La deforestación del Amazonas continúa a ritmo de récord

El Amazonas brasileño ha registrado en el mes de junio el mayor número de incendios desde 2007, con 2.248 focos en total, lo que supone un 19,57 % más frente al mismo periodo del año pasado. Un nuevo estudio confirma un aumento de un 54% en la deforestación de los últimos diez meses respecto al periodo anterior. Nuestra alimentación (carne y soja) o la exportación de madera (de la que España es una de las principales compradoras) están detrás de este desastre medioambiental, que no solo es clave en el cambio climático, sino que también provoca un gran número de enfermedades zoonóticas.
Reserva Biológica Gurupi y las Tierras Indígenas Caru y Alto Turiaçu, en Maranhão. Foto: Felipe Werneck - Ascom / Ibama
Reserva Biológica Gurupi y las Tierras Indígenas Caru y Alto Turiaçu, en Maranhão. Foto: Felipe Werneck - Ascom / Ibama
La deforestación del Amazonas continúa a ritmo de récord

La Amazonia es la mayor región de bosque tropical del planeta. Desde 1970 se ha perdido solo en Brasil una superficie forestal más grande que toda Francia. La ganadería ha sido la responsable de la mayoría de esta deforestación. Solo durante el mes pasado, investigadores brasileños detectaron 2,248 incendios, el número mas alto en el mes de junio desde 2007, según el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil. La temporada de quema en el Amazonas es habitualmente en julio, agosto y septiembre. El año pasado, la escala de deforestación causada por los incendios en el Amazonas hizo que los científicos advirtieran sobre los efectos potencialmente devastadores en el clima global.

En junio pasado, el INPE detectó 1.880 incendios utilizando imágenes de satélite. Este año, los activistas ambientales dicen que los madereros y ganaderos ilegales se han aprovechado de los recursos oficiales limitados durante la pandemia de coronavirus para aumentar su actividad en el Amazonas, quemando amplias franjas del bosque. Brasil tiene el segundo mayor número de casos de coronavirus en el mundo, solo superado por los Estados Unidos.

De mayo a junio, los satélites del INPE registraron 3.077 incendios, un 12,5% más que en el mismo período de 2019.

Tan solo en los últimos 10 meses, se han perdido 4.567 kilómetros cuadrados de la selva del Amazonas, lo que supone un 54 % más que el período anterior. Según el Sistema de Alerta de Deforestación del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon), el pasado mes de mayo ostenta la segunda tasa más alta de deforestación de la última década, con 649 kilómetros cuadrados de selva nativa menos. 

El incremento en el consumo de carne está detrás de gran parte de esta deforestación, por lo que nuestra dieta está estrechamente relacionada con este desastre medioambiental. La ganadería extensiva, el cultivo de soja y la creación de pastos para la ganadería son los principales culpables. La expansión del cultivo de soja en Brasil se debe en gran medida a la demanda internacional de piensos que la ganadería industrial necesita para alimentar los pollos, cerdos, vacas, etc. que forman parte de nuestra dieta excesivamente rica en proteína de origen animal.

Y además, enfermedades zoonóticas

Según diversos expertos señalan, una deforestación superior a un 20% significará un punto de no retorno para el medio ambiente, el cambio climático y la extinción masiva de especies. Además, “el 70% de las enfermedades humanas son producidas por la destrucción de la naturaleza”, tal y como asegura un informe de WWF, que incluye la deforestación y la destrucción de hábitats, el cambio de uso en la tierra, así como la intensificación insostenible de la producción animal como algunas de las principales causas de riesgo.

Nuevas enfermedades zoonóticas están surgiendo a un ritmo alarmante, impulsadas por la ruptura del vínculo entre los seres humanos y la naturaleza - WWF

Entre las grandes amenazas que enfrenta este ecosistema se encuentran también los grandes proyectos hidroeléctricos que se llevan a cabo en los valiosos ríos de la cuenca amazónica, como las presas de la cuenca del río Tapajos, hogar de la tribu Mundurukú. También las empresas eléctricas y el mercado de madera tropical hacen negocio de la destrucción de la selva. España es uno de los mayores importadores de madera tropical amazónica y el cuarto importador mundial de madera de ipé. 

Debemos frenar el comercio y el consumo de alto riesgo de la vida silvestre, detener la deforestación y la conversión de la tierra, así como gestionar la producción de alimentos de manera sostenible. Todas estas acciones ayudarán a prevenir la propagación de patógenos a los humanos y también abordarán otros riesgos globales para nuestra sociedad, como la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. No hay debate, la ciencia es clara - Marco Lambertini, Director General de WWF.

 

FuentesNational Geographic - CNN - WWF - Greenpeace

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