Grecia pide diez años de prisión para un refugiado afgano que perdió a su hijo en un naufragio

Europa continúa dando inhumanos pasos hacia la criminalización de las personas migrantes. La siguiente historia publicada esta semana en el medio alemán Der Spiegel (la mayor revista semanal de Europa y la más importante de Alemania) dice mucho sobre la situación de los derechos humanos en el viejo continente: un refugiado de Afganistán pierde a su hijo en un naufragio en las costas de Grecia, y ahora las autoridades piden para él hasta diez años de prisión por negligencia. 

Foto: Juan Teixeira.
Foto: Juan Teixeira.
Grecia pide diez años de prisión para un refugiado afgano que perdió a su hijo en un naufragio

La crisis humanitaria iniciada en 2015 originó en la Unión Europea una cadena de tensiones geopolíticas y el auge de gobiernos populistas, ante la indiferencia de unos ciudadanos absortos ante tantos sucesos a su alrededor. 5 años después, ese mismo drama está siendo utilizado por gobiernos populistas y conservadores con fines partidistas, llevando el drama de miles de personas a nuevos niveles de inhumanidad.

Es el caso del gobierno conservador griego de Nueva Democracia (Nea Dimokratia, ND), que realizó un giro de 180º en el trato a los refugiados que llegan a las costas helenas respecto al anterior gobierno. Desde remolcar maltrechas barcas de migrantes hasta alta mar para abandonarlos allí a su suerte, hasta convertir los campos de refugiados en una especie de centros de detención. Esta semana asistimos a un nuevo capítulo de esta cruel política de disuasión, intentando criminalizar a los migrantes que llegan a sus costas en un ejemplo evidente del fracaso de la Unión Europea en su gestión de los flujos migratorios, anteponiendo incluso los negocios a los derechos humanos

La siguiente historia es de Giorgos Christides y Maximilian Popp, y ha sido publicada esta misma semana en Der Spiegel:

Nadir A., ​​de 25 años, nació en Afganistán y creció como medio huérfano en Irán. Posteriormente decidió buscarse la vida en Turquía, donde se casó y tuvo un hijo, Yahya. Sin embargo, las autoridades turcas rechazaron su solicitud de asilo y decidieron enviar a la familia a Afganistán. Nadir decidió entonces huir a Europa.

El mar estaba en calma cuando Nadir cruzó la noche de sábado a domingo junto con otras dos docenas de migrantes a Grecia. Sin embargo, poco antes de Samos, el barco fue golpeado por una ola y arrastrado contra una roca. Pasaron una hora o dos antes de que los guardias fronterizos griegos llegaran al lugar. Era demasiado tarde para Yahya: su cuerpo sin vida fue arrastrado a la costa de Samos.

Nadir acababa de pasar las peores horas de su vida al perder a su hijo Yahya, de seis años. Agotado y traumatizado, llegó a la isla egea de Samos el domingo. Habría necesitado un psicólogo, pero las autoridades griegas lo encerraron en una celda. Acusa al padre de familia de exponer a Yahya a peligros innecesarios. Según la ley griega, enfrenta hasta diez años de prisión. 

Estos cargos son un ataque directo al derecho a buscar asilo y es indignante que un padre en duelo sea castigado por buscar seguridad para él y su hijo... Criminalizar a las personas que buscan seguridad y protección muestra el fracaso de la Unión Europea para encontrar una solución a las rutas migratorias inseguras que obligaron a miles a arriesgar sus vidas para buscar protección - Josie Naughton, fundadora de la organización de ayuda Help Refugees / Choose Love.

Su abogado, Dimitris Choulis, considera las acciones de las autoridades como una burla: "uno podría entender el cargo de negligencia si un padre lleva a su hijo al mar para un viaje de pesca a pesar de una tormenta, pero no con refugiados". Nadir fue puesto en libertad el martes por la tarde, aunque el proceso en su contra continúa.

Más información: apnews.com

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