El fuego devora California

La madrugada del 25 de agosto California combatía 560 frentes activos y el fuego alcanzaba las 445.000 hectáreas en el norte y la costa del estado. Más de  200.000 personas han sido evacuadas.

Capturada el 19 de agosto de 2020 por Copernicus Sentinel-3
Capturada el 19 de agosto de 2020 por Copernicus Sentinel-3
El fuego devora California

California registra en los últimos días los segundo y tercer incendios forestales más grandes de su historia. Al menos 6 personas han perdido la vida desde la semana pasada, cuando comenzaron las llamas. El fuego ya ha alcanzado a 445.000 hectáreas y 200.000 personas han tenido que abandonar sus hogares. Mientras, la cifra de las viviendas destrozadas es de 700. Los incendios se deben en gran medida a la caída de rayos y a la grave ola de calor que afecta a la región.

Uno de los incendios activos arde en la zona vitivinícola de Napa, en los condados de Sonoma y Lake, donde se estima que 130.000 hectáreas ya han sido afectadas. Mientras, el segundo, con una amplitud de destrucción de casi 137.500 hectáreas, se registra al este de San José, en los condados de Santa Clara, San Joaquín y Alameda, donde el humo ha llegado hasta la región de Silicon Valley.

Estos dos incendios forman parte de los 585 registrados durante este verano en el estado de California. Las autoridades han afirmado que el 96% de los miembros del Departamento de Bomberos están dedicados a sofocar los incendios forestales porque, además de estos dos grandes focos, existen una decena más activos en el norte y la costa.Y es que, en estos momentos, más de 13.700 bomberos trabajan por aire y tierra en la extinción del fuego, repartido en más de 560 frentes activos. Según las autoridades, se encuentra controlado apenas al 15%.

El gobernador de California, Gavin Newsom, declaró el fin de semana el estado de emergencia. "Si no creen en el cambio climático visiten California", afirmó en su cuenta de Twitter. Mientras, el Presidente Donald Trump aprobó el domingo la declaración de desastre y el envío de miembros de la Guardia Nacional y el Ejército "para ayudar en las tareas de sofocación del fuego y la evacuación de las localidades afectadas". Además, en las próximas horas se unirán equipos especializados de Canadá e incluso de Australia para luchar contra el fuego.   

Pese a las grande dimensiones de los fuegos actualmente activos en el estado, estos están resultando mucho menos mortíferos que los registrados en los últimos años, especialmente en 2017 y 2018, cuando en sendos incendios perdieron la vida 23 y 86 personas, respectivamente.  

El impacto del calentamiento global

Los incendios forestales en California son prácticamente una rutina anual. En los últimos años, a finales de verano, California simple y llanamente arde. En esta ocasión , los incendios están agravándose por una ola de calor histórica que ha dejado uno de los record de temperatura de todos los tiempos: 54.4º C en el Valle de la Muerte, entre California y Nevada.

Si lo observamos desde una perspectiva histórica, el área quemada por incendios forestales en California se ha multiplicado por cinco desde 1972, de un promedio de cinco años, de 611 kilómetros cuadrados al año a 3.610 kilómetros cuadrados al año, según un estudio de 2019 realizado por Williams, Balch y otros.

Docenas de estudios realizados en los últimos años han vinculado los grandes incendios forestales en América con el calentamiento global, sobre todo porque "seca las plantas y las hace más inflamables".

California dispone de un clima Mediterráneo. El nivel de humedad de la vegetación, que actúa como el combustible de los incendios, depende de las lluvias de invierno. No obstante, debido al calentamiento global, la nieve se derrite antes y la lluvias del invierno llegan más tarde, alargando así la temporada de incendios y dejando la vegetación más seca.

Además, la previsión otoñal de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica NOAA da más razones para preocuparse. Según el meteorólogo Matt Rosencrans, partes de California y el suroeste serán "más secas y calurosas de lo normal", con "una sequía que se desarrolla en algunas áreas de California que no están oficialmente en sequía".

Si en otoño no comienzan las lluvias, tal y como ocurrió en 2019, la llegada de los fuertes vientos que soplan a menudo hacia el océano en octubre y noviembre pueden crear incendios aún mayores y más difíciles de controlar.

 

 

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