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Boicot policial y represión en la boda de dos periodistas saharauis

Unos 200 agentes de la policía marroquí y de fuerzas paramilitares rodearon el fin de semana la casa del periodista Ahmed Ettanji, presidente de Équipe Média  (EM), y las calles adyacentes en el barrio de Lahohoum, en el centro de El Aaiún. Otro tanto hicieron en la vivienda de la periodista Nazha El Khalidi, perteneciente también a este colectivo que lucha contra el bloqueo informativo que Marruecos impone en el Sáhara Occidental.Ahmed y Nazha se encontraban en sus respectivos domicilios para celebrar su enlace matrimonial según la tradición saharaui, cuando se presentaron la policía y paramilitares: aterrorizaron a familiares y amigos, e impidieron a los invitados unirse a la celebración.

El enlace entre el presidente del grupo periodístico Équipe Média, Ahmed Ettanji, y la periodista Nazha El Khalidi fue obstaculizado por policías y paramilitares marroquíes.
El enlace entre el presidente del grupo periodístico Équipe Média, Ahmed Ettanji, y la periodista Nazha El Khalidi fue obstaculizado por policías y paramilitares marroquíes.
Boicot policial y represión en la boda de dos periodistas saharauis

EM ha informado de que a Ettanji le pusieron bajo arresto domiciliario, amenazándole con detención y allanamiento de su casa, a donde no pudo acceder la familia: ni su madre, ni su hermana, ni sus sobrinas. En la puerta de la casa de Nazha, un vehículo de la policía estacionado permanentemente y agentes impidiendo entrar o salir.  

La intervención de la policía marroquí era, teóricamente, para que se cumpliesen las restricciones de la Covid-19, pero EM asegura que los novios celebraban los festejos de la boda cumpliendo las debidas medidas de seguridad utilizando mascarillas y respetando distancias, por lo que los invitados eran pocos y no hacían falta tantos agentes: “se trataba, simplemente, de una represalia”.

Dos días antes Malainin, un conocido cantante saharaui que actúa en celebraciones, recibió la visita de la policía: fue amenazado con confiscarle todo su material si acudía a la ceremonia, cuando ni siquiera había recibido el encargo de cantar en la boda.

Équipe Média, que documenta desde la clandestinidad las violaciones de los derechos humanos en el Sáhara Occidental ocupado, denuncia que el hostigamiento a Ettanji y Nazha “es una prueba más del acoso del Estado marroquí a los periodistas saharauis y a los activistas de DDHH, que ha aumentado tras la ruptura del alto el fuego de Marruecos contra los saharauis”.

Persecución a los periodistas saharauis

Ahmed Ettanji, de 32 años, cofundador y presidente de Équipe Média, ha sido detenido en más de quince ocasiones, la última el pasado 2 de octubre cuando regresaba de Fem Oued a El Aaiún con su hermana, otra mujer y su hijo adolescente, y Said El Bachir Amaidan, que conducía el coche. El motivo fue no llevar la documentación del vehículo que les fue requerida, por lo que estuvieron cuatro horas detenidos en comisaría.

Équipe Média nació hace más de diez años para contar lo que ocurre  en el Sáhara Occidental, un “agujero negro informativo” y “un desierto para el periodismo” según un informe de Reporteros Sin Fronteras.  Esta organización señala la responsabilidad de la prensa internacional, en especial de los medios españoles y franceses, “en el silencio que ha sepultado al Sáhara Occidental durante más de 40 años”. Destaca “la persecución y constante represión de los reporteros saharauis que intentan hacer periodismo alternativo al margen de la oficialidad marroquí” y que en ocasiones son condenados a desorbitadas penas de cárcel.

A la presentación del informe asistió en Madrid Ahmed Ettanj y en su intervención dijo que los observadores y los periodistas internacionales son expulsados continuamente del Sáhara Occidental, ya que Marruecos “no quiere testigos”.

En declaraciones a medios españoles Ettanji relató que Équipe Média  documenta la vida diaria de los saharauis bajo la ocupación y da cobertura mediática a las actividades políticas que reivindican la independencia: “Grabamos las intervenciones policiales violentas, recogemos testimonios de las víctimas, hacemos investigaciones y seguimientos sobre el expolio de los recursos naturales y la situación de los presos políticos”.

Se juegan la vida por informar con una cámara: “Te pueden detener solo por llevarla por la calle. Por eso nunca lo hacemos. Tenemos que trabajar escondidos en las azoteas”.

Marruecos no quiere testigos, pero nosotros lo estamos siendo, por lo que sufrimos muchas represalias: allanamientos, marginación social y laboral, detenciones, torturas, malos tratos… Este trabajo es un infierno diario bajo un bloqueo militar y policial permanente - Équipe Média

Nazha El Khalidi fue condenada a una multa de 4.000 dirhams (unos 400 euros) por ejercer el periodismo sin titulación oficial, proceso que originó fuertes críticas desde las Naciones Unidas y organizaciones de Derechos Humanos. Acusada de usurpación de funciones, lo que según el artículo 381 del Código Penal marroquí está castigado con una pena de tres meses a dos años de cárcel y  una multa de 120 dírham (12 €) a 5.000 (500€), su delito fue informar de una manifestación saharaui el 4 de diciembre de 2018 en El Aaiún. El 21 de agosto de 2016 fue detenida mientras cubría una manifestación de mujeres.

El juicio contra la periodista se celebró después de dos aplazamientos y la expulsión de doce observadores internacionales: ocho abogados españoles,  dos observadores noruegos y dos enviados de la Fundación Clooney para la Justicia, de EE.UU.

Équipe Média, galardonada con el Premio Internacional Julio Anguita Parrado, el Solidarity Prize 2019 que otorga la ONG sueca Afrika Grupperna y el premio Llibertat d’Expressió de La Unió de Periodistes Valencians (UPV), pide la intervención de las Naciones Unidas y a los gobiernos de España y Francia, como aliados y patrocinadores de Marruecos, que detengan los crímenes contra la humanidad cometidos por los paramilitares y la policía marroquíes.

A la Cruz Roja Internacional, a Reporteros sin Fronteras y al Comité para la Protección de Periodistas solicitan que defiendan a los periodistas saharauis, pues “el periodismo no es un crimen”.

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