SOSTENIBILIDAD

La era de la masificación del ocio

Museos saturados o colas interminables para alcanzar la cima del Everest son tan solo algunos hechos que nos indican que algo está fallando en este sector

El Museo del Louvre tuvo que cerrar sus puertas el pasado mes de mayo al darse muchos de sus trabajadores de baja por saturación de trabajo (SIMONE 92)
El Museo del Louvre tuvo que cerrar sus puertas el pasado mes de mayo al darse muchos de sus trabajadores de baja por saturación de trabajo (SIMONE 92)
La era de la masificación del ocio

Largas colas para visitar los monumentos más famosos de las grandes ciudades, salas repletas de turistas intentando sacar fotos al cuadro más famoso del museo de moda, o incluso una de las grandes cimas del planeta saturada de escaladores que quieren coronar el pico más alto. Estas son tan solo algunas de las imágenes que nos indican que algo no se está haciendo bien en el sector del ocio. Si el turismo está generando graves problemas en las ciudades y provocando quejas vecinales por el aumento de pisos turísticos ilegales, también hay otras problemáticas derivadas que cada vez nos hace plantearnos más seriamente si no estaremos adentrándonos en la era de la masificación del ocio.

  • El museo del Louvre

El pasado mes de mayo conocimos la noticia de que el museo parisino del Louvre tuvo que cerrar sus puertas debido a que la mayoría de sus trabajadores estaban de baja. ¿Por qué? La respuesta hay que buscarla en la afluencia masiva de personas que día tras día acuden a la galería de arte a visitar algunas de las mayores obras de la historia. En los últimos años, el número de gente que entra en el museo es cada vez más elevado, incluso en 2018 se llegó a superar la cifra récord de 10 millones de visitantes, lo que supuso un incremento del 25% respecto a 2017. Según los trabajadores, este aumento no ha sido proporcional al de contrataciones nuevas para satisfacer dicha demanda, lo que ha provocado que muchos de ellos se sientan cansados y saturados por el alto nivel de trabajo.

Ante esta situación, desde el museo decidieron adoptar la medida de que solo podrán acceder a él aquellas personas que compren la entrada a través de la pagina web oficial de la entidad. Lo que se pretende es evitar la masificación del museo en determinadas horas, pero la medida de vender solo las entradas telemáticamente no va a poder solucionar del todo ese problema. Algunas de las salas que acogen las obras más importantes como La Gioconda, están llenas de gente a todas horas que quieren conseguir la foto perfecta aunque sea a través de los teléfonos de los allí presentes. Si los responsables de la entidad no quieren que su espacio se convierta en una atracción turística en la que prime más el “yo estuve aquí” que el interés cultural, tendrán que tomar otra serie de medidas como ya lo han hecho en otros lugares.

TANIA VdBEn algunos museos el afán por conseguir la foto del cuadro más famoso hace que solo se pueda contemplar las obras a través de los teléfonos móviles de los otros espectadores (TANIA VdB)

  • Tomando medidas

Los museos son una gran fuente de ingresos y por eso muchos de ellos priman todavía el permitir la entrada masiva para posicionarse en los listados de las instituciones con mayor número de visitantes. En la mayoría de los casos la masificación hace que los visitantes no puedan disfrutar realmente de la experiencia y por eso otros lugares de interés turístico han preferido dar mayor valor a la calidad que a la cantidad. Es el caso del Vaticano o la Alhambra, que desde hace ya varios años permiten la entrada controlado por horas con acceso directo si se reserva con antelación desde sus páginas web. Otros como el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza son conscientes de esta problemática y por eso quieren evitarlo en sus instalaciones.

“Los asistentes son muy importantes porque son los que dan sentido a nuestra misión, pero si la visita se hace en unas condiciones casi de avalancha, estar en los espacios se vuelve una tarea incómoda y es imposible disfrutar de la exposición”, Evelio Acevedo, director gerente del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

En el Museo Nacional del Prado también llevan tiempo ofreciendo la venta anticipada y quieren que la calidad de sus obras pueda ser apreciada sin masificaciones por aquellos a los que realmente les interesa el arte. Por eso, hace algunos años decidieron dejar las dos últimas horas de la jornada de apertura con entrada gratuita. Esto permite que durante la mañana y parte de la tarde las salas no estén tan masificadas y que aquellos que quieren disfrutar del museo, lo puedan hacer tranquilamente, aunque tengan que pagar por ello. Cuando la entrada es gratuita suele haber más concentración de gente, pero la mayoría suelen preferir ir en busca de la sala adecuada para ver las obras más representativas, que disfrutar realmente del valor cultural de la entidad. Además entre las normas para las visitas está la prohibición de “realizar fotografías o filmaciones excepto en el Vestíbulo de Jerónimos y en el Claustro”, para evitar, entre otras cosas, las grandes concentraciones que se forman por querer sacar la foto perfecta delante de una obra y que muchas veces impide contemplarlas al resto de visitantes que sí están interesados en ellas.

Pero no solo el mundo de los museos sufre esta sobresaturación. Parques de atracciones, monumentos o espacios naturales en auge están también muy preocupados por la afluencia masiva de visitantes y están empezando a tomar medidas para evitarlo. Por ejemplo, el pueblo burgalés de Orbaneja elaboró la pasada Semana Santa un plan para evitar que la carretera de acceso a la localidad quedara colapsada por la gran afluencia de coches que acudía a ver su famosa cascada, como ya había ocurrido en años anteriores. En otros lugares se ha intentado buscar también soluciones alternativas para evitar frenar la masificación turística, optando por la subida de precios para atraer solo a los visitantes que realmente están interesados o buscando la mejora de las campañas de marketing para mostrar la realidad de los lugares de interés turístico y advertir de la masificación en determinados sitios. Aunque cada vez se apuesta también más por descentralizar la demanda de manera temporal, es decir, ofreciendo mejores descuentos en las fechas en las que no hay tanta saturación.

  • El caso extremo del Everest

Pero tal vez el caso más preocupante de colapso turístico es el que se está presenciando en la última década en un lugar tan extremo como el Everest. La montaña más alta del mundo atrae anualmente a miles de escaladores que quieren acceder al pico más alto, lo que ha provocado que esa zona sufra una sobresaturación. En el año 2012 la zona conocida como “El Escalón de Hillary” sufrió un colapso del que se hicieron eco varios medios, ya que muchos escaladores tuvieron que esperar hasta 12 horas en la pared para poder ir accediendo poco a poco a la cumbre. La gran mayoría perdieron calor corporal por estar allí parados y como consecuencia murieron cuatro de ellos. Pero sin irnos tan atrás en el tiempo, hace poco conocíamos la cifra oficial de muertos en el Everest tras dar por finalizada la temporada de alpinismo en la zona que empezó a mediados de mayo (cuándo las condiciones de ascenso son las más idóneas). En total ha habido 11 muertes lo que supone el mayor número de fallecidos de los últimos 4 años según el Departamento de Turismo nepalí. No es de extrañar que esta cifra sea tan alta después de ver las imágenes que subió la semana pasada a sus redes sociales el aventurero Elia Saikaly. Una larga fila de montañeros que quiere colonar la cima más alta del mundo aunque para ello tengan que esperar varias horas a temperaturas bajo cero.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

The Hillary Step at 28, 750ft above sea level. . It was one of the most extraordinary moments of my life. We had endured the hardship of the sub-zero temperatures all night long in the death zone, passed over 40 climbers and spent most of the evening gathering as much content as possible while combatting the onset of frostbite. . Deep down, the filmmaker in me was panicking as all of the footage up to this point was in the dark. In the span of 20 minutes, as we raced up and over the south summit and dropped down onto the final ridge, night transformed into day, the clouds and mist burned up thanks to the early morning rays of light, a surreal pink and baby blue twilight sky was revealed as was the Hillary Step. It was a fantasy film moment unfolding in real-time. . You can see the grave look of concern in my eyes in the middle of the line. Batteries were plummeting from 100% to zero in less than a few minutes and @sherpapk had the reserve stash in his downsuit. With the cues pushing us upwards and forwards, I couldn't lose my place in line as I needed to film the team of Arab women climbing the famous crux of Everest. . PK! I shouted, like a crazy person. I need batteries! . What does my badass climbing partner do? Unable to pass, he leaps up onto the knife edge ridge and climbs OVER the entire line of climbers, above the safety lines, front points his way across the cornice and drops down beside me and smiles. 'Here you go'. . I couldn't believe the mastery he displayed in that moment. I slipped the battery into the camera, hauled myself up the Hillary Step as fast as I could and filmed our team making their way towards the summit. . Pasang Kaji Sherpa, you're the real hero here. You and your Sherpa brothers who make all of this possible. . I can't wait to see how these scenes play out on screen in the final edit. . 📷 by the one and only @sherpapk . . . #Everest #summitclimb #8848 #Everest2019 #hillarystep #Sherpa #topoftheworld #nepal #himalayas #earth #beautifulearth #adventure #explore #expedition #8000m #Canon #dreamsbecomingreality #shotoncanon #voyaged #mountaineering #adventure #adventurephotography #shotoftheday @natgeo @bbcearth @cbsnews @ctv @cbc

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El elevado número de fallecidos que ha dejado atrás la temporada de ascenso de este año, no es más que la confirmación de que algo no se está haciendo bien. La escasa normativa para regular la escalada en la zona y el auge de las expediciones comerciales no hacen más que agravar una situación ya de por sí alarmante, que nos muestra claramente cómo nos encontramos en la era de la masificación del ocio sin tener en cuenta las consecuencias.


 

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