Los pijos se rebelan

Las convocatorias de protesta contra el Gobierno en el barrio de Salamanca y Aravaca han congregado a cientos de personas sin ningún tipo de medida de seguridad. En mitad de una pandemia global, con el país en estado de alarma y una grave crisis económica en camino, el barrio más rico de la capital decide saltarse todas las normas para exigir "Libertad". A pesar de la evidente ilegalidad de la convocatoria, la Policía no ha intervenido y se ha limitado a saludar a los manifestantes. 

Los pijos se rebelan

Desde las 20.30 horas de ayer, cientos de manifestantes ataviados con banderas de España (algunas de ellas preconsitucionales) han estado pidiendo la dimisión del Gobierno con cánticos de «libertad» y «Sánchez, dimisión» en la calle Núñez de Balboa de Madrid. Muchas de las personas congregadas no han guardado la distancia social y no portaban mascarillas o las llevaban mal puestas. Es la tercera vez que se saltan el confinamiento en el barrio de Salamanca, el cuarto con mayor poder adquisitivo con una renta media de 61.500 euros, seguido por Aravaca con 61.476 euros. La calle Núñez de Balboa en concreto disfruta de una renta media de 89.015€ por hogar, lo que la sitúa entre el 1% de la población más rica. 

La realización de una manifestación de estas características es a todas luces un acto irresponsable debido a la grave crisis sanitaria que vivimos. Pero también un acto ilegal debido al Estado de alarma que rige en todo el país. A pesar de ello, la Policía no ha realizado ni una sola intervención, y su actuación se ha limitado a saludar por las ventanillas a los manifestantes. 

El alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado que estas protestas en el barrio de Salamanca en contra la gestión de la crisis sanitaria del Gobierno central son "una medida de protesta pacífica":

Los mismos que promovieron caceroladas contra el rey no se pueden quejar de que la gente las haga en la calle Núñez de Balboa. Si se cumple la normativa de estado de alarma es una forma de protesta pacífica que inauguró Podemos -  José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid. 

Resulta especialmente chocante observar este tipo de conductas en uno de los barrios más ricos del país, mientras a apenas unos kilómetros se hacen colas de hasta 7 horas para poder acceder a una bolsa de comida. Sucede en barrios como el de Aluche, donde a pesar de la difícil situación económica que se vive, la solidaridad y el sentido común son la norma. 

 

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