eran verdaderos héroes y lucharon por la aviación”. De hecho, tras el último accidente del SSJ-100 en el aeropuerto moscovita de Sheremetyevo, las primeras noticias hablaban de los "pilotos heroicos que salvaron a las personas" antes de que se supiera que la mayoría de los pasajeros fallecieron. Sin embargo, fueron los "pasajeros con maletas" quienes se declararon los verdaderos culpables de tantas muertes.

Por lo general, las investigaciones realizadas por el Comité de Aviación Interestatal impulsan la difusión de los poco halagüeños detalles de los accidentes. Sin embargo, todas esas historias en las que los pilotos dejan caer a los aviones sin una causa evidente, vuelan por debajo de la altitud segura, despegan o aterrizan a velocidad inadecuada, hacen la carrera de despegue pulsando frenos, ponen la marcha en lugar de la contramarcha  después de tocar la tierra, fallan al aterrizar en las pistas y salen de las zonas seguras en grandes aeropuertos que bien conocen, hacen virajes bajo efectos de alcohol, etc., normalmente aparecen en los medios de comunicación como algo secundario.

Casi todos los recientes y  importantes accidentes de aviación en el resto del mundo, sin contar los que se produjeron por una intención maliciosa, ocurrieron debido a las fallas técnicas. Al menos,  la tecnología resulta ser la principal condición que propicia accidentes aéreos: basta recordar las catástrofes de los dos Boeing 737 MAX que tuvieron mucha repercusión social.

No habría que hablar de la falla en aquel Superjet, dado que  en los aviones civiles en EEUU y China las fallas durante un vuelo en los últimos años no llevan a una catástrofe y eso se debe a las acciones de los tripulantes. En Rusia, las tripulaciones de vuelos comerciales no pocas veces convierten  una condición desfavorable en una catástrofe.

Por lo tanto, no exageraríamos al decir que los aviones soviéticos y rusos muestran una durabilidad extraordinaria, especialmente si se tiene en cuenta el nivel cultural general en la aviación civil tanto entre las tripulaciones  como en los servicios de asistencia en tierra. No obstante, la aviación civil rusa (o, mejor dicho, toda la postsoviética) está gravemente enferma, y esta enfermedad amenaza principalmente por los bajos niveles de entrenamiento, disciplina y autodisciplina del personal de vuelo.

No existe tal nivel de incompetencia, incapacidad y diligencia en la aviación civil en ningún lugar del mundo. Al mismo tiempo, las tripulaciones aéreas son muy bien remunerados dentro de la estructura salarial en Rusia. Los medios rusos, en lugar de alertar sobre la crisis en la industria, se han convertido esencialmente en cómplices y partidarios de esta incompetencia, incapacidad y falta de disciplina publicando historias sobre los "héroes" que llevan a situaciones con decenas y cientos de víctimas mortales.

Sin embargo, los medios de comunicación una y otra vez difunden historias, promovidas por ciertos grupos de presión, sobre la “mala calidad” de los Superjet y el “incompetente” Mijaíl Pogosián, el ingeniero que creó este modelo de aeronave. Será que Pogosian fue culpable  del hecho de que entre los tres Superjets SSJ-100 perdidos desde su creación uno se estampara contra una montaña en Indonesia en 2012, conducido por un “piloto as”, otro sufriera una avería por los pilotos en Yakutsk, dentro de su aeropuerto natal y bien conocido, y ahora el tercero fuera bajado de mala manera y se quemara junto con los pasajeros en el principal aeropuerto de la capital rusa. De hecho, exactamente igual y a causa de graves errores de la tripulación durante el aterrizaje, cuatro aviones Boeing 737  cayeron en Rusia desde el año 2008. Dos de los cuatro aviones sepultaron a todos los pasajeros a bordo.

El exceso de autoconfianza, la presunción y el nivel insuficiente de autoorganización y autodisciplina son rasgos negativos de la mentalidad rusa y  son bastante reconocibles en las conductas de muchos profesionales, incluso en la aviación. El sistema de aviación civil debe someterse a un proceso de rehabilitación teniendo en cuenta estas peculiaridades nacionales con el fin de superarlas. Alexandr Herzen, un filósofo ruso del siglo XIX  que vivió durante mucho tiempo en Europa, escribió que

la principal diferencia entre una persona rusa y una persona occidental es precisamente que esa carece de autodisciplina: "toda persona occidental tiene un gendarme sentado en su cabeza, mientras que el ruso necesita un gendarme externo".

Los dispositivos técnicos, sean rusos o occidentales, perfectos o no del todo, no pueden contrarrestar las características negativas de una cultura; además, en algunos casos también se les hace una propaganda descarada llegando a llamarlas virtudes. Es significativo que después de la salvajada de 2008, cuando los pilotos  de un Boeing 737 de la compañía KD-Avia se olvidaron de extender el tren de aterrizaje durante el descenso en Kaliningrado, el entonces gobernador de la región Gueorgui Boos declarara, al unísono con el coro de los medios, que “no sufrió ni una sola persona".

La experiencia mundial muestra que las medidas duras para restablecer el orden en el ámbito del transporte aéreo son bastante efectivas. Un ejemplo ilustrativo es China, donde durante mucho tiempo también hubo una alta tasa de accidentes en la aviación civil.  Un proceso de ordenación complejo, decisivo e implacable que se inició a mediados de los años 2000 convirtió la aviación civil de China en una de las más seguras del mundo. Asimismo, las estadísticas de muchos países africanos ponen en evidencia una mejora considerable en la seguridad de la aviación en pocos años.

Rusia  tiene una experiencia bastante positiva de mantener un nivel de seguridad alto en el transporte ferroviario. La imposición de una disciplina dura, la organización y el control centralizado que han durado casi un siglo y medio conlleva a que los trabajadores ferroviarios nacionales hayan integrado el orden y hayan minimizado el efecto de la negligencia, tan típica entre los rusos.

En la aviación civil rusa, los problemas son completamente subsanables; lo más importante es darse cuenta de su existencia y sacar las conclusiones correctas en vez de fomentar la propaganda de los "héroes" que arruinan las vidas humanas por  falta de profesionalismo y socavan la reputación del país y su aviación. Nos gustaría creer que la tragedia con el Superjet sea un punto de inflexión en este sentido.

 

Texto original: Vz.ru

Traducción: Eulixe.com

 

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